Cuando las fronteras de la península eran territorio inestable y los ataques se sucedían entre reinos cristianos y musulmanes, algunas ciudades lograron resistir gracias a la iniciativa de quienes no estaban llamados a empuñar el poder. En Orihuela, la tradición sitúa a Armengola, una mujer que habría descubierto los planes de un ataque musulmán y alertado a la ciudad. En Ávila, la documentación conserva el nombre de Jimena Blázquez, esposa del gobernador cristiano que, en ausencia de su marido, organizó la defensa de la ciudad a comienzos del siglo XII.
Entre la historia y la leyenda, ambas figuras representan a tantas mujeres que actuaron desde posiciones invisibles cuando las circunstancias lo exigieron. Sus nombres han llegado hasta nosotros porque, en un momento decisivo, supieron sostener la defensa de sus ciudades y alterar el curso de los acontecimientos. En su historia nos detenemos en Guerreras españolas en la historia, junto a la historiadora y escritora María Pilar Queralt del Hierro.