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Chulapa y cosmopolita: la Gran Vía cumple cien años

  • Se necesitaron 21 años para terminarla

  • Inmortalizada por cineasts, pintores y músicos

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Chulapa, cosmopolita y "Canalla', la Gran Vía madrileña cumple cien años. Fue un 4 de abril cuando el rey Alfonso XIII, piqueta en mano, dio comienzo a la demolición de la "casa del cura, anexa a la actual iglesia de San José, y al nacimiento de un eje de modernidad para el Madrid de la época.

Se necesitaron 21 años para terminar los 1.306 metros de esta arteria, que acabó con el ambiente sórdido e insalubre del entramado de callejuelas que lo conformaba.

Representó el renacimiento económico de Madrid

La Gran Vía representó el renacimiento económico de la capital y se convirtió en una calle "escaparate", la mejor. Allí se instalaron las mejores tiendas de moda, joyerías, grandes almacenes al por menor, hoteles, cines, cafeterías y coctelerías, que la han dado vida y glamour.

Nació como Gran Vía antes de ser construida, cuando Federico de Chueca, con bastante sorna, la inmortalizó en su Zarzuela, y ya concebida, le fueron robando el nombre. Se llamó también Avd. Pi i Margall, Avd. de la CNT, Avd. de Rusia y Avd. de Jose Antonio. Vuelve a recuperar su nombre en 1981, con el alcalde socialista Enrique Tierno Galván.

Vive su mayor momento de esplendor en los cincuenta

Vive su mayor momento de esplendor entre los años cincuenta y sesenta y se convierte en un "gran escenario" por el que desfilaron las grandes figuras del cine como Ava Gadner, Sofía Loren, figuras del toreo y del mundo de la cultura. Pero también se convierte, involuntariamente, en "escenario" de la Guerra Civil. Desde ella enviaron sus crónicas de guerra ilustres de la pluma como Ernst Hemingway, Dos Passos o Saint-Exupéry.

"La movida" madrileña también la inmortalizó eligiéndola para sus "saraos". Todos los "garitos" de moda partían de la Gran Vía o acababan en ella. Era un auténtico desfile de actores, músicos, fotógrafos y "gentes del buen vivir". La coctelería "Chicote, de nuevo recupera su modernidad.

Pero a finales de los ochenta vuelve la decrepitud a la calle, instalándose en ella los traficantes de droga, las "lumis" y, con ello, la inseguridad. Era fácil ver a la policía montada recorrer por la noche el tramo de la red de San Luis.

La Gran Vía se reinventa y cambia vertiginosamente

Sin embargo, la Gran Vía, como una gran señora, no se arrecia, al contrario, se reinventa y adapta a un paisaje urbano que cambia de manera vertiginosa: crecen como "setas" los restaurantes de comida rápida, se cierran cines para reconvertirlos en templos de moda, pero también se instala el género musical, en su último tramo que se conoce como El Brodway madrileño.

Directores de cine como Basilio Martín Patino en "Madrid", Amenábar en "Abre los ojos", Alex de la Iglesia, en "El día de la Bestia" o Garci, en "El crack" la han inmortalizado en sus películas. También han contribuido a darle una proyección internacional pintores como Antonio López y o músicos como Auserón o Antonio Flores.

Los vecinos, testigos directos de su historia

Pero los verdaderos protagonistas de esta calle han sido y son sus vecinos, los que aún resisten en ella y pasean disfrutando de sus edificios, muchos de ellos, verdaderas joyas arquitectónicas. Ellos son testigos directos de su historia y de su anecdotario.

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