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El periodista Mikel Ayestaran ha estado documentando los platos que la familia Hammad ponían sobre la mesa en el norte de Gaza. "Ha sido un menú de resistencia, así te das cuenta de cómo la población de Gaza no tiene acceso a alimentos frescos, carne, pescado...", nos cuenta en 'Las Mañanas de RNE'. Ayestaran explica que "comprar un huevo es un auténtico milagro, teniendo en cuenta los precios que han alcanzado los pocos productos que quedan". Ahora ha abierto un crowdfunding para convertir este proyecto fotográfico en el libro 'Menú de Gaza: Familia Hammad'.

El periodista llegó hasta la familia Hammad gracias al intérprete y traductor Kayed Hammad, que solía trabajar con enviados internacionales a la Franja de Gaza hasta que logró salir del territorio palestino. Nos contó su experiencia en el programa 'Cinco Continentes': "He cambiado de casa 17 veces, escapando por la noche y dejando todo lo que tenía".

Aitor Zabalgogeazkoa, coordinador de Médicos Sin Fronteras, ha vivido durante su estancia en Gaza una población que vive entre ruinas, sin comida, agua ni medicinas. Zabalgogeazkoa trabajó en el hospital Nasser, donde entran cientos de heridos cada día. Tantos, asegura, que superan las capacidades para atenderlos y obliga a tomar decisiones terribles.

"Hay que elegir a la persona a la que atiendes porque tienes demasiada gente y no tienes capacidad para gestionar todo lo que te entra", expresa.

Desde mayo, gran parte de los pacientes llegan desde los centros de distribución de ayuda humanitaria, controlados por Israel y mercenarios estadounidenses. "Diría que ha habido días en los que había más bajas, más heridos y más muertos, en las distribuciones que en la actividad militar", indica Zabalgogeazkoa.

Los hospitales siguen recogiendo heridos y muertos por los ataques. Víctimas que, en la última semana y a las puertas de la invasión de Gaza, se han multiplicado por siete.

FOTO: AP Photo/Jehad Alshrafi

Hoy se reunían varios líderes europeos con los presidentes ucraniano y estadounidense y con el secretario general de la OTAN para tratar el conflicto en Ucrania. Hablaremos de ello.

Lamentablemente hablamos casi cada día de crímenes de guerra, de genocidio, de cómo debe actuar el derecho internacional humanitario. Pero muchos de esos términos pueden confundirse. Hoy vamos a aclarar esas dudas. También hablaremos con dos jóvenes iraníes, periodistas, que tuvieron que huir hace dos meses de Teherán con el primer ataque de Israel y que ya han podido volver a sus casas.

Se cumple el primer aniversario de la declaración de la epidemia de mpox -viruela del mono- como emergencia de salud pública en África y vamos a saber cuál es la situación de primera mano, con Médicos sin Fronteras. También vamos a saber más del informe Voces de niños, niñas y adolescentes indígenas y hablaremos con una de sus autoras. Recordaremos la tragedia de Hogar Seguro porque hoy hemos conocido la sentencia que condena a los exfuncionarios de la casa hogar donde murieron 41 niñas carbonizadas.

Para contener el horror de la guerra existen reglas que limitan cómo se combate. Ese conjunto de normas conforman el Derecho Internacional Humanitario. Cuando esas reglas se violan gravemente, hablamos de crímenes de guerra. Hablamos con Alejandro Gálvez, responsable adjunto de campañas y derechos humanos en Amnistía Internacional.

Cientos de expilotos de la Fuerza Aérea israelí se han concentrado frente al Ministerio de Defensa en Tel Aviv para exigir al primer ministro, Benjamín Netanyahu, que detenga la guerra y que el Estado Mayor no ordene la ocupación de la Ciudad de Gaza. La protesta sin precedentes se suma al creciente descontento social contra la estrategia del Gobierno israelí.

Los familiares de los rehenes también han convocado para el domingo una jornada de protesta que incluirá una huelga simbólica, aunque el principal sindicato no la respalde por motivos legales. El alcalde de Tel Aviv, así como líderes de la oposición y universidades han apoyado la iniciativa, mientras Netanyahu mantiene su rechazo a cualquier negociación con Hamás y fija como condición para el fin del conflicto el desarme del grupo islamista y la liberación total de los cautivos.

Foto: JACK GUEZ/AFP

El Ejército israelí ha matado este domingo al conocido periodista palestino Anas al Sharif, reportero de la cadena catarí Al Jazeera en un bombardeo de precisión en la Ciudad de Gaza, según han confirmado tanto las fuerzas armadas como periodistas en la Franja. Otros cuatro reporteros de la cadena han muerto también en el ataque.

Foto: AFP

El plazo límite de evacuación del plan es hasta el 7 de octubre, pero según Netanyahu, el ejército puede desplazar a los miles de Gazatíes de esa zona en una semana. Asegura que asistirá a la población y habilitará más zonas humanitarias, pero no dice dónde. Además, ha obviado contactos para un alto el fuego para liberar a los rehenes.

Una de las asociaciones de familiares de secuestrados ha anunciado una huelga general el próximo domingo para que ponga fin a la guerra y acepte un pacto para liberar a los secuestrados. Y 300 arquitectos israelíes se han sumado a una petición que ponga fin a la guerra y apoye la reconstrucción de Gaza.

Familiares de los rehenes de Hamás han protestado en Tel Aviv ante el plan del Gobierno de Benjamín Netanyahu de ocupar Ciudad de Gaza antes del 7 de octubre. Los afectados se agarran a ese margen de tiempo para intentar convencer al Ejecutivo y al Ejército para que la vía diplomática fructifique y los secuestrados israelíes que siguen vivos puedan regresar a casa. Foto: JACK GUEZ / AFP

El Gobierno de Israel ha lanzado una ofensiva en Gaza y moviliza a cientos de miles de reservistas para la operación militar. Mientras, familiares de los rehenes han intensificado las protestas en Tel Aviv, donde miles de personas han pedido un alto el fuego y la liberación de los secuestrados.

En España, también se han dado diversas manifestaciones de apoyo a Palestina. En Barcelona, 2.500 personas han protestado contra el "genocidio" israelí; en Logroño, decenas han participado en una cacerolada para exigir a la UE que actúe contra el bloqueo de Gaza; y en Sevilla, medio centenar ha emulado las flotillas solidarias por Gaza.

En Londres, la Policía Metropolitana ha arrestado a 466 personas en una manifestación a favor del grupo Palestine Action, declarado como "organización terrorista". La marcha pacífica “Marcha Nacional por Palestina” ha reunido a cientos de miles que han exigido el fin de la hambruna en Gaza.

"Nos están lanzando la comida por el aire y así nos están tratando como animales. Te roban la dignidad como persona, poder ir al mercado, poder comprar. Te obligan a sufrir, tienes que correr, tienes que pelearte como si estuvieses en una manada, como si estuvieses en una selva para poder conseguir tu comida. Esto deshumaniza a cualquiera". Son las desgarradoras y duras declaraciones de la periodista hispano-gazatí Huda Emad. Lo cuenta desde la ciudad de Gaza, donde vive desde hace ocho años. Llegó junto a su familia procedente de Linares, Jaén. Ahora está sola. Todos han regresado a España, pero ella aguanta por compromiso. Se ha empeñado en contar en español lo que está pasando en la Franja y lo que sufre su población por culpa del asedio de Israel.

La deriva de la crisis humanitaria está rozando el límite y el plan de Netanyahu de ocupar la ciudad empeorará aún más. El hambre está matando a los gazatíes. Lo narran en primera persona y sobre el terreno los protagonistas de esta tragedia. Desde que Israel comenzó la ocupación, en octubre de 2023, han muerto más de 61.000 personas.

La ONU sigue exigiendo la entrada masiva y urgente de ayuda, pero Israel mantiene obstáculos burocráticos y de seguridad para que llegue. Según Naciones Unidas, más de un tercio de la población solo logra alimentarse una vez al día.

El hambre como arma de guerra, y el sistema sanitario, destruido.

Mientras Netanyahu aspira a la ocupación total de la Franja, pese a la oposición interna de parte del ejército y de la sociedad, la desnutrición se instala en los campos de refugiados. Israa -Al Helou vive en Deir al- Balah, está embarazada y apenas tiene fuerza para hablar y para moverse. Solo come una vez cada dos días.

Las familias envían a los que tienen mejor estado físico a buscar comida, con el peligro de que nunca vuelvan. En el mercado, los precios de los escasos productos que se venden están por las nubes.