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Redes - Claves para aumentar la esperanza de vida
En 'Redes', la esperanza de vida en el futuro

Claves para aumentar la esperanza de vida

  • 'Redes' analiza los cambios de la esperanza de vida para las próximas generaciones

  • Eduard Punset entrevista a James Vaupel, especialista en demografía

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Redes

Eduard Punset y su equipo han logrado demostrar que ciencia y entretenimiento se pueden unir para que en este tercer milenio la ciencia, por fin, irrumpa en la cultura popular.

El programa se emite en La 2, todos los domingos, a las 21:30 horas; y se repite los domingos, a las 3:15 horas.

y en el Canal 24 horas, según el siguiente horario:

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A principios del siglo XIX, la esperanza de vida en Suecia –la mayor del mundo en la época– era de 45 años.

Pero a partir de entonces, la mortalidad infantil comenzó a disminuir y el promedio de vida en el mundo inició su despegue.

En la segunda mitad del siglo XX, esa tendencia se vio reforzada al reducirse cada vez más la mortalidad de los ancianos hasta el punto que la mayoría de los niños nacidos en la actualidad en los países desarrollados llegarán a cumplir cien años.

Eduard Punset ha viajado a Alemania para hablar con James Vaupel, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica, y conocer los cambios profundos que esta nueva realidad implicarán para la sociedad.

Según Vaupel, en el futuro, nos jubilaremos más tarde pero trabajaremos menos horas a la semana.

  • Entrevista de Eduard Punset con James Vaupel, James Vaupel, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica. Berlín, 6 de junio del 2011.

La mayoría de los niños nacidos tras el año 2000 en los países desarrollados
llegarán a cumplir 100 años en el siglo XXII

James Vaupel

Eduard Punset:
No cabe ninguna duda de que el mayor descubrimiento de este siglo es el de James Vaupel: es el mejor demógrafo y matemático de Alemania.

Y lo que él ha demostrado sin ninguna duda es que, desde 1840 (o sea, desde el siglo XIX, desde mitad del siglo XIX), la esperanza de vida se está alargando ininterrumpidamente dos años y medio cada década.

si el siglo pasado fue el siglo de la redistribución de la riqueza, el siglo que viene o el siglo en el que estamos va a ser el siglo de la distribución del trabajo, del entretenimiento, del estudio

Esto hace ya decir a mucha gente (no sólo a demógrafos y a matemáticos) que realmente, si el siglo pasado fue el siglo de la redistribución de la riqueza, el siglo que viene o el siglo en el que estamos va a ser el siglo de la distribución del trabajo, del entretenimiento, del estudio.

No tiene ninguna explicación normal que uno dedique la mejor parte de su vida a trabajar hasta 8 horas cada día para criar a los hijos que hay que enviar a Inglaterra o a Alemania a estudiar inglés o alemán, y luego quedarse 40 años redundantes en términos biológicos sin saber qué hacer. Vamos hacia una situación en la que vamos a reconstituir, vamos a redistribuir el trabajo, el entretenimiento y el descanso.


Es fantástico, porque fuiste el primer científico que hizo reflexionar a la gente no tanto sobre si había vida tras la muerte (algo que obsesionaba a todo el mundo) sino sobre otra cosa: afirmaste que la esperanza de vida está aumentando y que no sabemos cuándo dejará de aumentar.

Lo que sí sabemos es que cada década se añaden dos años y medio…

James Vaupel:
Sí, dos años y medio: eso es. Dos años y medio según las predicciones o, lo que es lo mismo, tres meses por año.

Eduard Punset:
¿Tres meses por año?

James Vaupel:
Tres meses por año. ¡Y tres meses por año son seis horas al día!

Eduard Punset:
¡Es increíble!

James Vaupel:
Es increíble, sí: realmente extraordinario. Este aumento lleva produciéndose desde 1840: durante 170 años, la esperanza de vida en los países que están en mejor situación ha ido aumentando seis horas cada día.

El caso alemán

Eduard Punset:
¿Y qué sucedió en Alemania con la separación entre Alemania Oriental y Alemania Occidental?

James Vaupel:
El caso de Alemania es muy interesante. Para resumir un poco la historia de Alemania: el país no iba demasiado bien en el siglo XIX: Suecia, Noruega y Dinamarca eran los líderes mundiales, junto con Inglaterra.

la mortalidad y la supervivencia son conceptos muy plásticos… no están fijados, son muy modelables

Pero Alemania empezó a ponerse al día en 1900. Eso sí, en 1900, en Alemania, la esperanza de vida seguía estando por debajo de los 50. Pero empezó a mejorar. Luego se desató la Primera Guerra Mundial y la epidemia de la gripe española; la esperanza de vida se desmoronó. Inmediatamente después empezó a subir de nuevo, hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial y la esperanza de vida cayó de nuevo.

En 1950 empezó a remontar otra vez. Desde 1950, la esperanza de vida en Alemania ha ido aumentando al mismo ritmo que en Japón, España o Francia; es decir, los países en los que la esperanza de vida es mejor. Con la salvedad de Alemania Oriental: la esperanza de vida en la Alemania del Este, en la parte comunista de Alemania, se estancó, lo que abrió una brecha entre la esperanza de vida de Alemania Oriental y Alemania Occidental.

Sin embargo, cuando se produjo la reunificación de las dos Alemanias en 1990, Alemania Oriental rápidamente remontó y alcanzó los niveles de esperanza de vida de Alemania Occidental. Los que habían vivido bajo condiciones relativamente pobres durante 40 años rápidamente alcanzaron las cifras de esperanza de vida de Alemania Occidental.
Por tanto, la mortalidad y la supervivencia son conceptos muy plásticos… no están fijados, son muy modelables.

La salud, la prosperidad y la esperanza

Eduard Punset:
Es increíble, porque lo que realmente sugieres es que hay dos motivos (¡dos motivos muy simples!) para que la esperanza de vida aumente continua o repentinamente, ¿no? El primero es la prosperidad y el segundo la medicina, ¿no?

James Vaupel:
Sí, correcto. En general, las dos principales causas para el aumento de la esperanza de vida han sido, por un lado, la mejora del nivel de vida: tenemos más dinero, contamos con una educación mejor, sabemos cuidarnos mejor.

tenemos dos grandes categorías: por un lado el dinero y la prosperidad y, por otro, la medicina y la salud pública

Podríamos llamarlo prosperidad en un sentido amplio, como sinónimo de nivel de vida. El otro gran avance procede de las mejoras sanitarias: un agua más pura y un aire más limpio, pero también una medicina mejor y unos procesos quirúrgicos más adecuados.

En resumen, tenemos dos grandes categorías: por un lado el dinero y la prosperidad y, por otro, la medicina y la salud pública. ¡La reunificación de Alemania Oriental y Occidental en 1990 fue una especie de experimento natural! Y lo fue porque nadie sabía lo que sucedería, fue una gran sorpresa.


Se produjo la reunificación y todo el mundo se sorprendió mucho, porque nadie lo había anticipado. Después, tras el cambio, ocurrieron dos cosas en Alemania Oriental: en primer lugar, hubo un gran aumento de la prosperidad, porque la moneda, el marco de Alemania Oriental, pasó a cambiarse por el marco de Alemania Occidental a un tipo de cambio de uno a uno, ¡pese a que la tasa de cambio no oficial hasta la reunificación había sido de diez a uno!

De repente, las personas con marcos de Alemania del Este eran diez veces más ricas que antes, y lo mismo con las pensiones de los ancianos, que de repente se multiplicaron por diez.


En consecuencia, en un solo día de julio de 1990, Alemania Oriental pasó a ser 10 veces más rica que el día anterior. Después, de un modo más gradual, en 1990, 1991, 1992, 1993… el sistema sanitario de Alemania Occidental se generalizó también en Alemania Oriental, empezando por Berlín y siguiendo con las grandes ciudades como Rostock, Leipzig, Dresden… para llegar luego a las ciudades más pequeñas y a las zonas más rurales.

Por eso podemos estudiar lo que sucedió con la esperanza de vida inmediatamente (a consecuencia del aumento de riqueza) y también lo que sucedió con la esperanza de vida paulatinamente, a consecuencia de…

Eduard Punset:
La sanidad.

James Vaupel:
Los cambios en la medicina, sí. De este modo podemos separar la importancia del dinero de la importancia de la medicina.

Eduard Punset:
Y el resultado final es que la mayoría de niños nacidos tras el año 2000 llegarán a cumplir 100 años en el siglo XXII.

James Vaupel:
Eso es, exacto. ¡Es estupendo!

Eduard Punset:
¿Y se lo podemos decir a la gente? ¿Se lo puedes confirmar a la gente? ¡Es que a mí no me creen cuando se lo digo!

James Vaupel:
Pues es cierto, y no solamente para Alemania… también para España, Francia, Inglaterra, Suecia, Japón… ¡incluso para los Estados Unidos! Claro que hay algunos condicionales. Si se mantiene el ritmo de mejora, si el ritmo de progreso que hemos disfrutado durante los últimos 170 años sigue, si ese ritmo de progreso continúa (y no hay ningún signo de deceleración, ningún signo de ralentización)… En fin, si este aumento de los últimos 170 años continúa durante 100 años más, entonces los recién nacidos de hoy (la mayoría de ellos) llegarán a cumplir 100 años.

El trabajo en el futuro

Eduard Punset:
Planteémonos lo siguiente: la mayoría de personas hoy en día trabajan muy duro…. Durante los primeros 20 años de su vida tienen que estudiar, luego forman una familia, se pasan varios años criando a niños, trabajan muy duro… y después, ¿qué? Deben enviar a los hijos a estudiar inglés o alemán a algún sitio… y al final quizá les quedan 40 años biológicamente redundantes, ¡y no saben qué hacer! Por eso deberíamos replantearnos la combinación de trabajo, ocio y jubilación para ver si se nos ocurre una situación muy distinta de la actual… ¿verdad?

James Vaupel:
Sí, es verdad. Me parece que el siglo XXI, el siglo que hemos empezado, será el siglo en el que logremos lo que has dicho: combinar la educación, el trabajo y el ocio en lugar de compartimentarlos.

los jóvenes tendrán un horario laboral de menos horas, y eso les dejará más tiempo para estar con la familia, tener hijos y cuidarlos

Creo que eso implicará trabajar más años pero también trabajar menos horas por semana. En concreto, los jóvenes tendrán un horario laboral de menos horas, y eso les dejará más tiempo para estar con la familia, tener hijos y cuidarlos.

El sistema actual es una locura, porque una persona joven debe forjarse una carrera profesional, ganar dinero, terminar su educación… y luego tener hijos, criarlos… toda esa presión a la vez. Pero después cumple los 50 o los 60 y tiene por delante un tiempo de ocio largísimo. ¡Y tal vez tus hijos ya no quieran verle!
Sería mucho mejor tener tiempo para los hijos de joven, y trabajar un poco más de mayor.

Si el trabajo se redistribuyera para que las personas trabajaran hasta los 70, pero pudieran trabajar a media jornada durante toda la vida laboral, entonces se podría trabajar una media de 25 horas por semana.


Algunos no trabajarían, otros trabajarían muy duro, pero algunos podrían trabajar 20 horas por semana, y muchos unas 25 o 30 horas por semana… una media de 25 horas por semana, siempre que la mayoría de personas trabajaran un poco y siempre que se trabajara desde los 20 o así hasta los 70.


Y si solamente trabajas 20 horas a la semana, por ejemplo, pero tu pareja también trabaja; es decir, si tanto tu pareja como tú trabajáis 20 horas por semana, son 40 horas e ingresos suficientes.


Y si tu pareja y tú trabajáis 40 horas por semana entre los dos… ¡tendréis mucho más tiempo para los hijos! ¡Y mucho más tiempo para el ocio! Cuando cumpláis los 60, pues habrá que seguir trabajando hasta los 70, pero solamente 20 horas por semana.

De este modo se repartiría, se redistribuía el trabajo, pero también el ocio. El siglo pasado, el siglo XX, fue el siglo de la distribución de la riqueza y de la renta, de quitarles dinero a los ricos y dárselo a los pobres. Creo que el siglo XXI será el siglo de la redistribución del trabajo y el ocio.

Eduard Punset:
Del trabajo.

James Vaupel:
Les quitaremos parte del ocio a algunos para dárselo a otros y haremos lo mismo con el trabajo; conseguiremos que el trabajo y el ocio se distribuyan más equitativamente.

Eduard Punset:
Sí, así que, realmente, lo que sugieres es que compensaremos a los jóvenes por tenerlos trabajando hasta los 70: los compensaremos porque trabajarán menos horas cuando sean jóvenes, ¿no? ¿Tenemos alguna oportunidad de convencer a los políticos y a los sindicatos de que es una buena idea?

James Vaupel:
Pues creo que la oportunidad llegará a través del ejemplo. En los países nórdicos (Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia) hay un movimiento en esta dirección: se está generalizando la idea de que el 90% de las personas de entre 20 y 70 años deberían trabajar un poco, aunque fuera 10 horas por semana, o 20 horas por semana, pero que el 90% de las personas deberían formar parte de la población activa.

Y si el 90% de las personas entre 20 y 70 años trabajaran, se podría reducir, como decía, la semana laboral a 25 horas por semana de media. Algunos trabajarían 40 horas, otros 10… pero la media sería 25. Y existe este movimiento en los países nórdicos, pero también en los Países Bajos.

Por eso creo que España, Alemania y el resto de países observarán lo que hacen esos países, verán que la gente es más feliz, que la tasa de natalidad aumenta, y eso será un ejemplo para el resto de países europeos.

La mortalidad infantil

Eduard Punset:
Recuerdo que mis editores (también escribo libros y soy escritor) me dijeron una vez que en un país determinado (que prefiero no decir) el editor que revisaba mi libro en su idioma había dicho, tras leerlo: «el libro me gusta, pero no voy a publicarlo».

Mi editor le preguntó por qué y él respondió: «porque el autor –en este caso se refería a mí, claro– cree que la esperanza de vida va a aumentar más o menos para siempre». En cambio, él (el editor extranjero) pensaba que todo se debía solamente a la tasa de mortalidad infantil, que estaba disminuyendo. En cualquier caso, ¿hasta qué punto influye?

James Vaupel:
Es cierto que cuando empezó la revolución de la esperanza de vida, a principios del siglo XIX, en 1800 o en 1840, el progreso que se logró en la esperanza de vida se basaba principalmente en evitar las muertes de niños, adultos jóvenes y bebés.

De hecho, para empezar, bajar la mortalidad de niños y jóvenes fue lo más importante; luego se redujo también la mortalidad infantil durante el siglo XIX. Así pues, es cierto que durante el transcurso del siglo XIX la esperanza de vida aumentó porque se evitó que murieran los jóvenes.


Y no se avanzó demasiado con la gente mayor. La tendencia continuó con el cambio de siglo y durante la primera mitad del siglo XX: lo que más alargaba la esperanza de vida era evitar la muerte de jóvenes que antes fallecían de tuberculosis, neumonía y enfermedades similares.

No obstante, alrededor de 1950, hubo un cambio: sobre 1950 se empezó también a reducir la mortalidad de los ancianos. Desde 1950, la esperanza de vida ha aumentado principalmente por esa reducción de mortalidad en ancianos.

Los hombres y las mujeres

Eduard Punset:
Perdona que te interrumpa, pero dices que se debe a que alargamos la vida de las personas mayores, no a la mortalidad infantil.

James Vaupel:
La mortalidad infantil es muy baja en la actualidad. Sigue reduciéndose, pero ya es muy baja.

La mayoría de muertes ocurren entre los ancianos y, puesto que esto es así, la principal mejora en la esperanza de vida se consigue alargando la vida de las personas mayores. Ahora mismo, en España, Alemania y muchos otros países, la mayoría de personas mueren pasados los 75 o los 80; es entonces cuando se producen la mayoría de muertes.

Por eso disminuir la tasa de mortalidad tras los 75 o los 80 es la principal causa del aumento de la esperanza de vida en este momento.

Eduard Punset:
¿Te puedo hacer una pregunta que me preocupa hasta cierto punto y que no es muy normal? ¿Por qué será que los hombres mueren antes que las mujeres? ¿Sabemos por qué pasa?

James Vaupel:
¡Es muy complicado! Y es una muy buena pregunta. En parte se debe a que los hombres no se cuidan demasiado bien. Las mujeres acuden al médico más a menudo que los hombres, incluso si descontamos las visitas por embarazo y maternidad.

En general, las mujeres van al médico más que los hombres. En cambio, los hombres van a urgencias más que las mujeres.

los hombres no se cuidan demasiado bien. Las mujeres acuden al médico más a menudo que los hombres


Un claro ejemplo está en Italia. En Italia, la prevalencia (o la incidencia) de cáncer de piel en hombres y mujeres es aproximadamente la misma. Sin embargo, los hombres mueren de cáncer de piel diez veces más que las mujeres. ¿Por qué? Pues porque las mujeres se examinan el cuerpo y si ven algo raro… ¡van al médico!

Los hombres no se miran el cuerpo. Cuando un hombre se examina y ve algo extraño, dice: «supongo que siempre lo he tenido». Luego empieza a crecer y piensa: «vaya, quizá tenga que ir al médico… el mes que viene». Y por eso los hombres tienen diez veces más probabilidades de morir de cáncer de piel que las mujeres, aunque lo padezcan con la misma frecuencia.

Y esto sucede con muchas otras enfermedades; los hombres no saben cuidarse bien.

Además, los hombres son más propensos a cometer imprudencias: conducir demasiado rápido, beber demasiado, meterse en peleas... Hacen cosas que aumentan la tasa de mortalidad.

Así que, en parte, ¡la razón es que los hombres son estúpidos comparados con las mujeres!

Eduard Punset:
En cualquier caso, el proceso de deterioro de la vida no es que se esté ralentizando, sino que se está postergando, según dices, ¿verdad?

James Vaupel:
Sí, es sorprendente lo que estamos viviendo… en 1840, la esperanza de vida en Suecia era de 45 años para las mujeres (y era la más alta del mundo). Hoy en día en Japón es de 86, así que casi se ha doblado. La esperanza de vida es de prácticamente el doble en los países mejor parados.

En 1840, en España, imagino que la esperanza de vida era de 30 o 35 años… y en la actualidad la esperanza de vida en España es de 75 u 80 (para hombres y mujeres, respectivamente). ¡Más del doble! ¿Y se ha doblado porque estemos disminuyendo la velocidad de envejecimiento? No: no estamos ralentizando el ritmo de envejecimiento.

Se ha doblado porque estamos posponiendo la mala salud hacia edades cada vez más elevadas. Una persona de 80 años hoy en día es como una persona de 70 años en la generación de sus padres y como una persona de 60 años en la generación de sus abuelos.

Vamos, que un octogenario de hoy es como un septuagenario de ayer y como un sexagenario de antesdeayer. ¡Simplemente lo estamos posponiendo! No estamos reduciendo el ritmo de envejecimiento, sino que posponemos el inicio de la mala salud a edades cada vez mayores.

No hay límite para la vida

Eduard Punset:
¿Podemos hacerles un regalo a los telespectadores y decirles que su esperanza de vida no está acercándose a ningún límite?

James Vaupel:
No hay ninguna prueba de que la esperanza de vida se acerque a ningún límite; de hecho, todo apunta a que la esperanza de vida seguirá creciendo a un ritmo de 6 horas por día. ¡Y quizá incluso un poquito más rápido! Quizá un poco más rápido. Siempre que continúe la tendencia, claro.

Aunque, ¿sabes? Todos podríamos morir mañana si ocurriera un desastre terrible. Pero si la tendencia continúa, entonces una persona normal, un hombre o mujer corriente, puede vivir 10 años más que la generación de sus padres y 20 años más que la generación de sus abuelos.

Eduard Punset:
¡Esto sí que es un regalo!

James Vaupel:

más de la mitad de los bebés que nazcan ahora pueden llegar a celebrar su centésimo cumpleaños

Sí. Podemos esperar (todo el mundo puede esperar) vivir diez o veinte años más que sus padres o abuelos.

Como he dicho antes, más de la mitad de los bebés que nazcan ahora pueden llegar a celebrar su centésimo cumpleaños. Pero los que tienen ahora veinte, treinta o cuarenta años…pueden esperar vivir hasta los 90. Y los que tienen ahora 50 o 60 años pueden esperar vivir hasta bien entrada la ochentena.

La gente vivirá más tiempo. Y lo mejor es que el principal motivo de que vivamos más es que estamos sanos más tiempo.

Eduard Punset:
Exacto.

James Vaupel:
Sigue habiendo un período de mala salud al final de la vida (porque, para muchos, los últimos 5 o 10 años de vida no se caracterizan precisamente por la buena salud). Pero ese período de mala salud de los últimos 5 o 10 años se retrasa hasta edades cada vez más elevadas.

Así que cuando nuestros hijos vivan hasta los 100 años, estarán sanos hasta los 90.