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Jean-Paul Sartre es uno de los pensadores franceses más influyentes. Le ubicamos en la Francia del siglo XX como seguidor de la corriente filosófica de su momento histórico: el existencialismo. Tal y como nos cuenta Enric F. Gel en "Pensemos fuerte" a Sartre le gustaba presumir de su ateísmo. Según su pensamiento, que Dios no exista es una bendición porque entonces el ser humano no tendría autor. Pero, al mismo tiempo, esa liberación deriva en una maldición, dado que estamos condenados a ser libres. Tenemos la responsabilidad radical, sostiene Sartre, de decidir y actuar, y eso genera angustia.

La biografía de Sartre tiene puntos luminosos, sombríos y alguna curiosidad. Por ejemplo, rechazó el Nobel de Literatura en 1964 para preservar su independencia. Mantuvo con su compañera amorosa e intelectual Simone de Beauvoir una relación inquebrantable a lo largo de décadas, pero a pesar del feminismo de ella, a Sartre algunos biógrafos lo tildan de machista e incluso algunas fuentes sugieren relaciones un tanto oscuras con algunas de sus estudiantes. Durante la Segunda Guerra Mundial Sartre será capturado por los alemanes. Durante esa etapa traba amistad con varios frailes y acaba escribiendo una obra de teatro con tintes navideños y final feliz, algo de lo que nunca presumirá públicamente. Un capítulo de su vida bastante desconocido que Enric nos relata al detalle.

Es una de las ocho autoras que ya se estudian en Bachillerato. Hija de familia aristocrática, estudió Filosofía en la Universidad de la Sorbona en París, donde conoció a Jean-Paul Sartre, su gran amor. Simone de Beauvoir trabajó como profesora de filosofía en varios institutos hasta que pudo vivir de su obra literaria y filosófica. Su pensamiento se ubica en la corriente existencialista. Esta autora señalará que el ser humano se define a través de su existencia, es la libertad -dice- la que nos caracteriza y no puede quedar en el vacío. Es una libertad "para", asociada al compromiso que ella misma pondrá en práctica en diferentes causas sociales.

En su sección "Un cuarto propio" Paz Pérez Encinas se refiere a "El segundo sexo" como una obra icónica para el feminismo del siglo XX. En ella, Simone de Beauvoir señalará que la biología no es el destino, y que mujer no se nace, se llega a serlo. Denuncia que la mujer vive en "la otredad", somos -constata - las que vivimos en el mundo de la inmanencia. Observa Simone de Beauvoir, cuenta nuestra colaboradora, la difícil situación de la mujer, que no ha logrado en la historia la conciencia de mujer y la unidad correspondiente. "Hemos estado presentes, pero ausentes, porque la historia la han escrito los hombres". Incluímos una de sus muchas conversaciones con gran compañero de vida, el existencialista, como ella, Sartre.

Puede interesarte revisar el pensamiento de Beauvoir sobre la vejez ( pulsa sobre vejez )

Siempre inspirados por el clásico más bondadoso y coherente, nuestro Sócrates, abordamos hoy con la psicóloga María Gómez el concepto del autoexamen, esa máxima que podía leerse en el Templo de Apolo en Delfos: "conócete a ti mismo". Bien, conócete, si, revisa tus creencias, también, pero pásarte el día autoexaminándote igual es un poco exagerado. Es justo lo que Gómez plantea hoy en "Diálogos internos". "Creo que estamos en un momento de exceso de introspección, y nunca pensé que diría esto en un programa de filosofía", confiesa nuestra colaboradora. Su idea enlaza con el pensamiento de un filósofo eslavo actual, Slavoj Žižek. Este pensador opina que esa obsesión por conocerte a ti mismo puede convertirse en una patología, un deseo obsesivo, una trampa. Y aquí aparece al autoanálisis como fin en si mismo: una tarea que no tiene fin.

Gómez apunta al uso actual de la razón para evitar sentir. Señala que últimamente "se vende" que el autoconocimiento ocurre sentado a solas, reflexionando, pero todos tenemos sesgos, cuenta. "Necesitamos experiencias que saquen partes de nosotros que, de otra manera, permanecerían escondidas. No esperes a que todo esté bien para hacer las cosas, haz las cosas y entonces estarás bien. El autoconocimiento real viene de la experiencia y la acción", concluye la psicóloga social.

Puede interesarte volver a escuchar esta sección de Vico sobre el autoexamen socrático (Pulsa sobre autoexamen)

Desde siempre, generaciones enteras han mirado al cielo no sólo para predecir cosechas, sino para comprender la vida. La cultura china ha sabido honrar los ritmos de la naturaleza, respetar el cielo y la tierra, fluir con los ritmos del cosmos, entender que la vida es una continua repetición y al mismo tiempo un constante cambio. Un cambio que no cesa. Un fluir continuo. Hoy os proponemos un método para organizar vuestro tiempo con otra mirada. La mirada de la naturaleza que en la cultura china produce verdadera devoción. ¿Habéis oído hablar de los 24 ciclos solares?

Hoy nuestro colaborador, filósofo y guionista Daniel Tubau viene acompañado de Ana Aranda Vasserot, coautora de "Los días escritos en el cielo. Vivir con los 24 ciclos de la naturaleza" (Ed. Rosamerón), un libro cargado de literatura clásica, sabiduría popular, leyendas ancentrales, reflexiones sobre el paso del tiempo, la identidad, el amor y el mundo natural. Un método práctico para recorrer y organizar el tiempo con otra mirada y que oscila entre la tradición y la actualidad.

Con Tubau y Aranda aprendemos que esos ciclos combinan la repetición y el cambio, os desvelamos lo que pasó cuando Mulian rescató a su madre de los infiernos y conocemos la poesía tradicional china, entre otros detalles sutiles y deliciosos que te harán imaginarte en un rincón perdido de la China ancestral.

Hoy en día, cuenta Vico en su sección "Ágora 3.0", nos bombardean con discursos hiperindividualistas del tipo "sé tú mismo", "busca tu propia felicidad", "gestiona tus emociones en tu habitación". Hemos convertido el crecimiento personal en un monólogo, asegura. Pero hace más de 2.300 años, explica nuestro colaborador, Aristóteles le escribió a su hijo un tratado que destroza por completo esta fantasía narcisista. Hablamos de su conocidísima obra "Ética a Nicómaco".

Para el estagirita, la felicidad es imposible sin el otro, porque la virtud no es un pensamiento íntimo: es una práctica que se despliega en la plaza pública, en la polis. Cuenta Vico, siguiendo las bases aristotélicas en esta obra, que la virtud moral (ethos) se adquiere a través de la repetición de actos y la costumbre, y ese aprendizaje es inherentemente comunitario.

Nuestro concepto actual de felicidad no es exactamente igual a la idea clásica. Para nosotros, la felicidad equivale al bienestar, a estar contento, a sentirnos bien. Pero Aristóteles hablaba de otra cosa que resumía en una palabra griega que suena mucho en Ágora, la eudaimonía. ¿Cómo podemos traducir o interpretar este término? Enric F. Gel lo explica en "Pensemos fuerte" y nos dice que para Aristóteles una vida feliz es aquella en la que uno practica acciones nobles y desarrolla la virtud. Esto sería para él la vida plena, la realización o florecimiento humano.

Todo esto lo explica el clásico en su obra más fácil de leer y entender, "Ética a Nicómaco", en la que nos habla de esa vida en la que uno realiza potencialidades inherentes a la propia naturaleza humana de la mejor forma posible. Alcanzar esa eudaimonía sería por tanto una actividad del alma conforme a la excelencia.

Epicuro es un filósofo clásico tan importante como silenciado. Coetáneo en el tiempo con estoicos y cínicos, criticado por ambas corrientes y ninguneado por la Historia, es un pensador que encarna los valores modernos del Renacimiento. Este filósofo rupturista con muchos valores de la época fundó en Atenas el llamado "Jardín", la escuela donde enseñaba en privado su forma de entender el mundo. Su filosofía se concibe como una medicina para el alma que pretende liberarnos del miedo a los dioses que castigan y a la muerte para que nos sintamos libres.

El escritor, crítico, traductor, catedrático de Filología griega en la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de "Ágora", David Hernández de la Fuente, ha publicado recientemente "El jardín de la felicidad" (Ed. Ariel), un ensayo que desgrana la filosofía de este pensador y que reúne por primera vez todos los textos atribuídos al propio Epicuro y a sus discípulos entre los que hay correspondencia e incluso su propio testamento.

De talante humano y filantrópico, Epicuro habla de una felicidad producida por la ausencia de dolor físico y cualquier perturbación mental. Una tranquilidad del ánimo lograda mediante la satisfacción de los placeres que se consideran naturales y necesarios, como la comida o la bebida, aunque el placer superior para los epicúreos era alcanzar el conocimiento. De todo esto se hablaba en su jardín, su escuela, un templo de camaradería, apoyo mutuo y buena vida que permitió el acceso a mujeres y esclavos. Sin Epicuro, asegura De la Fuente, no habría sido posible nuestro mundo actual.

Según el debate que mantuvieron en 1948 el filósofo Bertrand Russell y el sacerdote Frederick Copleston retransmitido por la BBC ambos llegaron a la siguiente idea de consenso: Dios es o sería un ser personal supremo creador del mundo y distinto del mundo. En función de lo que creas, serás teísta, ateo o agnóstico. ¿Cómo demostramos que nuestra posición es la correcta? Según explica Enric, la carga de prueba deben sostenerla teístas y ateos; los agnósticos se libran porque no están seguros de nada.

Hoy nos centramos en la argumentación del filósofo alemán Leibniz, quien defenderá la existencia de Dios a través de su llamada "teodicea", una defensa o justificación de Dios. En su teología intenta dar respuesta a esta cuestión: si Dios existe, ¿por qué permite el mal?. La única solución que Leibniz encuentra, según explica Enric F. Gel en su sección "Pensemos fuerte" es la siguiente: “Dios escoge lo mejor”. Es decir, éste ha de ser el mejor de los mundos posibles, la combinación más perfecta de seres, y es por eso que Dios lo actualiza.

¿Por qué existe el mal si Dios es bueno? Según Leibniz, porque forma parte del mejor de los mundos posibles, aunque quizás no podamos comprenderlo plenamente. Esta tesis de que vivimos en el mejor de los mundos posibles le valió a Leibniz muchas burlas y críticas, especialmente por parte de Voltaire, que lo caricaturizó en su novela "Cándido".

"La ética a Nicómaco" de Aristóteles es una de las grandes obras de la filosofía clásica. Un texto muy inspirador para nuestro colaborador sevillano, Vico, quien en su sección "Ágora 3.0" suele citarlo a menudo. Para los clásicos, explica Vico, el amigo no era alguien con quien simplemente pasar el rato; era un imperativo ético. Solo los animales o los dioses pueden vivir en soledad, asegura. Nosotros, si estamos solos, nos deshumanizamos.

Repasamos con el pensador sevillano los tres niveles de amistad que establece Aristóteles: la amistad por diversión, interés o por virtud, el nivel "premium". "El amigo es nuestro espejo moral, es la que única forma que tenemos de conocernos a nosotros mismos", concluye nuestro colaborador. En este sentido, las buenas amistades serían el pegamento que elimina la incertidumbre de la polis. Eso si, la amistad requiere de un cierto esfuerzo que no todos están dispuestos a cumplir dado que existen sucedáneos digitales facilones, los "amigos" de las redes sociales.

Y tú, ¿piensas que la amistad es un superpoder?

El sistema productivo se ha adueñado de cualquier atisbo de vulnerabilidad para convertirlo en negocio, en talleres de gestión emocional o libros de autoayuda que, lejos de cuestionar las causas de nuestros malestares, los aceptan como inevitables.  Carlos Javier González Serrano conversa con Angélica Velasco Sesma, profesora de filosofía moral en la Universidad de Valladolid, sobre la ternura y su potencia para erigir una disposición diferente de lo existente no sujeta a los imperativos productivos de utilidad y rendimiento. ¿En qué tipo de seres alienados nos convertimos cuando nos dejamos conducir por la lógica de la eficiencia y desterramos la sensibilidad como un problema a atajar?

Las redes sociales han cambiado nuestra percepción de la intimidad. Así comienza hoy su sección María Gómez, hablando de los nuevos famosos: los creadores de contenido o influencers. Asegura Gómez en "Diálogos internos" que estos youtubers nos han habituado a dinámicas similiares a las de los "reality shows". Para nosotros, supone un cambio porque ya no distinguimos entre vida pública, privada e íntima porque las redes sociales, dice Gómez, mezclan todo y ya no sabes qué es auténtico y qué es interpretación.

Citando al filósofo Guy Debord, la psicóloga habla de una nueva intimidad, la performativa, de forma que la intimidad auténtica pierde peso simbólico y emocional."Los creadores digitales han adoptado dinámicas que antes eran un “espectáculo” excepcional. Y nos hemos habituado a este espectáculo. Se usa la intimidad como mercancía, como una marca", concluye Gómez. Recordamos realities como "Operación Triunfo" o "Gran hermano" y explicamos por qué, a juicio de nuestra colaboradora, la sociedad del espectáculo se perfila como el mal de nuestro tiempo, pervirtiendo la espontaneidad de nuestras relaciones humanas y adulterando todo el conocimiento del mundo, dado que ya no hay realidad sino representaciones de esa realidad.

Tal vez sea el filósofo más citado en "Ágora, un tiempo para pensar". Respetamos su legado y nos inspiramos en su pensamiento, pero estamos en condiciones de afirmar que Aristóteles tuvo varios aspectos oscuros. Uno, su misoginia; otro, su defensa de la esclavitud argumentando que existían hombres de naturaleza esclava. Con todo el dolor de su corazón, Enric F. Gel habla en nombre de la verdad y explica en "Pensemos fuerte" que esta posición aristótelica fue la base o el patrón sobre el que se asentó el racismo en la Historia.

Teniendo en cuenta que la esclavitud era algo normal en la Antigüedad, tendremos que ir a la Edad Media para detectar los primeros filósofos que cuestionen este planteamiento. Hablamos de Gregorio de Nisa y, posteriormente, de la Escuela de Salamanca, con Francisco de Vitoria al frente, quien influyó en un cambio de legislación hacia la población indígena que recogió el gobernante Carlos I. En este repaso están además Diego de Covarrubias, Bartolomé de las Casas, Kant o Hegel. ¿Qué filósofo planteará los primeros argumentos abolicionistas?

¿Tenemos los políticos que merecemos? Compleja cuestión. Vico prepara su hacha de Conan y viene dispuesto a aclararnos qué era exactamente hacer política en la Antigüedad y por qué podríamos decir que los políticos de hoy están instalados en el vacío, la mentira y la impostura. En su "Ágora 3.0" nuestro experto en Ética explica el concepto del "Zoon Politikon" de Aristóteles y analiza cómo la política era en aquellos tiempos sentarse en el espacio público para usar la razón y alcanzar acuerdos que permitieran la convivencia.

¿Qué tenemos hoy?, pregunta Vico. Algo que no nos sorprende: el zasca viral, la impostura como forma de degradación política, la mentira como herramienta y políticos que, técnicamente, y aplicando el concepto griego, se perfilan, dice Vico, como unos auténticos "idiotas" al pensar más en sus bienes privados que en la cosa pública, el bien común. "El político actual -concluye el filósofo sevillano- es un profesional del vacío".

Leer a María Zambrano es como una operación de cataratas: nos desacostumbra de los velos acostumbrados. La voz de Zambrano acompaña de la misma forma que el maestro inicia al discípulo. Su fineza y sensibilidad avanzan en lenta cadencia hacia regiones de la experiencia donde el lenguaje filosófico-racional no logra llegar. Carlos Javier González Serrano charla con Cristina Basili, profesora de filosofía política en la Universidad Complutense de Madrid, sobre algunos aspectos del pensamiento de María Zambrano. Las preguntas más relevantes de nuestra vida no exigen la aparición de respuestas definitivas, sino una inesperada forma de atención.

El 20 de junio, dicen algunos, es el día más feliz del año: el Yellow Day. Un día en el que, supuestamente, confluyen los factores que más favorecen la felicidad. Para ponerlo a prueba –incluso en jaque– traemos al estudio a un hombre que dedicó su vida a sospechar de la felicidad y que no confiaba demasiado en la alegría humana. El filósofo del pesimismo: Arthur Schopenhauer.

A veces en la vida hay que decidir entre lo malo y lo peor. Daniel Tubau, como buen filósofo y guionista que es, nos habla hoy de distintas pelis y series en su sección "Sképsis, atrévete a dudar" para plantear algunos dilemas morales interesantes. Dudaremos mucho con él porque nos plantearemos dilemas como estos: ¿Debe un cura o un renunciar al secreto de la confesión si al hacerlo puede evitar un crimen? ¿Y un psiquiatra? ¿Tirarías de su tabla a Rose para salvarte tú del naufragio del Titanic? Esto ya lo pensó un clásico escéptico, Carnéades, quien además ideó otras situaciones de supervivencia en guerras. Su intentación era mostrar que no existen leyes morales absolutamente indiscutibles.

Con Tubau hablamos de dilemas morales en situaciones catastróficas, desastres bélicos o en decisiones que tiene que tomar la IA, como por ejemplo cómo programan los ingenieros a los coches autonómos para decidir a quién salvar en caso de accidente. Y tú, ¿eres de los que piensan que Rose debería haber dejado subirse a la tabla a Jack? Como curiosidad, y ante la polémica de si Rose le echó un poco de cara al tema, te contamos los resultados de la investigación forense que encargó James Cameron, el director de "Titanic".

Imagina que una monja benedictina del siglo XII te hablase del orgasmo femenino. Una crack. Hildegarda de Bingen es un caso único digno de estudio. Paz Pérez Encinas nos trae la figura de esta filósofa, música, científica, escritora, herbalista, médica, abadesa y música que dejó un legado alucinante en varios campos. Nos faltan minutos para resumir su obra en la sección "Un cuarto propio", dado que su producción es inmensa; de hecho, de ella se ha dicho que condensa el ideal renacentista cuatrocientos años antes de Leonardo da Vinci.

Hildegarda asegura que desde niña tiene visiones. Es, según ella, el Espíritu Santo quien habla da través de ella. Esta filósofa, cuenta Pérez Encinas, imagina un cosmos, un macrocosmos y al ser humano dentro de él, y lo dibuja. Escribe tratados de Física y Botánica, escrite cartas, dibuja, compone, y se arriesga incluso con la Ética. La soberbia, asegura, está lejos de la mayor virtud, que es la humildad. En el año 2012 la Iglesia la declara como Santa y en 2025 la cantante Rosalía incluye su pensamiento en su último disco, "Lux".

Hildegarda de Bingen condensa el pensamiento alegórico y el religioso propio de su época. Escuchamos sonidos de la peli "Vision", dirigida por Margarethe von Trotta que refleja sus vivencias y escuchamos una de sus composiciones, "Ordo Virtutum".

Si te apetece revisar el pensamiento de la otra filósofa a la que Rosalía cita en su disco, te dejamos este capítulo sobre Simone Weil (pulsa sobre Weil)

No vamos a parar. Porque nos encantan y nos divierten los dilemas morales. Y porque además son muy útiles a la hora de armar tus argumentaciones al tiempo que nos ponen a prueba a todos. Puede ser un muy buen ejercicio socrático escuchar a Enric F. Gel en "Pensemos fuerte" para después debatir sus planteamientos con amigos en una cena. Está muy bien imaginar qué haríamos en determinadas ocasiones si la vida nos pone en un brete.

Por tanto, volvemos a la carga con el dilema moral del tranvía, que ya hemos tratado en este programa. Esto ya lo ideó la filósofa Philippa Foot en 1967. Pero luego los filósofos no han parado, y han buscado variantes para rizar el rizo, ponerte contra las cuertas y ver si tu moral resiste, si es consistente. Ejemplo: ¿Qué pasa si el que está atado a las vías y va a ser sacrificado es un familiar tuyo? o ¿qué pasa si una turba enfurecida pide condenar a un inocente?. Enric aprovecha para explicar que, a la hora de resolver un dilema moral, hay siempre de fondo dos corrientes filosóficas: el utilitarismo; seamos prácticos, busquemos el bien común, y el deontologismo; nunca mataremos a un inocente aún a riesgo de que la humanidad entera esté en riesgo.

Queridos deontologistas, ¿en serio hay valores por encima del bien común? Esto da para debate, no es fácil, y pocas veces está claro del todo. Y tú ¿empujarías al hombre grueso desde un puente con tus propias manos si eso salva a varias personas?, ¿qué se diría en las redes sociales sobre la aparente gordofobia de este planteamiento filosófico?. Ramificaciones argumentativas como para estar entretenido horas...mientras esperas la llegada de tu tranvía o tu destino final.

Te proponemos la escucha de la primera entrega de Enric F. Gel sobre el dilema moral del tranvía (pulsa sobre tranvía)