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El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la renovación de la cúpula del Ministerio del Interior, con el nombramiento de José Antonio Nieto Ballesteros, exalcalde de Córdoba, como nuevo secretario de Estado de Seguridad, y del relevo en las direcciones generales de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Así, el Gobierno, a propuesta del ministro del Interior, José Ignacio Zoido, coloca a Nieto Ballesteros, hasta ahora portavoz del PP en la comisión de Administraciones Públicas del Congreso y que fue alcalde de Córdoba entre 2011 y 2015, al frente de la estructura más relevante del Ministerio de Interior, ya que de la Secretaría de Estado dependen las fuerzas de seguridad del Estado.

El Ejecutivo también ha aprobado el nombramiento del primer teniente de alcalde de Badajoz, Germán López Iglesias, como director general de la Policía en sustitución de Ignacio Cosidó, en tanto que el magistrado de la Audiencia Provincial de Sevilla José Manuel Holgado asume la máxima responsabilidad en la Guardia Civil al relevar a Arsenio Fernández de Mesa.

José Manuel Maza es desde hace 14 años magistrado del Tribunal Supremo, en la sala segunda, la que lleva los casos penales. Con 41 años de experiencia en la carrera judicial, fue además número uno de su promoción en la carrera fiscal. Considerado del sector conservador, José Manuel Maza intervino en el recurso del llamado caso Bateragune en el que fue condenado Arnaldo Otegi. También en la causa contra Baltasar Garzón por su investigación de los crímenes del franquismo, donde presentó un voto particular contra la absolución del exjuez. Sustituirá en el cargo a Consuelo Madrigal que ha estado dos años en ese puesto. Antes del nombramiento oficial el gobierno pedirá informe al consejo del Poder Judicial y José Manuel Maza tendrá que comparecer en el Congreso.

  • Ha presentado su dimisión como primer ministro británico a la reina Isabel II
  • "No ha sido un trabajo fácil, pero creo que nuestro país es mucho más fuerte"
  • Antes, había participado en su última sesión en el Parlamento como premier
  • "Como dije un día, una vez yo fui el futuro", ha dicho a modo de despedida
  • Theresa May le sustituye y formará un nuevo Gobierno inmediatamente

El pleno del Senado de Brasil celebra desde primera hora de este miércoles una de las sesiones más importantes de la historia política reciente en el país sudamericano: los senadores tienen en su mano la decisión sobre la apertura de un juicio político contra la presidenta, Dilma Rousseff, por alterar las cuentas públicas en 2014 y 2015.

Hasta el momento, la mayoría de los senadores que han intervenido se han inclinado por la suspensión del mandato de Rousseff. El número de partidarios del impeachment (destitución) supera ya los 40, por lo que es de esperar que la propuesta de destitución obtenga la mayoría simple necesaria (hay 81 senadores pero dos no se han presentado y el presidente de la Cámara, Renán Calheiros, ha anunciado que no votará).

La presidenta será suspendida durante los seis meses que dure el proceso y el vicepresidente Michel Temer (del Partido del Movimiento Democrático, y considerado uno de los muñidores de esta maniobra) ocupará su lugar. Pasados los seis meses, el Senado puede decidir su cese definitivo, pero entonces los enemigos de Rousseff necesitarán dos tercios de los votos.