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Claves para enfrentarse al mundo hoy

  • Vivimos el fin de la era industrial y el inicio de la era de la democratización
  • Elsa Punset continua su charla con el escritor y divulgador británico Mark Stevenson
  • En un especial de Redes, nos revelan juntos las claves en busca de un mundo mejor
  • Redes se ha emitido el domingo, 10 de febrero, en La 2 de TVE

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Redes - Claves para enfrentarse al mundo hoy

Redes

Eduard Punset y su equipo han logrado demostrar que ciencia y entretenimiento se pueden unir para que en este tercer milenio la ciencia, por fin, irrumpa en la cultura popular.

  • El programa Redes se emite en La 2, todos los domingos, a las 21:30 horas
  • En el Canal 24 horas, los jueves, a las 15:00h
  • En TVE Internacional, según el siguiente horario:
  • En Europa y África: los domingos, a las 23.30 horas
  • En América: los miércoles, a las 6.30 horas, y los domingos, a las 4.15 horas

Vivimos el fin de la era industrial y el inicio de la era de la democratización.

los ciudadanos también han de adaptarse a los cambios, y convencerse de que el mundo podría ser un lugar mejor. Solo depende de los propios ciudadanos

En este momento de transición sufrimos todavía los defectos de los sistemas obsoletos del pasado: en la educación, en las finanzas, en la política…

Mientras estas instituciones se renuevan, los ciudadanos también han de adaptarse a los cambios, y convencerse de que el mundo podría ser un lugar mejor. Solo depende de los propios ciudadanos.

En un especial de Redes, Elsa Punset continua su charla con el escritor y divulgador británico Mark Stevenson y nos revelan juntos las claves que podemos incorporar YA a la vida cotidiana, en busca de un mundo mejor.

Este siglo no nos juzgará por nuestras posesiones sino por nuestras creaciones.

Mark Stevenson

Elsa Punset:

La semana pasada hablamos con Mark Stevenson, autor de Un viaje optimista por el futuro, de cómo los cambios tecnológicos y científicos están transformando la sociedad en la que estamos viviendo ahora.

Y Mark comentaba que vamos a necesitar educar y vivir de una forma ligeramente distinta para poder formar parte de estos cambios. Y hoy vamos a hablar con él de estos cambios personales e individuales que son necesarios. ¿Por dónde empezamos, Mark?

La moral del optimista

Mark Stevenson:

La última vez hablamos de la importancia de soñar y de mostrar un optimismo ambicioso con repecto al futuro. Esto es muy importante.

Lo primero que hay que hacer es proclamar sin vergüenza que el mundo podría ser un lugar mejor en vez de decir todo el tiempo «esto es terrible…» o de repetir, cabizbajos, «no es posible hacer nada». El optimismo es un posicionamiento moral, ya que...

Lo primero que hay que hacer es proclamar sin vergüenza que el mundo podría ser un lugar mejor en vez de decir todo el tiempo «esto es terrible…» o de repetir, cabizbajos, «no es posible hacer nada».

Elsa Punset:

El optimismo es un posicionamiento moral...

Mark Stevenson:

¡Es un imperativo moral! Si no estamos preparados para imaginar un mundo mejor, condenamos al mundo a ser peor. Sin esperanza, no podemos empezar el día. Así que es importante ser optimista.

Elsa Punset:

Lo que dices es muy interesante, porque cuando se le pregunta a la gente si quiere vivir ochenta años, o ciento cincuenta, o si quiere vivir para siempre...

Muy pocos dicen que quieren vivir ciento cincuenta años o para siempre. Algunos quieren vivir un poco más que ahora, pero ¿por qué ven la vida como algo tan difícil? ¿Por qué?

Mark Stevenson:

¡Porque la vida es difícil para mucha gente! Nuestra civilización no ha madurado suficiente como para que todo el mundo se sienta realizado.

Estamos atrapados en trabajos que no nos gustan, sujetos a reglas con las que no comulgamos.

El mundo se halla en una etapa de adolescencia, pero continuamos empleando sistemas que no reflejan lo que somos.

El sistema financiero se basa en unos valores que no conectan con la mayoría de nosotros.

El sistema educativo también va por derroteros muy distintos del rumbo que sigue el mundo en general. Además, el sistema judicial es demasiado lento y se basa mucho más en reglas que en valores.

Si no estamos preparados para imaginar un mundo mejor, condenamos al mundo a ser peor

Elsa Punset:

Tienes una frase muy bonita que dice…

Mark Stevenson:

Júzgate a ti mismo por lo que crees y no por lo que posees.

Elsa Punset:

Podría ser un lema para el futuro, ¿no? Dices que no debemos juzgarnos por lo que poseemos, pero esto contradice lo que se nos ha inculcado siempre...

Debemos juzgarnos por lo que creemos. ¿Qué personas están preparadas realmente para adoptar esta filosofía de vida?

Mark Stevenson:

Quienquiera que esté interesado en ella.

Elsa Punset:

¿Y qué les puede ayudar a adoptarla?

La epidemia del cinismo

Mark Stevenson:

Lo que puede ayudarles es darse cuenta de que la vida es una elección, que todos podemos imaginarnos un mundo mejor, y que podemos intentar mejorarlo a través de pequeñas acciones que conforman ese viaje hacia adelante, en vez de estar quejándonos del status quo.

El cinismo es una epidemia...

Elsa Punset:

Yo diría que es un pecado, si pudiera hablarse de pecado en este contexto...

El cinismo es la epidemia de nuestros tiempos

Mark Stevenson:

El cinismo es la epidemia de nuestros tiempos. Todos somos cínicos: yo soy cínico.

En cierto modo se nos educa para serlo. Yo cada día me pregunto, ¿quién soy yo para pretender cambiar el mundo?

Elsa Punset:

Pero eso no es cinismo, es impotencia. También se nos educa en la impotencia.

Mark Stevenson:

El cinismo es impotencia en la medida en que establece que una idea no puede tener éxito.

Para un cínico es demasiado difícil imaginarse un mundo mejor; por ello le resulta tan difícil hacer algo para mejorarlo.

El cinismo es una receta, a la vez que una excusa, para la pereza, pero tiene un gran poder de seducción.

Porque es mucho más fácil… Es más fácil decir «oh, yo no puedo cambiar el mundo» o decir «existen demasiados intereses creados».

Elsa Punset:

«Es demasiado peligroso...», «Es muy cansado...»

Mark Stevenson:

Sí… El cinismo es muy seductor... Yo debo hacer un esfuerzo cada día por no caer en él, y resulta una tarea harto complicada si se tiene en cuenta que el cinismo es la norma cultural del momento...

Sin esperanza, no podemos empezar el día. Así que es importante ser optimista.

Elsa Punset:

¿El cinismo es la norma cultural...?

Mark Stevenson:

Sí.

Elsa Punset:

¿Qué es lo contrario de ser cínico?

Mark Stevenson:

¿Lo contrario…? Ser ambicioso…

Elsa Punset:

El antídoto.

Mark Stevenson:

Mostrar un optimismo ambicioso.

Elsa Punset:

Eres un gran defensor del optimismo.

Mark Stevenson:

Sí, pero yo abogo por un optimismo pragmático, no por castillos en el aire.

La liga del los optimistas pragmáticos

Elsa Punset:

De hecho, has fundado varios grupos en pro del optimismo en todo el mundo, ¿verdad? ¿Puedes explicarnos en qué consiste este proyecto?

Mark Stevenson:

Sí, se llama la Liga de los Optimistas Pragmáticos.

yo abogo por un optimismo pragmático, no por castillos en el aire

Elsa Punset:

La Liga de los Optimistas Pragmáticos. Y tienes una sección en España.

Mark Stevenson:

Sí, en Madrid, y me encantaría que estuviera por toda España. Es un club donde la gente se reúne para aplicar los ocho principios del optimismo a través de proyectos cuya finalidad es ayudar a hacer del mundo un lugar mejor.

Todos se echan una mano para llevar a cabo estos proyectos. Pueden ser proyectos muy pequeños, como pintar la valla del colegio municipal, o muy grandes, como combatir el cambio climático.

Elsa Punset:

Así que estás invitando a la gente a formar parte de este mundo con su optimismo de una manera muy concreta.

Es un club donde la gente se reúne para aplicar los ocho principios del optimismo a través de proyectos cuya finalidad es ayudar a hacer del mundo un lugar mejor

Mark Stevenson:

Lo cierto es que ya había personas dispuestas a hacerlo, era algo que querían hacer, pero carecían del marco adecuado para ello. A menudo las empresas donde trabajan no avanzan todo lo rápido que desearían…

Mi objetivo era crear un espacio donde pudieran reunirse personas que comparten una manera de pensar similar a fin de mejorar el mundo a través de proyectos diversos, ya sean grandes o pequeños. Esto es lo que hacemos en la Liga.

Elsa Punset:

La Liga se basa en ocho principios, ¿no? ¿Y de dónde has sacado estos principios? ¿Puedes explicarme su origen?

Mark Stevenson:

Estos principios surgen de mis observaciones de individuos brillantes.

Tengo mucha suerte con mi trabajo, porque me permite conocer a gente extraordinaria que hace cosas buenas todo el tiempo.

Elsa Punset:

Tu trabajo consiste en viajar por el mundo explorando cómo funcionan la innovación y la sociedad actual, ¿verdad?

Mark Stevenson:

Así es. Sí. La finalidad es entender cómo algunas personas consiguen hacer cosas buenas en un mundo en constante cambio.

Elsa Punset:

Algunas son personas famosas, pero hay muchas que son personas muy discretas que hacen grandes cosas, ¿verdad?

Mark Stevenson:

Sí: gente increíble; yo he tenido la suerte de conocer a muchas de estas personas. Mi propósito inicial era dilucidar lo que tienen en común, lo que les une; si era su manera de pensar o de actuar.

Estuve investigando durante unos dos años y acabé por descubrir que todas comparten estos ocho principios. Muchas de ellas no son conscientes de que los comparten ni se los plantean como tales, pero estos principios existen.

A continuación los redacté e intenté ponerlos en práctica y, al hacerlo, me di cuenta de que lograba hacer más cosas. Estos son los ocho principios en los que se basa la Liga.

Elsa Punset:

Adelante.

Los ocho principios del optimismo

Mark Stevenson:

Del primero ya hemos hablado, es un principio básico: el optimismo ambicioso. Hay que estar preparados para soñar con el futuro.

Hay que estar preparados para soñar con el futuro

El segundo principio es que todas las personas que hacen cosas buenas están comprometidas con un proyecto superior, un proyecto que va más allá de sí mismas.

Las personas felices suelen tener un proyecto superior. Para mucha gente este proyecto son los hijos, que dotan a sus vidas de un propósito, mientras que para otros es la religión o una vocación científica.

Todas las personas que hacen cosas buenas se ven a sí mismas como parte de algo superior. No importa si luchas por combatir el cambio climático, por mejorar la educación o por conseguir más zonas peatonales en tu ciudad; sea lo que sea, el proyecto debe ser superior a ti mismo.

El tercer principio es que hay que abrirse a la evidencia, basarse en los hechos objetivos. A mí me gusta decir que las historias de la gente son fantásticas, pero lo mejor es la evidencia que presentan.

Elsa Punset:

¿Podrías desarrollar esta idea un poco más?

Mark Stevenson:

Yo soy un admirador devoto del método científico porque nos ha aportado cosas increíbles... Por ejemplo, el sistema de alcantarillado, la imprenta, Internet, cosas así. También soy un firme defensor de los ingenieros. Tenemos que pensar como los ingenieros, no como los políticos.

Elsa Punset:

Piensa como un ingeniero y no como un político...

Mark Stevenson:

Y el motivo es que los ingenieros no construyen puentes desde una perspectiva de derechas o de izquierdas. El ingeniero construye puentes desde una perspectiva basada en la evidencia y, con el paso del tiempo, la construcción de puentes ha ido mejorando.

Por el contrario, un político hace las cosas desde una perspectiva de derechas o de izquierdas. Y ya habrás notado que, con el paso del tiempo, la política ha ido empeorando…

Cuando trabajo con políticos y coinciden dos en una misma habitación, el uno siempre piensa del otro «¿se interpondrá en mi camino? ¿Dañará mi reputación? ¿Existe un conflicto de intereses?»

Elsa Punset:

«¿Me arrebatará el poder? »

Mark Stevenson:

En cambio, cuando dos ingenieros se encuentran dicen: «Hola, tengo un problema, ¿puedes ayudarme?». Si lo piensas bien, el tema de las ideologías es bastante curioso.

Cuando trabajo con políticos siempre me sorprende que alguien de extrema izquierda sea literalmente incapaz de ver o creer que, en ciertas situaciones, el mercado libre es la mejor manera de distribuir un recurso.

Del mismo modo, un político de extrema derecha es literalmente incapaz de entender que, en ciertas situaciones, es una buena idea que el Estado gestione un bien común.

En vez de buscar la mejor solución, se niegan a ver la solución. Ese es el problema con las ideologías. Se recurre a ellas para facilitar la gestión del mundo pero, como impiden ver la otra mitad de la realidad, al final resulta más difícil gestionarlo. Por el contrario, los ingenieros solo se basan en la evidencia.

Las ideologías son un buen tema de conversación cuando estás tomando una copa el viernes por la noche. Pero si quieres salvar el mundo, piensa como un ingeniero.

Elsa Punset:

Perfecto. El cuarto principio.

las ideas deben compartirse, no protegerse

Mark Stevenson:

El cuarto principio es que las ideas deben compartirse, no protegerse.

Elsa Punset:

Es un principio muy polémico, ¿no? Mucha gente teme que, si donan sus ideas, no podrán ganarse la vida con ellas. ¿Es este uno de los grandes cambios hacia los que nos encaminamos?

Mark Stevenson:

Bueno, en Internet la gente comparte sus ideas todo el tiempo. Cuanto más se amplifica una idea, más fuerza adquiere. Cuando una idea es buena, acaba teniendo su propio «espacio en antena».

Cuanto más se amplifica una idea, más fuerza adquiere

Elsa Punset:

Las ideas son infinitas, ¿verdad? Se reproducen constantemente.

Mark Stevenson:

Exacto. Por ejemplo, en este programa de televisión estamos compartiendo ideas con el público. De hecho, tú te ganas la vida compartiendo ideas. Cuando las ideas se comparten, se confiere poder a las personas en lugar de ejercerlo sobre ellas.

Y cuando confieres poder a las personas, te vuelves más popular, no menos. La innovación es el entorno en el que las ideas practican el sexo.

Para innovar, debe haber sexo entre ideas. Hay que dejar que las ideas sean promiscuas. Este es el cuarto principio.

El quinto principio es que no pasa nada si te equivocas, lo irresponsable es no intentarlo.

Elsa Punset:

Es cierto. Hablamos de esto en otro programa. Para algunas personas, equivocarse es una estrategia. Pero para otras personas cometer un error es catastrófico. Es un fracaso.

Mark Stevenson:

La idea de que jamás debemos equivocarnos es un legado de la era industrial. Si te equivocas, te humillan en el colegio. Y si cometes un error en el trabajo, te despiden.

Sin embargo, equivocarse es lo más creativo que podemos hacer. Según Seth Godin, un escritor especializado en el mundo empresarial, la mejor manera de empezar a avanzar es tomando el camino equivocado.

A mucha gente le asusta tanto cometer un error, que no se atreve a hacer nada. La manera más segura de no mejorar el mundo es no hacer nada. En cambio, el optimista pragmático no solo comete errores, sino que equivocarse es fundamental para él.

Una vez le preguntaron a Keith Richards de los Rolling Stones cómo se le ocurrían esos magníficos riffs de guitarra. Y dijo: «Empiezo a tocar hasta que cometo el error adecuado». Por lo tanto, Keith Richards es un optimista porque sabe crear algo hermoso a partir de un error.

Elsa Punset:

Hay personas que no saben enfrentarse a la vida, ¿quizá porque la vida no es lo suficientemente difícil para ellas?

Mark Stevenson:

Yo más bien creo que es porque la industrialización nos ha encasillado en unos pequeños compartimientos que no son nada humanos, que no tienen tamaño humano.

Por ejemplo, cuando vas a una fiesta, la primera pregunta que te hacen es: «¿a qué te dedicas?». Y si no tienes una profesión, no eres nadie. Tienes que poder decir: «soy médico, soy…». Pero no hay nadie que sea solo médico.

Todos somos varias cosas a la vez, pero el legado de la industrialización insiste en que solo podemos ser una cosa, que debemos especializarnos en algo y ser buenos en ese algo. Y si cometes un error, te despiden por ello. Es muy deprimente.

Elsa Punset:

Háblame otra vez de esos principios optimistas que nos ayudarán a formar parte de ese nuevo mundo.

Mark Stevenson:

Un principio que me gusta mucho es: «somos lo que hacemos, y no lo que tenemos intención de hacer».

Elsa Punset:

Eso es importante. Todos tenemos una idea de quiénes somos. Es algo muy parecido a... a veces trabajo con niños, y les explico a los padres que, si no les dicen a sus hijos que les quieren, los niños no tienen forma de saberlo, pero los padres tienden a pensar que, aunque hablen con dureza a los hijos, estos sabrán que les quieren de todos modos. Con la intención no basta.

Mark Stevenson:

Todos tenemos una idea de quiénes podríamos ser y de quiénes somos realmente. Nadie se define a sí mismo como una persona amargada, cínica o complicada, sino que le echa la culpa de su mal carácter al nazi del jefe, a una infancia difícil, a la falta de dinero, o a lo que sea, pero lo cierto es que, si actúas ante el mundo como una persona amargada, cínica y complicada, realmente eres así.

Elsa Punset:

Somos lo que hacemos.

Mark Stevenson:

Por eso los optimistas pragmáticos siempre están tan ocupados, porque mientras el resto de las personas se dedican a imaginar lo que podrían llegar a ser ellos lo ponen en práctica.

Elsa Punset:

Eso es algo que yo siempre repito cuando pregunto a la gente: ¿qué te gustaría hacer en la vida? Y me contestan, por ejemplo, «quiero escribir» y yo les digo: «¿por qué no te pones hoy?» y responden: «hoy no puedo porque tengo que ir a recoger no sé qué...»

Y les insisto que tienen que empezar hoy porque siempre encontrarán una excusa para mañana.

Mark Stevenson:

Yo tengo un amigo que es director de cine y que estuvo viviendo un año en su coche para costearse la escuela de cine. Y un día regresó a su antigua escuela y preguntó a los estudiantes: «¿qué estáis rodando ahora?» Y todos contestaron «bueno, estamos esperando a que el productor tome una decisión sobre el proyecto» o «estamos intentando recaudar fondos...».

Y cuando volvió a preguntar: «¿pero qué vais a filmar hoy? ¿Qué estáis haciendo ahora?», la respuesta fue: «bueno, ahora no estamos haciendo nada...». Si no haces películas, es imposible ser director de cine. ¡Haz algo! Si te equivocas, hazlo otra vez. Como decía Yoda: «Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes».

Elsa Punset:

Muy bien. Ahora pasemos al siguiente principio.

Mark Stevenson:

Yo creo que el siguiente principio es el más potente: cuando te embarcas en un proyecto grande, debes planteártelo como un torneo muy largo. Siempre digo que es como un torneo que consta de diez rondas, y hay que ser consciente de que en la primera ronda vas a perder nueve batallas de cada diez.

Elsa Punset:

¿Por qué?

Mark Stevenson:

Porque a casi nadie le va a gustar tu nueva idea, estás luchando contra el modelo imperante. En la primera ronda perderás casi todas las veces, y en la segunda todavía te quedarán nueve batallas y perderás ocho, así que seguirás perdiendo la mayor parte del tiempo.

Hasta que llegas a la quinta o sexta ronda, siempre pierdes más veces de las que ganas, pero...

Elsa Punset:

Es necesario superar las primeras rondas.

Mark Stevenson:

Sí, aunque la mayoría confundimos la primera ronda con todo el torneo. Hay que saber someter a prueba una idea...

Elsa Punset:

Si dices, «oh no, esto no funciona…»

Mark Stevenson:

Muchas veces piensas «debo de ser idiota porque el 90% del mundo piensa que estoy loco». Llegas a pensar «me he equivocado por completo», pero no hay que confundir las rondas individuales con todo el torneo.

Además, esto constituye un buen sistema de medición. Cuando regreso a casa para estar con mi pareja después de haber pasado todo el día tratando de convencer a unos inversores de la necesidad de que sean más éticos, o lo que sea, y he tenido siete reuniones malas… pero tres reuniones buenas, eso me indica que ya me encuentro en la tercera ronda…

Sé dónde estoy, sé que solo me quedan dos rondas más para que la balanza empiece a inclinarse a mi favor. Los próximos treinta años van a ser muy complicados, porque vamos a pasar de la era industrial a una nueva era.

Debemos hacer frente a este cambio con la mayor ambición y el máximo optimismo posibles.

La única manera de conseguirlo es cambiando de mentalidad. Cuantas más personas pensemos así, más posibilidades tendremos todos de disfrutar de un futuro prometedor.