Rosario, Alice, Piero y Estefanía no hablan estos días e sus habituales juegos o de las tareas del colegio. Sus conversaciones en la Residencia de San Ildefonso, en Madrid, giran en torno a no ponerse enfermo y a mantener la voz intacta para poder cantar el lunes muchos "miiiil euros" y, si la suerte se fija en ellos, el Gordo de la Lotería de Navidad.
"Le he pedido a un monitor que me preste algo para proteger mi garganta", asegura uno de los niños. Otra de las pequeñas está abusando estas semanas de la cebolla y la miel. Remedios caseros que contribuyen a controlar los desajustes vocales, pero también el pánico escénico.
Foto: FERNANDO SÁNCHEZ / EUROPA PRESS