Amaral sacan su lado salvaje en la clausura de un Sonorama por el que han pasado 40.000 personas

  • Los zaragozanos presentaron las canciones de su nuevo disco
  • Teenage Fanclub, con su pop perfecto, los otros protagonistas de la noche
PAULA QUINTANA / RODRIGO SIMÓN - Aranda de Duero 

Eran el gran reclamo del festival: el único concierto del verano de Amaral y la presentación de las nuevas canciones de su sexto disco, Hacia lo salvaje.

Siempre en el límite de lo que es indie y lo que no lo es, Eva, Juan y su potente banda dieron lo mejor de sí mismos en una cita de hora y media con un público que llegaba a duras penas al concierto más esperado de esta edición del Sonorama 2011, fatigado después de cuatro largas jornadas de música.

Embutida en un vistoso vestido turquesa brillante, Eva Amaral daba lecciones de precisión vocal y rasgueaba una acústica para dar forma a las canciones que han hecho del dúo zaragozano una de nuestras bandas de mayor prestigio en los últimos años.

El resto de guitarras corrían a cargo de Juan Aguirre, inseparable compañero de la que es la verdadera líder del grupo cuando mueve la melena, cuando hace temblar el escenario a cada paso de sus botas de 'rock star' o cuando se desgañita en el mejor sentido de la palabra mientras entona las notas de su último single, "Hacia lo salvaje".

Del disco del mismo nombre, que verá la luz el 27 de septiembre, Amaral interpretó algunos temas más, como Antártida; también revisó Sin ti no soy nada de forma acústica y convenció a su público con la infalible "Moriría por vos".

Precisión y entrega en un concierto que tuvo uno de sus momentos estrella cuando la propia Eva se arrancó con aquel Pa' ti, Benedicto, "Las puertas del infierno", una canción de Gato negro, dragón rojo que la artista dedicó al Papa de Roma.

La vieja escuela escocesa

Resulta curioso que la gran virtud de Teenage Fanclub sea a la vez su único pero: el nivel de perfección con el que ejecutan sus canciones hace que a veces se cree una rara sensación de distancia con un grupo que lleva dos décadas facturando canciones pop directas a los corazones que se dejan seducir por dulces guitarras y armonías.

El grupo liderado por Norman Blake se estrenó en el Sonorama con un set de canciones de los viejos tiempos que, si bien no desataron la locura entre el público, arrancaron miles de sonrisas, sobre todo cuando Norman correteaba con su guitarra roja reluciente, sus adorables gafas y su aspecto de padre bonachón.

Teenage Fanclub encontraron una fórmula propia de hacer canciones sin un solo fallo hace veinte años y, desde que Kurt Cobain los eligió como banda favorita, no han dejado de impresionar con sus directos correctísimos y su simpatía sobre el escenario.

Notas, tonos y decibelios

Ellos saltaron al escenario Ribera en una tarde en la que el calor apretaba menos pero los efectos de la resaca se hacían notar más: Guille Mostaza daba las gracias en todos los idiomas mientras se mostraba excesivamente eufórico coqueteando por igual con el público y con la afinación. Entre los acordes de "Lo nuestro" y "Lo dejas o lo tomas" se colaron chistes musicales como recrear el Todo el mundo tocando palmas de Melody o chistes sin más como despedirse con un "esto es todo amigos". Así son Ellos.

Fernando Alfaro siguió la línea de cantautores que triunfan sobre el escenario Heineken en esta edición del Sonorama con las canciones de gasolinera de La vida es extraña y rara. La Bien Querida celebró su Fiesta particular acompañada de su banda y sus habituales faldas de volantes.

Rock y electrónica al cierre

También tocaron en la noche del domingo la pareja rock que forman Idealipsticks y los canadienses Hidden Cameras, que se marcaron una versión del "Billy Jean" de Michael Jackson y no olvidaron tocar su mejor canción: "In the NA".

Cycle fueron en la jornada del domingo lo que Rinocerose en la noche anterior: un vendaval de decibelios y electricidad, sólo que en versión cantada. Efectivos, descarados y apoyados por un buen espectáculo de luces, hicieron bailar al personal que contaba los minutos ansioso por que empezara la cita con Juan y Eva.

Con Amaral y el vídeo homenaje del festival al fallecido Pedro San Martín (La Buena Vida) terminó esta edición del Sonorama 2011, la más larga en la historia del festival, que quizá hubiera funcionado mejor en tres días con más grupos comprimidos y menos huecos que llenar, pero que sin embargo nos deja un gran sabor de boca, después de haber visto los conciertos de artistazos del panorama nacional de la talla de Coque Malla, Sexy Sadie, Xoel López o José Ignacio Lapido. Para el año que viene queremos más festival y, sobre todo, mucho más indie.

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