Estamos programados, pero para ser únicos

  • Punset constata que el verdadero y único poder reside en la mente
  • Exploramos las claves para enfrentar las grandes incertidumbres de los homínidos
  • Redes, emitido el domingo, 22 de abril, a las 21.30 horas, en La 2 de TVE
  • Además, puedes disfrutar del programa en la Versión Original en inglés.

Ampliar foto John Bargh, psicólogo de la Yale University

John Bargh, psicólogo de la Yale Universitytve

Ampliar foto John Dylan Haynes, neurocientífico del Bernstein Center for Computational Neuroscience

John Dylan Haynes, neurocientífico del Bernstein Center for Computational Neurosciencetve

Ampliar foto Gerd Gigerenzer, director del Centro para la Conducta Adaptativa y la Cognición del Instituto Max Planck

Gerd Gigerenzer, director del Centro para la Conducta Adaptativa y la Cognición del Instituto Max Plancktve

Ampliar foto Sarah-Jayne Blakemore, neurocientífica del University College LondonSarah-Jayne Blakemore, neurocientífica del University College London

Sarah-Jayne Blakemore, neurocientífica del University College Londontve

Ampliar foto Pierre Magistretti, neurobiólogo de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne

Pierre Magistretti, neurobiólogo de la École Polytechnique Fédérale de Lausannetve

Ampliar foto Daniel Schacter, profesor de psicología de la Universidad de Harvard

Daniel Schacter, profesor de psicología de la Universidad de Harvardtve

Ampliar foto Michael Gazzaniga, psicólogo de la Universidad de California en Santa Barbara

Michael Gazzaniga, psicólogo de la Universidad de California en Santa Barbaratve

  Redes

Eduard Punset y su equipo han logrado demostrar que ciencia y entretenimiento se pueden unir para que en este tercer milenio la ciencia, por fin, irrumpa en la cultura popular.

El programa Redes se emite en La 2, todos los domingos, a las 21:30 horas; y se repite los domingos, a las 3:15 horas. y en el Canal 24 horas, según el siguiente horario:

  • Los jueves, a las 15:00 horas
  • Los viernes, a las 21:00 horas
  • Los sábados, a las 10:30 horas

EDUARD PUNSET (REDES)EDUARD PUNSET (REDES) 

 Después de charlar con los especialistas que más saben sobre la mente y el cerebro, y a medida que hurgaba en el corazón de la gente para analizar lo que les pasaba por dentro, constaté que el verdadero y único poder residía en la mente.

el verdadero y único poder residía en la mente 

En este programa especial, nos gustaría explorar algunos de las claves para enfrentar las grandes incertidumbres que acosan a los homínidos.

La intuición es una fuente del conocimiento tan válida como la razón.
Eduard Punset

El poder de la intuición y del inconsciente

John Bargh, psicólogo de la Yale University

Eduard Punset:
Nosotros, la gente de a pie, siempre habíamos pensado que el inconsciente era algo muy útil para las pequeñas cosas pero que, para las cosas más complejas, era necesaria la conciencia.

el inconsciente entra en juego y nos influye, y a menudo nos aporta la respuesta a estas preguntas 

Nunca se nos ocurrió que, solamente con el inconsciente, pudiéramos llevar a cabo procesos cognitivos complejos. ¡Es una revolución! ¡Y no estoy seguro de que la gente de la calle sea realmente consciente de eso!

John Bargh:
No, no creo que lo hayan asumido todavía. Siempre ha imperado la noción de que la conciencia iba primero, de que todo arrancaba en la conciencia, y de que las cosas se tenían que hacer con conciencia, deliberadamente.

Una de las cosas que estamos descubriendo es que, incluso en la persecución de objetivos conscientes, las motivaciones, las cosas que uno quiere, las evaluaciones, las preferencias, lo que a uno le gusta o no…

Eduard Punset:
¿Debería casarme con ella o no?

cuando creemos que estamos haciendo algo conscientemente, con atención y conciencia, en realidad hemos llegado a la respuesta de un modo rápido mucho antes de lo que creemos 

John Bargh:
¡Exacto! Todas estas cosas se fundamentan y basan en la información del sistema inconsciente. Así que el inconsciente entra en juego y nos influye, y a menudo nos aporta la respuesta a estas preguntas.

Incluso cuando creemos que estamos haciendo algo conscientemente, con atención y conciencia, en realidad hemos llegado a la respuesta de un modo rápido mucho antes de lo que creemos.

Eduard Punset:
¿Es correcto pensar que el nuevo concepto de inconsciente tiene mucho más que ver con el afecto y el control de las cosas que el antiguo concepto de inconsciente?

Antonio Damasio fue realmente el primero en decir que los sentimientos son muy importantes a la hora de tomar una decisión o elegir algo: ¡nos dan la respuesta correcta! 

John Bargh:
Mucho más. Antonio Damasio y otros científicos han destacado la importancia del afecto y de los sentimientos… Damasio fue realmente el primero en decir que los sentimientos son muy importantes a la hora de tomar una decisión o elegir algo: ¡nos dan la respuesta correcta!

Si «sentimos» que algo está bien o mal, lo haremos o no. Estos sentimientos vienen de algún lugar: del inconsciente, de los sistemas que nos dicen si está bien hacer algo, o no, como cuando tenemos corazonada sobre lo que estamos a punto de hacer… esa intuición, esa reacción visceral es producto de los antiguos mecanismos inconscientes.

Eduard Punset:
¿Y qué hay de nuestro libre albedrío, la capacidad de obrar por reflexión y elección?

La libertad de ser responsables de algo… ¿quedaría en entredicho esta antigua idea?

esa intuición, esa reacción visceral es producto de los antiguos mecanismos inconscientes

John Bargh:
Lo más importante de esta investigación son las implicaciones que tiene para el sistema legal, para la responsabilidad personal, para la moralidad… de hecho, se está generando mucho debate ahora mismo sobre todo este tema entre los expertos, por Internet, en los blogs.... ¿Qué repercusión tiene esto sobre la responsabilidad personal?

John Dylan Haynes, neurocientífico del Bernstein Center for Computational Neuroscience

John Dylan Haynes:
Realizamos un experimento con un escáner cerebral en el que las personas debían tomar decisiones muy sencillas. Podían decidir si pulsaban un botón a la izquierda u otro a la derecha.

podíamos predecir su decisión siete segundos antes de que la hubieran tomado 

En este caso, sientes que eres totalmente libre de elegir de hacer una cosa u otra, no hay nada que te obligue a elegir una opción o la otra.

Registramos la actividad cerebral de las personas y descubrimos que podíamos predecir su decisión, si iban a pulsar el botón de la izquierda o de la derecha, siete segundos antes de que la hubieran tomado.

Es decir, no siete segundos antes de que pulsaran el botón, sino siete segundos antes, incluso de que pensaran que habían decidido cuál iban a escoger.

Eduard Punset:
¿Somos conscientes de una decisión o no lo somos?

John Dylan Haynes:

No, hay muchas cosas que ocurren en el cerebro y en nuestro inconsciente que no experimentamos conscientemente. Se produce un gran procesamiento en segundo plano.

El cerebro procesa previamente todas las opciones inconscientemente y al final, cuando te decides, es cuando interviene la mente consciente 

El cerebro procesa previamente todas las opciones inconscientemente y al final, cuando te decides, es cuando interviene la mente consciente.

Eduard Punset:
Entonces, lo que me estás diciendo, y corrígeme si me equivoco, es que el cerebro inicia este proceso diez segundos antes de que tomes la decisión.

John Dylan Haynes:
Sí.

Eduard Punset:
Y lo segundo que me cuentas acerca del experimento es que un poco antes, quizá siete o cinco segundos antes, el cerebro ha elegido qué botón vas a pulsar. Así que, John, ¿podemos descartar el libre albedrío, que interesa tanto a la gente o, como dices en algún sitio, esto se hace inverosímil?

John Dylan Haynes:
Creo que la ciencia, a estas alturas, no puede descartar el libre albedrío por completo. Aún existe la posibilidad de que el libre albedrío exista, pero lo hacemos muy inverosímil.

Gerd Gigerenzer, director del Centro para la Conducta Adaptativa y la Cognición del Instituto Max Planck

 la intuición puede llegar a ser mejor que los modelos de elección racional 

Eduard Punset:
Es curioso, porque probablemente, hace unos diez años, si dijeras que tomas decisiones de una manera no racional, te insultarían la gente. Vamos, que no se te consideraría serio. Sin embargo, hoy en día esto ha cambiado, literalmente.

Greg Gigerenzer:

Bueno, creo que forma parte de los resultados novedosos que tenemos ahora, es demostrar que la intuición puede llegar a ser mejor que los modelos de elección racional o la regresión múltiple o los programas estadísticos más complejos… Esto no se sabía hace diez años y es algo muy novedoso.

Por ejemplo, hace diez años no se sabía, pero resulta que tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una buena razón que si tenemos en cuenta diez.

tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una buena razón que si tenemos en cuenta diez 

Eduard Punset:

Esto es nuevo.

Gerd Gigerenzer:

Esto es nuevo. Hasta ahora, cuando la gente se basaba en uno o dos motivos solamente, esto se consideraba irracional. Se creía que era mejor esperar y sopesar todos los factores, esto era lo esperable para tomar la mejor decisión…

Hay muchos ejemplos que lo corroboran, pero permíteme que cite uno muy sencillo: imagina que estás en el concurso «¿Quién quiere ser millonario?» y llega la pregunta del millón de euros, que es la siguiente: ¿qué ciudad tiene más habitantes, Detroit o Milwaukee? ¿Qué crees?

¿Y cómo es posible que las personas con menos información realicen sistemáticamente mejores inferencias que las que saben más cosas? 

El tiempo corre… pues le hicimos esta pregunta a los estadounidenses, y hubo división de opiniones: el 60 % se inclinó por Detroit (que es la respuesta correcta), pero el resto optó por Milwaukee.

Luego hicimos esta misma prueba con alemanes, que sabían poquito sobre Detroit, y la mayoría ni siquiera había oído hablar de Milwaukee. ¿Qué crees que pasó? ¿Qué proporción de alemanes crees que acertó la respuesta?

Lo sorprendente es que prácticamente todos. Muchos más: el 90%. ¿Y cómo es posible que las personas con menos información realicen sistemáticamente mejores inferencias que las que saben más cosas?

Aquí se aplica una regla general muy sencilla, que denominamos heurística de reconocimiento: «escoge lo que conozcas». Los alemanes habían oído hablar de Detroit, pero no de Milwaukee: ése es el motivo.

La ignorancia parcial puede ser útil 

La ignorancia parcial puede ser útil y siempre sucede así cuando en el mundo real el reconocimiento del nombre está correlacionado con lo que se quiere saber.

Plasticidad cerebral

Sarah-Jayne Blakemore, neurocientífica del University College London

Sarah-J. Blakemore:
Nuestros estudios se centran en entender cómo se desarrolla el cerebro.

el cerebro sigue desarrollándose durante décadas y una etapa del desarrollo especialmente crucial es la adolescencia 

Es una ciencia realmente nueva; de hecho, sólo existe desde hace unos cinco o diez años, desde que utilizamos tecnología como la neuroimagen -las resonancias magnéticas cerebrales- que nos permiten hacer un escáner del cerebro de una persona viva, para ver cómo se desarrolla éste a lo largo de la vida.

Y estos estudios de investigación muestran claramente que el cerebro sigue desarrollándose durante décadas y una etapa del desarrollo especialmente crucial es la adolescencia.

Eduard Punset:
Entonces el nuevo concepto es la plasticidad del cerebro… A diferencia de lo que se pensaba, de que con la edad las neuronas dejaban de crecer. Ahora hemos descubierto que no, que la edad no es un obstáculo y que seguimos aprendiendo y cambiando, de distintas formas pero durante toda la vida, ¿no?

todo va cambiando de forma natural durante décadas o más incluso 

Sarah-J. Blakemore:
Sí, sí, es cierto. El desarrollo, los cambios en el número de conexiones celulares y también en la velocidad con la que las células se pueden comunicar… parece que todo va cambiando de forma natural durante décadas o más incluso; y además, existe otro tipo de plasticidad que surge cada vez que aprendemos algo nuevo.

Cada vez que aprendemos una palabra nueva o un nuevo rostro, algo cambia en nuestro cerebro, la fuerza de las conexiones entre las células cambia… Y sabemos que podría seguir así para siempre… durante toda la vida.

Eduard Punset:
Sarah, me han comentado que se podría desarrollar el concepto de plasticidad cerebral, de hecho se podría hacer después de dos o tres experimentos.

Cada vez que aprendemos una palabra nueva o un nuevo rostro, algo cambia en nuestro cerebro, la fuerza de las conexiones entre las células cambia…  

Sarah-J. Blakemore:
Bueno, uno de los primeros experimentos fue un estudio hecho en Londres sobre los taxistas londinenses, de una de mis colegas en la Universidad de Londres.

Allí, para llevar un taxi tienes que saberte no sé cuántos miles de rutas, creo que son unas veinticinco mil rutas... Tienes que aprendértelas todas de memoria.

Así que se trata de personas con una memoria espacial prodigiosa. Ella los estudió y se fijó en la estructura y funciones de sus cerebros.

Y lo que descubrió fue que, comparado con otros conductores, el hipocampo, que es una parte del cerebro que se encarga de la memoria y del aprendizaje espacial, una parte de éste era mayor en los taxistas comparado con otros conductores.

Y el tamaño de esa parte del hipocampo tenía que ver con el tiempo que habían estado conduciendo taxis, cosa que sugería que realmente el tamaño tenía que ver con la necesidad de moverse por Londres.

Pierre Magistretti, neurobiólogo de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne

Pierre Magistretti:
Ahora hay una idea, un concepto, que se basa en datos experimentales: el concepto de plasticidad cerebral.

nuestro cerebro no queda codificado una sola vez y para siempre al final del desarrollo cerebral, tras la infancia, sino que cambia continuamente como resultado de la experiencia 

Es decir, nuestro cerebro no queda codificado una sola vez y para siempre al final del desarrollo cerebral, tras la infancia o en la primera infancia, sino que cambia continuamente como resultado de la experiencia.

Evidentemente, los cambios suceden en un ámbito muy pequeño, que nosotros, los neurobiólogos, denominamos «sinapsis», que es donde tienen lugar los contactos entre neuronas.

Tenemos alrededor de cien mil millones de neuronas, y cada neurona entra en contacto con diez mil neuronas más.

Por tanto, tenemos mil billones de sinapsis.

Eduard Punset:
¡Increíble!

Tenemos alrededor de cien mil millones de neuronas, y cada neurona entra en contacto con diez mil neuronas más 

Pierre Magistretti:

¡Eso es muchísimo! Pero, además, la experiencia modifica la eficacia de las sinapsis. Si aprendes algo, si tienes una experiencia, entonces algunas de las sinapsis de una red concreta serán más eficaces.

Ésta es la base del aprendizaje y de la memoria. Pero no se trata de una forma estricta de aprendizaje, hay algo más, porque si solamente estuviéramos marcados por lo que aprendemos, por la experiencia que deja una huella, ¡eso sería muy determinista!

Se podría decir que cualquier cosa que hubiéramos vivido en un momento dado de nuestra vida establecería lo que haremos en el futuro, ¡y eso sería terriblemente determinista!

algunas de las huellas que ha dejado la experiencia pueden reasociarse y crear nuevas redes 

Afortunadamente, creemos que no es así. La idea es que algunas de las huellas que ha dejado la experiencia pueden reasociarse y crear nuevas redes, nuevas huellas, que de hecho están ahí, a escala sináptica, en los circuitos neuronales, pero estas huellas no tienen una relación directa con la experiencia original. Es como si mezcláramos un poco las cartas…

Eduard Punset:
Son distintas y eso es lo que te lleva a decir que «estamos programados para ser únicos».

Pierre Magistretti:
¡Exacto! Estamos programados… o estamos determinados para no estar determinados. Porque introducimos la noción de la reasociación de huellas, que añade cierto grado de libertad en nuestra conducta.

como humanos, no nacemos con un sólido conjunto de instrucciones; tenemos que aprenderlas y las aprendemos a través de los mecanismos de la plasticidad 

Si no fuera así, seríamos como robots: todo vendría predeterminado, y no cabría posibilidad alguna de que surgiera la individualidad, lo que nos hace únicos, la singularidad. Los humanos, al nacer, no pueden hacer nada. Sólo hay que mirar a un bebé: ¡no puede sobrevivir!

Así que, como humanos, no nacemos con un sólido conjunto de instrucciones; tenemos que aprenderlas y las aprendemos a través de los mecanismos de la plasticidad.

Esto es fantástico, porque deja espacio para mucha libertad; pero también hay algunos inconvenientes: podemos cometer errores a la hora de interpretar nuestras instrucciones. Y por eso, probablemente, el precio de la libertad es quizá cierta infelicidad.

Cómo funciona la memoria

Daniel Schacter, profesor de psicología de la Universidad de Harvard

Eduard Punset:
Hay una cosa que me fascina de tus últimas investigaciones y libros, y que creo que supone una gran contribución, es que dices que cuidado, que existe una especie de conexión íntima entre recordar el pasado e imaginar el futuro…

existe una especie de conexión íntima entre recordar el pasado e imaginar el futuro… 

Daniel Schacter:
Esta es ahora la novedad que nos llama la atención a los que trabajamos en este campo… intentamos entender cómo utilizamos la memoria para imaginar el futuro, lo que haremos en nuestra vida.

Hasta el momento, solíamos pensar en la memoria como algo exclusivamente relacionado con el pasado, pero ahora, teniendo en cuenta nuestra investigación más reciente, cada vez nos interesa más el papel de la memoria como algo que nos permite pensar en el futuro, y esto es algo que estudiaremos mucho más en lo sucesivo.

intentamos entender cómo utilizamos la memoria para imaginar el futuro, lo que haremos en nuestra vida 

Eduard Punset:
Algo que también es importante de lo que dices, me refiero a cuando hablamos del olvido. Es decir, es necesario olvidar algunas cosas para poder seguir adelante en la vida.

Daniel Schacter:
Exacto. Es una de las cuestiones importantes que hay que mencionar sobre los «pecados» de la memoria; y los llamo pecados porque solemos percibirlos negativamente, pero también tienen una parte positiva, adaptativa, como acabas de decir.

No sería deseable tener un sistema de memoria que mantuviera absolutamente todos los fragmentos de información trivial. ¡Tenemos que olvidar ciertas cosas para hacer espacio a las cosas importantes!

Las redes sociales nos hacen únicos

Michael Gazzaniga, psicólogo de la Universidad de California en Santa Barbara

Eduard Punset:
Algunos científicos lo han afirmado, y tú has dicho algo parecido… me refiero a que nuestro intelecto superior surgió cuando nos volvimos realmente sociales y que estar en contacto con los demás, tal vez por vivir tan cerca unos de otros, ha sido lo que nos ha hecho diferentes.

¿Qué crees? ¿Es cierto que basta con eso?

pregúntate qué porcentaje de tiempo has dedicado a pensar en temas sociales. Descubrirás que ha sido alrededor del 99% del tiempo 

Michael Gazzaniga:
Solamente te pido una reflexión: piensa en las últimas 24 horas de tu vida. Y ahora pregúntate qué porcentaje de ese tiempo has dedicado a pensar en temas sociales.

Descubrirás que ha sido alrededor del 99% del tiempo. ¿Cómo estará tu mujer? ¿Y tu hijo? ¿Y la persona que trabaja contigo? ¿Cuál es su intención? ¿Les vas a gustar? ¿Qué piensan? ¡No puedes desactivarlo!

Constantemente conjeturamos sobre el estado mental de los demás en relación con nuestro bienestar. ¡Y no dejamos de hacerlo!

Tras percatarnos del increíble poder que tiene plantearse nuestras interacciones sociales en el día a día, queda claro que el cerebro humano tiene que estar tremendamente comprometido con ese proceso.

Lo que intentamos descubrir ahora es cómo calculamos nuestra posición respecto al resto, cómo sabemos cuál es la intención de los demás… o cuál es nuestra postura moral respecto a un planteamiento que nos hacen.

La capacidad de descubrir el estado de ánimo de otra persona es exclusivamente humana 

Y en la actualidad podemos investigar dónde suceden estos procesos en el cerebro y qué circuitos entran en juego, si funcionan con normalidad... La capacidad de descubrir el estado de ánimo de otra persona es exclusivamente humana: hay algunas pruebas (poquísimas) de que los chimpancés pueden plantearse qué pensarán los demás chimpancés, pero es un pensamiento de muy bajo nivel, no es igual que el nuestro.

 

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