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El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha exhibido la operación militar que acabó con la muerte de 23 disidentes de las FARC en un bombardeo.

El Gobierno la ha presentado como uno de los mayores golpes de los últimos años contra los grupos armados en el país. Ha sido en el Guaviare, en el sur de Colombia, contra las disidencias de las FARC: grupos que no se acogieron al acuerdo de paz o después volvieron a las armas.

De la Espriella se ha desplazado hasta allí para reivindicar su estrategia de mano dura: "Lo prometí y lo estoy haciendo. Vine a derrotar al terrorismo y lo estoy cumpliendo". Es el tercer bombardeo que ordena en apenas tres semanas.

Entre los fallecidos está El Tigre, un poderoso jefe de uno de los grupos armados de la zona, responsable también del reclutamiento de niños en sus filas.

De la Espriella ha asegurado que va a continuar su estrategia de puño de hierro: más presión militar y cero negociación. Pero los grupos armados también han respondido y continúan con los ataques.

En Los Patios, cerca de la frontera con Venezuela, un coche bomba contra una estación de Policía ha dejado un muerto y 11 heridos. En distintas zonas se repiten los ataques contra policías y militares con drones cargados de explosivos. La incógnita es si esta estrategia del nuevo Gobierno conseguirá reducir la violencia o acabará alimentando una nueva escalada.

Foto: Presidencia de Colombia/EFE — Rueda de prensa del presidente colombiano en Riohacha

Hace casi una década, el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC firmaban un acuerdo que buscaba frenar el conflicto que ha vivido el país desde hace 70 años. Además de organizar la entrega de miles de armas, el gran reto de este pacto era la reintegración de más de 13.000 en una sociedad que mayoritariamente les despreciaba. Una realidad nada fácil pero que poco a poco ha encontrado algunas iniciativas que sí han salido adelante. En un populoso barrio de Bogotá, Santiago Barnuevo se acerca a la Fábrica de la cerveza La Roja, un proyecto con el que un grupo de 'firmantes de paz' pretende ganarse la vida y ser parte de la sociedad colombiana.

En Colombia, las redes sociales se han convertido en la nueva cantera de niños soldado. Guerrillas y grupos vinculados al narcotráfico utilizan plataformas como Facebook y TikTok para atraer a menores con promesas de dinero, teléfonos móviles, motocicletas o una vida mejor. Los algoritmos contribuyen a amplificar estos contenidos y facilitan que lleguen hasta los perfiles más vulnerables.

El primer contacto se produce en la pantalla. Después llegan los mensajes privados y, finalmente, el encuentro. Una vez reclutados, los menores son utilizados como combatientes, informantes o para cobrar extorsiones. Las niñas están expuestas, además, a la violencia sexual.

Human Rights Watch calcula que alrededor de 1.500 menores han sido reclutados en Colombia durante los últimos cinco años. La organización pide al Gobierno de De la Espriella medidas urgentes para frenar un fenómeno que considera alarmante y que, según denuncia, aumenta cada año.

Las principales víctimas proceden de familias pobres y algunas tienen apenas nueve años. Los menores indígenas se encuentran especialmente expuestos, mientras que las niñas representan una parte considerable de las víctimas.

La ONG acusa también a las plataformas digitales de no adoptar medidas suficientes para detectar y bloquear estos mecanismos de captación.

Foto: EFE

Este lunes se cumple una década del histórico acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. Diez años después, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ya no existen como guerrilla, aunque no todos dejaron las armas. Más de 13.000 de sus miembros se acogieron al acuerdo, pero otros lo rechazaron o volvieron a las armas después de firmarlo. Son las llamadas disidencias de las FARC, que siguen disputando territorio, entre ellas la de Iván Mordisco.

El país sigue haciendo frente a otros grupos armados, a los que promete combatir el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella.

Fotografía: Sebastian Marmolejo / Long Visual Press

En todo el mundo se producen cada día 1,8 millones de temblores. La inmensa mayoría pasan inadvertidos, pero este año ya se han registrado once terremotos de magnitud 7 o superior en diferentes puntos del planeta como España, Colombia, Venezuela, México o Indonesia.

La mayoría están vinculados al cinturón de fuego del Pacífico, una extensa cicatriz que recorre el perímetro del mayor océano del planeta y concentra alrededor del 90% de la sismicidad mundial. Pero que varios terremotos importantes se produzcan con pocos días o semanas de diferencia no significa necesariamente que formen parte de una misma secuencia.

Fotografía: EFE/Mario Baos

El presidente de Colombia ha rebajado la cifra de víctimas mortales del terremoto: de 304 a 289, aunque todavía quedan 143 personas sin localizar. Mientras miles de familias siguen sin casa y esperando soluciones, el ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán se iba el fin de semana a la playa. Hoy la oposición presenta contra él una moción de censura por desatender sus funciones. El presidente De la Espriella ha respaldado al ministro y ha cifrado en unos 10.000 millones de dólares las pérdidas provocadas por el terremoto.

A la reconstrucción se ha sumado también Shakira. La cantante ha visitado Chocó, y ha anunciado que ayudará a reconstruir la Universidad Tecnológica y diez colegios en una de las regiones más pobres de Colombia.

Foto: EFE/ Mario Baos

Además de la elevación de la cifra de víctimas a 287, las fuertes lluvias en la zona de Pereira están complicando la situación de los damnificados tras el terremoto en Colombia, que ya han conseguido pasar de las tiendas de campaña en los parques a polideportivos municipales. Allí reciben alimento y atención médica. De la Espriella cifra las pérdidas en 10.000 millones de dólares, confirma que un tercio del país está afectado y promete ayudas para viviendas. Shakira ha visitado El Chocó, donde reconstruirá diez colegios y una universidad tecnológica.

Una semana después del terremoto que azotó Colombia las labores de las fuerzas de seguridad se centran en la recuperación de los cuerpos bajo los escombros y en la reconstrucción de las zonas afectadas.

Pereira ha sido una de las regiones que más ha sufrido las consecuencias del temblor, con multitud de edificios que se han derrumbado en apenas unos segundos. El aeropuerto fue una de las excepciones: hubo heridos y daños materiales pero el edificio se mantiene en pie gracias a que su construcción se hizo con tecnología sismoresistente. Una prueba de que la forma en la que se construyen los edificios puede marcar la diferencia

Fotografía: AFP/Luís Acosta

El precio del café y del cacao se ha disparado este verano hasta casi un 20 % en los mercados internacionales y la hostelería y los consumidores ya lo notan. El terremoto en Colombia no ha dañado los cultivos del eje cafetero, pero sí que ha afectado su cadena de distribución por carretera. A ello se unen los fenómenos climáticos extremos.

Foto: Nhac Nguyen/AFP

El lunes 10 de agosto un terremoto de magnitud 7,4 detuvo el tiempo en Colombia. Una semana después, las cifras de alrededor de trescientos muertos, centenares de desaparecidos, miles de personas sin hogar y una enorme destrucción en el oeste del país dan una idea de la magnitud de la tragedia. Más de dos tercios de las víctimas mortales se concentran en Cali y Pereira donde bloques de apartamentos, viviendas, iglesias, escuelas y hospitales resultaron dañados o destruidos.

Foto: EFE/ Mario Baos

El terremoto que la pasada semana sacudió Colombia ha afectado de manera especial al denominado eje cafetero, una región que recibe 3,5 millones de turistas al año. Sin ellos , parte de la población local se queda también sin ingresos.

Un equipo de RTVE ha recorrido el pueblo de Salento, donde los negocios locales notan ya la cancelación de parte de las reservas.

Foto: Andres Moreno / Xinhua News / Europa Press / ContactoPhoto

Los servicios de emergencias buscan supervivientes en Pereira, seis después del terremoto que sufrió la ciudad colombiana. En algunos puntos, los perros han realizado marcaciones positivas y todavía se mantiene la esperanza de encontrar supervivientes.

Aunque buena parte de las zonas afectadas ha entrado ya en otra fase, la de retirada de escombros e inicio de la reconstrucción.

Más de 100.000 personas han resultado damnificadas y cientos de familias viven en las calles de Pereira.

Foto: Brandon Pinto/AP Photo — Los servicios de emergencias buscan desaparecidos entre los escombros en Pereira

Ángela intenta proteger del calor a su bebé de ocho meses. Desde el terremoto, una tienda de campaña es su casa, donde vive con el pequeño y con su suegra. Su vivienda quedó destruida y ahora les falta hasta lo más básico.

Todos los afectados en Pereira tienen historias parecidas. Familias que han pasado de tener una casa y una vida más o menos ordenada a vivir en la calle.

La ayuda que llega es escasa. A la hora de comer se forman largas filas y también se reparte algo de ropa. Pero son muchos y no alcanza para todos.

Una psicóloga voluntaria intenta devolver algo de calma a los niños. Mientras, las familias tratan de asumir que esta situación puede prolongarse durante mucho tiempo.

Foto: Carlos Ortega/EFE — Varias personas observan edificaciones afectadas por el terremoto en Pereira

Las esperanzas de encontrar más supervivientes del potente terremoto que sacudió Colombia a principios de esta semana han comenzado a desvanecerse este jueves tras agotar la 'ventana de vida' de las primeras 72 horas cruciales. Los rescatistas han reducido el alcance de las búsquedas y las familias en las zonas más afectadas siguen esperando noticias de sus parientes desaparecidos.

Fotografía: EFE

Pereira, un municipio de Colombia, ha sido una de las localidades más golpeadas por el terremoto de hace cinco días y donde se trabaja sobre edificios derrumbados tratando de encontrar supervivientes. El sonido más leve puede ser un rayo de esperanza y los rescatistas levantan el puño, un signo que pide silencio absoluto para tratar de distinguir de dónde proviene el ruido. Una situación desesperante para seres queridos que ven como los servicios de emergencia trabajan sin descanso para rescatar al mayor número de personas. Los vecinos ayudan como pueden apartando los escombros retirados por las autoridades, aunque todos piden mayor número de recursos porque los que hay, son insuficientes.

Fotografía: AP/ Brandon Pinto