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  • El flujo de desplazados mundial alcanza récords y cotas históricas
  • La frontera sur española es un escenario de este fenómeno desde hace lustros
  • ACNUR propone un plan de sistematización para afrontar este problema
  • La crisis de los refugiados de 2015 puede ser decisiva para la aceptación del plan

Helicópteros del régimen han lanzado cuatro bombas de barril sobre un convoy de ACNUR y la organización hermana de Cruz Roja, según denuncian testigos y traslada el director la Defensa Civil en esta región, Ammar Alsalmo. En el ataque han muerto 21 personas, incluidos varios cascos blancos y el coordinador local de la Media Luna Roja. Desde que Damasco proclamó el fin de la tregua, sus fuerzas y la aviación rusa han bombardeado 35 veces las zonas rebeldes. El ataque ha afectado a la carga del convoy, consistente en ayuda para 78.000 personas.

Cruz Roja continúa de momento con sus actividades aunque el presidente de su Comité Internacional, Peter Maurer, ha advertido que el ataque puede ralentizarlas. "El ataque fue una flagrante violación de la legislación humanitaria internacional y es inaceptable. La falta de protección de los trabajadores y las estructuras humanitarias puede tener serias repercusiones en el trabajo humanitario en el país", ha declarado Maurer en Ginebra.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) ha anunciado este martes que todas las operaciones humanitarias en Siria "quedan suspendidas" tras este ataque contra un convoy humanitario. "Por ahora no tenemos una visión global de lo que pasó, pero se ha tomado la decisión de que todas las operaciones humanitarias de convoyes sobre el terreno quedan suspendidas por el momento", ha declarado en rueda de prensa el portavoz de la OCHA, Jens Laerke, según recoge Efe. Tanto las Fuerzas Armadas sirias como el Ministerio de Defensa ruso han negado cualquier implicación de sus aviones en el bombardeo y ha asegurado que sólo las milicias rebeldes tenían toda la información sobre el recorrido del convoy.

Analizamos la labor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, en sus 66 años de vida. La existencia del ACNUR, en sí misma, es un anacronismo histórico, porque se creó por un periodo de tres años para solucionar el problema de los 40 millones de refugiados que provocó la II Guerra Mundial. Sin embargo, el encadenamiento de conflictos armados en las décadas siguientes le obligó a no cejar en su tarea. El último capítulo lo estamos viendo estos días con los ciudadanos sirios a los que Europa está dando portazo.

Este documental de Miguel Molleda recorre esas seis décadas, que pasan por la crisis de Hungría en 1956 y guerras como las que pasan por la crisis de Hungría en 1956 y guerras como las de Argelia, Vietnam, Yugoslavia o Ruanda y Burundi entre otras.

En el programa, además de escucharse a numerosos desplazados por guerras, y al actual Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, intervienen Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la UNESCO; Francisco Rey, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria; María Jesús Vega, portavoz de la delegación de ACNUR en España; Araceli Mangas, catedrática de Derecho Internacional de la Universidad Complutense, y Jesús Núñez, analista del Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria.

Procedentes del Fondo Documental de RTVE y de la ONU, se aportan numerosos testimonios históricos así como de personas ya fallecidas que se implicaron en el drama de los refugiados, entre ellos la estadounidense Eleanor Roosevelt, el noruego Fridtjof Nansen y el español José María Mendiluce.