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"La radio puede ser un instrumento de tortura. El comandante del campo de concentración nazi de Dachau ponía los altavoces a reventar cuando Hitler anunciaba, a través de las ondas, la victoria inminente. El devenir cíclico de la Historia hace que se repitan capítulos, aunque cambien los actores. De cuantas voces se han alzado esta semana en las Naciones Unidas contra el genocidio en Gaza, la más rotunda no ha partido de la tribuna de oradores sino de la de invitados. Ha sido la de ese ciudadano israelí, padre de uno de los secuestrados por los terroristas de Hamás, que ha interrumpido el discurso de Netanyahu. Y, paradójicamente, lo han podido escuchar en Gaza a través de la megafonía que ordenó instalar el propio primer ministro de Israel para masacrar, también psicológicamente, a los gazatíes. Para que escucharan sus infamias desde esa ONU que no recordaba otra igual desde que Jruschov e quitó el zapato." Conocemos la 'cara B' de la semana con Juan Carlos Soriano.

"La radio puede ser un instrumento de tortura. El comandante del campo de concentración nazi de Dachau ponía los altavoces a reventar cuando Hitler anunciaba, a través de las ondas, la victoria inminente. El devenir cíclico de la Historia hace que se repitan capítulos, aunque cambien los actores. De cuantas voces se han alzado esta semana en las Naciones Unidas contra el genocidio en Gaza, la más rotunda no ha partido de la tribuna de oradores sino de la de invitados. Ha sido la de ese ciudadano israelí, padre de uno de los secuestrados por los terroristas de Hamás, que ha interrumpido el discurso de Netanyahu. Y, paradójicamente, lo han podido escuchar en Gaza a través de la megafonía que ordenó instalar el propio primer ministro de Israel para masacrar, también psicológicamente, a los gazatíes. Para que escucharan sus infamias desde esa ONU que no recordaba otra igual desde que Jruschov e quitó el zapato." Conocemos la 'cara B' de la semana con Juan Carlos Soriano.

Nuevos avistamientos de drones en Dinamarca. Los últimos, sobre la base militar de Karup. Se suman a otras incursiones esta semana. La más grave, sobre el aeropuerto de Aalborg, que obligó a cerrar durante horas el espacio aéreo.

"Es un acto de guerra híbrida", afirma la primera ministra danesa. Ordena reforzar la seguridad en infraestructuras críticas, a pocos días de acoger una cumbre de la Unión Europea.

Aún no saben quién está detrás, pero sus sospechas apuntan a Rusia. Y la preocupación de la OTAN aumenta. Noruega, otro miembro de la organización, también ha detectado drones intrusos en su territorio. La amenaza se extiende así del Este al Norte de Europa, cuando siguen muy presentes las violaciones del espacio aéreo de Estonia, Polonia o Rumanía.

Los máximos responsables militares de la OTAN se han reunido en Letonia para analizar la situación y anuncian que reforzarán aún más la vigilancia. Ya lo están haciendo con su operación Centinela, pero los bálticos piden más protección.

La psicosis se extiende y Alemania ha dicho que dará permiso a su Ejército para derribar drones que supongan un peligro.

Rusia, como es habitual, niega estar tras los ataques. El ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, ha advertido desde la ONU que "cualquier agresión a su país tendrá una respuesta decisiva".

Foto: Instalación de radar móvil en el sitio militar danés de Amager (Steven Knap/Ritzau Scanpix via AP)