Emisión 16 de enero 2011

Redes - Las raíces de la inteligencia de las plantas

  • Stefano Mancuso, botánico, Universidad de Florencia
  • Las plantas no tienen cerebro, las plantas no tienen ni una sola neurona… pero ahora sabemos que las plantas perciben lo que sucede a su alrededor, se defienden contra sus depredadores, engañan a sus presas, e incluso se comunican entre ellas. ¿Cómo lo hacen? ¿Tienen sentidos como nosotros? ¿Hablan entre ellas?
  • Esta semana en Redes, el botánico Stefano Mancuso nos descubre los secretos y el poder de lo que es en realidad el 98% de la biomasa de nuestro planeta.
  • Entrevista de Eduard Punset con Stefano Mancuso, botánico de la Universidad de Florencia. Barcelona, 26 de noviembre de 2010.

Ciencia para todos

Redes ha logrado demostrar que ciencia y entretenimiento se pueden unir para que en este tercer milenio la ciencia, por fin, irrumpa en la cultura popular.

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EDUARD PUNSET (REDES)EDUARD PUNSET (REDES) 

Si se define inteligencia como la capacidad de resolver problemas, las plantas tienen mucho que enseñarnos.
Stefano Mancuso

Eduard Punset:
Es increíble, sinceramente. ¿Sabes? Nunca reflexionamos sobre la vida de las plantas. Has afirmado que, incluso en las referencias literarias al Arca de Noé, se trataba de seleccionar a dos animales…

Stefano Mancuso:
…de cada…

Eduard Punset:
Eso, dos de cada. Pero no había ninguna planta en el Arca de Noé, ¿verdad?

Stefano Mancuso:
No. Tienes razón. Las plantas ni siquiera se mencionan. Me parece muy interesante y nos hace plantearnos por qué no nos acordamos de las plantas.

Stefano Mancuso:
Tengo la sensación de que está relacionado con el hecho de que las plantas no puedan moverse.

Eduard Punset:
Claro.

Stefano Mancuso:
Sí, porque hay un fragmento de la Biblia, en la historia de Noé, en el que Dios le dice a Noé que se lleve consigo a todas las criaturas que puedan moverse.

Eduard Punset:
Y las plantas no se mueven. Pero de repente ahora (es decir, en la era moderna) podemos ver un vídeo de una planta carnívora devorando a una babosa, por ejemplo.
¿Tienen electrofisiología?

Stefano Mancuso:
Sí. ¡Por supuesto que la tienen!

Eduard Punset:
¿Nos lo podrías explicar un poco?

Stefano Mancuso:
Veamos… La maquinaria celular es la misma: la célula es la misma aunque, por supuesto, hay algunas diferencias…

Eduard Punset:
Pero prácticamente no hay diferencias.

Stefano Mancuso:
Eso es, prácticamente no las hay. Si ahora analizamos el organismo en su conjunto, yo diría que la diferencia entre las plantas y los animales no es una diferencia cualitativa sino meramente cuantitativa: lo único que cambia es la cantidad. Si hablamos de inteligencia, la cantidad de inteligencia es baja en las plantas, pero sí que existe. Si hablamos de velocidad, de tipo de movimiento, también existe en las plantas, aunque a una escala distinta.

Eduard Punset:
Pensemos ahora por un momento en el ápice de la raíz, por ejemplo. ¿Por qué? Pues porque dices que el ápice de la raíz tiene algo (y he visto imágenes que lo demuestran) que puede parecerse a un cerebro. ¿Podemos ir así de lejos? Por supuesto, las plantas carecen de sistema nervioso… pero hay algo que dices que es parecido…

Stefano Mancuso:
Sí. Hace algunos años, descubrimos que, en el ápice de la raíz, hay una región que denominamos zona de transición. Y cada ápice radicular tiene su propia zona de transición, que consta de unos pocos centenares de células. Dichas células tienen un sistema que se parece al neuronal. Por supuesto, no son neuronas, ni tampoco tienen la forma de las neuronas, pero su funcionalidad y su manera de operar es la misma.

Eduard Punset:
En el sentido de que obtienen…

Stefano Mancuso:
Obtienen información del entorno. Por cierto, en ese sentido, las plantas tienen mucha más sensibilidad que los animales. Cada ápice de la raíz puede detectar simultánea y continuamente por lo menos quince parámetros químicos y físicos. Es algo que los animales no pueden hacer.

Eduard Punset:
Es increíble, ¿no? Lo que sí sabemos con certeza es que pueden comunicarse…

Stefano Mancuso:
Sí. Seguro.

Eduard Punset:
…se comunican entre sí sobre los posibles depredadores, por ejemplo.

Stefano Mancuso:
Sobre cualquier cosa. Todo. Realmente… Las plantas tienen una capacidad comunicativa increíble. El lenguaje que utilizan es distinto al nuestro: las plantas utilizan moléculas químicas. Generan una cantidad asombrosa de moléculas, de moléculas volátiles que van de una planta a otra para transportar información sobre el estado del entorno…

Eduard Punset:
Sobre el tiempo.

Stefano Mancuso:
Sobre el tiempo que hace y los factores ambientales del suelo: si hay agua, si no hay agua, si hay sal, si hay elementos venenosos, etcétera. También avisan de los posibles ataques de patógenos, y esto es algo… Fabuloso, increíble, maravilloso. Por no hablar de cómo se defienden tras un ataque.

Eduard Punset:
¿Qué hacen? ¿Qué pueden hacer? Cambian la forma de…

Stefano Mancuso:
Inmediatamente cambian su metabolismo, generando proteínas u otras sustancias. Hay muchas, muchas posibilidades… para que sus hojas ya no sean digeribles. Pueden hacer que sus hojas sean tóxicas. Hay una historia muy interesante sobre esto...

Eduard Punset:
Te refieres al tanino…

Stefano Mancuso:
Sí, sucedió hace un par de décadas, creo que fue en Botsuana, en África. Juntaron a todos los antílopes kudú en una zona muy pequeña, de modo que la depredación de estos antílopes hacia las plantas de acacia fue muy superior a lo normal. Y las acacias se defendieron, empezaron a defenderse aumentando la cantidad de taninos. Al final, los antílopes acabaron muriendo. En pocos meses, creo que más de 10.000 antílopes murieron…

Eduard Punset:
¿Sabes? Lo que me fascina… parece muy simple, pero realmente me fascina… es la memoria o el mecanismo para dormir de algunas plantas como la mimosa. Cuando llega la noche, duermen.

Stefano Mancuso:
Cierran las hojas.

Eduard Punset:
Enroscan las hojas. Y cuando se hace de día, las abren. ¿Cómo lo hacen?

Stefano Mancuso:
De hecho, Eduardo, todas las plantas pueden hacerlo, pero algunas lo hacen de un modo mucho más evidente, como la mimosa. A juzgar por los descubrimientos, me parece que es el mismo mecanismo de sueño que el de los animales. Y es interesante porque, como en el caso de los animales, cada animal tiene su propia manera de dormir. Y lo mismo ocurre con las plantas. Hay plantas que enroscan las hojas, otras que las suben hacia arriba, otras que…

Eduard Punset:
Languidecen…

Stefano Mancuso:
Las curvan hacia el suelo… hay de todo. E incluso desde la perspectiva de los genes, desde la perspectiva genética, durante la noche se expresa el mismo gen del sueño que tenemos en los animales. Así que es el mismo fenómeno.

Eduard Punset:
Una cosa: es increíble cómo se las ingenian para la polinización, ¿no? Logran engañar al vector, al animal que transportará el polen de una planta a otra. Por lo visto, en el caso de la orquídea todo se basa en una mentira, es como si le dijera al vector, al animal que llevará el polen, que puede conseguir sexo y azúcar…

Stefano Mancuso:
Sí, pero en realidad no obtiene nada a cambio.

Eduard Punset:
¡No obtiene nada a cambio! ¿Podrías explicárnoslo?

Stefano Mancuso:
Es una historia increíble. Efectivamente, las plantas no pueden transportar el polen de una planta a otra, así que necesitan vectores. Es interesante porque, para conseguirlos, las plantas manipulan a los animales. A veces les ofrecen un buen trato: los animales llevan el polen de una planta a otra… Y consiguen azúcar a cambio. Pero, a veces (como en el caso de las orquídeas), no es más que un truco: el animal no obtiene nada a cambio, es una triquiñuela para manipular al animal…

Eduard Punset:
Y hacerle creer…

Stefano Mancuso:
Hacerle creer que obtendrá sexo y azúcar cuando, en realidad, no saca nada a cambio. Sin embargo, lo importante es que la manipulación de las plantas hacia los animales está mucho más extendida de lo que solemos creer. De hecho, se ha sugerido que tal vez incluso nosotros, los seres humanos, seamos vectores de las plantas. Pensemos por un momento en las plantas que nos gustan: las flores o…

Eduard Punset:
La mimosa, por ejemplo…

Stefano Mancuso:
La mimosa… o las plantas que comemos, como las manzanas. Hay quien sugiere que las plantas, a lo largo de la evolución, han desarrollado esas frutas tan bonitas, de formas tan llamativas, para manipularnos y que las llevemos por todo el mundo, y visto así…

Eduard Punset:
Para que las domestiquemos.

Stefano Mancuso:
Sí, eso es. Es más o menos el mismo comportamiento que el del perro con el hombre.

Eduard Punset:
Es una idea fabulosa. Y nunca sabremos quién miente y quién ha sido engañado: si el perro o el ser humano que lo ha domesticado…

Stefano Mancuso:
Sí.

Eduard Punset:
Es increíble, realmente. Otra cosa: también has mencionado (junto con otros científicos) que hay tanto potencial (conocido y desconocido) en las plantas, que el prototipo ideal sería un híbrido, para poder utilizar ese conocimiento oculto en las plantas con algunas máquinas. ¿Tiene futuro?

Stefano Mancuso:
Sí. Es algo que estamos trabajando en nuestro laboratorio con colegas de muchísimas universidades distintas. El caso es que hay mucho potencial de cálculo en las plantas. Y podemos utilizarlo haciendo que las plantas conduzcan máquinas. De este modo podemos conseguir mucha información, incluso sobre el modo en el que viven las plantas, simplemente dándoles a las plantas la posibilidad de moverse. En el caso de un híbrido (mitad planta mitad máquina) es realmente muy fácil hacer que se mueva según la luz, los nutrientes del suelo… y eso abre nuevas perspectivas. Sé que no hay mucho consenso sobre ello pero, realmente, si uno estudia las plantas, es inevitable pensar que se comportan de un modo inteligente. Y estamos ante algo grande, porque tenemos un tipo nuevo de inteligencia que debemos explorar. La respuesta de los animales a una acción siempre es un movimiento. En el caso de las plantas, la respuesta de las plantas ante un cambio en el entorno es un cambio en la plasticidad, remodelan el cuerpo… En función de las diferentes señales que proceden de una conducta. Es algo realmente nuevo. ¿Te acuerdas, Eduardo, de la historia de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, del proyecto SETI?

Eduard Punset:
¡Claro!

Stefano Mancuso:
Fue muy famoso. Y yo siempre tuve mis reservas, por así decirlo… creo que jamás podremos descubrir inteligencia (tan distinta como la que tendría un extraterrestre) ¡si ni siquiera somos capaces de ver la inteligencia que tenemos ante nuestras narices! Es un tipo distinto de inteligencia, pero no somos capaces de reconocer que hay inteligencia.

Eduard Punset:
Claro, porque, si no, ¿cómo se explicaría el siguiente proceso? Tenemos a una planta joven, por ejemplo, y la exponemos a una solución salina…

Stefano Mancuso:
Sí.

Eduard Punset:
Al principio un poco solamente: le molestará pero la asimilará hasta tal punto que más tarde puedes exponerla a más y más sal y la planta sobrevivirá, puede que sufra, pero modificará el cuerpo, como decías, la estructura.

Stefano Mancuso:
Sí. El fenómeno que describes se lo han planteado durante mucho tiempo los especialistas en plantas, y lo han llamado aclimatación o adaptación… El caso es que, si se somete a una planta a un poco de estrés, y tras un poco de estrés se la somete a una cantidad mucho más alta, como en el caso de la sal, primero un poco de sal y luego mucha sal… la planta, durante el tiempo en el que ha sido expuesta a un poco de sal ha podido cambiar su metabolismo para sobrevivir incluso a altos niveles de sal. ¡Es algo que nosotros no podemos hacer! Los animales no pueden modificar su metabolismo…

Eduard Punset:
No son tan flexibles.

Stefano Mancuso:
No, ¡en absoluto!

Eduard Punset:
También somos incapaces de cambiar de opinión…

Stefano Mancuso:
No. No, de hecho, somos como los otros animales… aunque somos animales especiales. Es importante recalcarlo, porque muchas veces, cuando imparto una ponencia sobre la inteligencia de las plantas en un congreso, por ejemplo, siempre salta algún científico que dice: «¿me estás diciendo que somos iguales que las plantas?». ¡Y evidentemente no! ¡No se trata de eso! Somos increíblemente distintos de las plantas, pero creo que la inteligencia es una propiedad de la vida. ¡Incluso el organismo unicelular más simple tiene que ser inteligente! Hay una gradación. Qué sé yo, tal vez se pueda decir que un organismo unicelular tiene una inteligencia de grado 1, y que en el caso del ser humano la inteligencia asciende a un millón o a mil millones, como quieras. Lo importante es pensar que es cuestión de cantidad...

Eduard Punset:
No de calidad.

Stefano Mancuso:
No de calidad. No hay ningún momento en la historia de la evolución de la vida en la que se pasara de un organismo vivo sin ninguna inteligencia a un organismo inteligente. Creo que esto concuerda con las teorías de Charles Darwin; de hecho, Charles Darwin fue uno de los primeros científicos que creyó que las plantas eran mucho más inteligentes de lo que se suele pensar…

Eduard Punset:
Estudió el movimiento, ¿no?

Stefano Mancuso:
Sí, escribió un libro fantástico llamado El poder del movimiento de las plantas, que fue una de sus últimas publicaciones. Y supuso una revolución: el propio título ya era revolucionario, porque aludía al movimiento de las plantas, y nadie antes de Darwin le había prestado ninguna atención a eso.

 

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