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Xoel López planta sus maletas en los corazones de los asistentes a la tercera jornada del Sonorama

El gallego presentó nuevos y viejos temas después de su aventura americana

Lapido, Rinocerose y Supersubmarina, protagonistas de la noche

Ver también: Especial Sonorama

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Resumen del sábado en el Sonorama 2011

Parece casualidad que haya un documental de National Geographic que presenta a Xoel López recorriendo el camino de Santiago bajo el lema "La recompensa del peregrino".

La historia vital y profesional de este gallego, trotamundos y siempre en busca de algo, tiene mucho que ver con lo que uno se va encontrando por el camino, que al final termina plasmándose en directos como el que ofreció en la noche del sábado en el Sonorama ante unas 10.000 personas.

Después de abandonar Deluxe y abandonar España, Xoel está de vuelta en casa y uno se da cuenta al asistir a su concierto de que, a pesar de las expectativas que ha generado lo que será su primer álbum en esta etapa, no tiene nada que demostrar cuando pisa un escenario; al fin y al cabo, la gente sigue esperando escuchar los viejos temas del gallego que se fue a hacer las Américas.

Se equivocan, porque Xoel ha vuelto nuevo de su experiencia americana, de la que, sin duda, se queda con los nuevos ritmos aprendidos, según contó a RTVE.es minutos antes del concierto.

En la maleta del artista hay un nuevo gusto por los tiempos pausados y por las melodías que se mecen sobre suaves percusiones entre las que se cuelan incluso unas castañuelas.

Lo mejor es que no ha olvidado Xoel lo que es un riff, ni un solo instrumental de tres minutos y que domina su voz y los movimientos de sus compañeros sobre el escenario como si fuera un veterano, que lo es, pero siempre cambiante, siempre de viaje.

Además de la nueva canción "El hombre de ninguna parte", sonó "Parando el tráfico", de su proyecto paralelo Lovely Luna, que ya cuenta con tres discos, y hubo grandes momentos con la triada rockera de "El amor no es lo que piensas", "Réquiem (no fui yo)" y "El amor valiente", que terminó con el público coreando como si no hubiera un mañana la eterna pregunta de "qué es lo que esta pasando".

La justicia del rockero

A José Ignacio Lapido le tocó luchar contra el sol de las siete de la tarde ante poco más de cien fieles. "El mejor es a las siete, ¡están locos!", se oía entre el público que se tostaba con gusto escuchando las canciones de ese Loquillo con arte que es el ex miembro de 091.

Lejos de pretender ser una estrella, armado con su Gibson SG y sus gafas de aviador, José Ignacio estuvo perfecto en la ejecución de un repertorio que emocionó por ser, sencillamente, rock de verdad.

Las de Lapido son canciones con mayúsculas, con humor y con el saber hacer de los buenos rockeros de antaño con pañuelos anudados al cuello. Un privilegio de concierto que pudo haberse programado a las once y hubiera dejado el mismo buen sabor de boca que como de apertura para la tarde de sabado.

El triunfo de las versiones

También tocaron en la noche del sábado La Habitación Roja y el tándem que forman Los Coronas y Arizona Baby: Dos Bandas y Un Destino, que bajo el lema "para molar hay que sudar" mezclaron composiciones propias con revisiones de "Satisfaction" de los Stones o "Wish you were here" de Pynk Floyd.

Las mismas tablas pisó La Orquesta Poligonera, esa especie de supergrupo con fondo cómico que componen varios grandes de nuestra música, entre ellos Coque Malla, Iván Ferreiro, Anni B Sweet, varios miembros de Lori Meyers o Santi Capote (Ellos).

Frases como "¡Qué cojones!, son canciones que cada tres renglones dicen tú y yo", que se escuchan en "La canción del telonero", dan una idea del proyecto que ofreció en el Sonorama su último concierto, con la única intención de divertir(se) con versiones de "El bello verano" (Family), "La estatua del jardín botánico" (Radio Futura) o "Ni tú ni nadie" (Alaska y Dinarama).

Pop español para las masas

Mishima fue la representación en el Sonorama 2011 del buen estado de forma de la música en catalán. Canciones pop sin demasiadas complicaciones que se van haciendo grandes según avanzan, aunque de nuevo con unos pocos decibelios de más en el escenario Ribera.

Por el escenario Future Stars pasaron Nadadora, uno de los grupos nacionales con una afición más fiel. Sobre gritos de "escenario principal", los de O Grove sacaron brillo a temas como "Julie Christie", "1987" o la envolvente "Siempre", todos de su último largo Luz, oscuridad, luz.

Supersubmarina y El columpio asesino ofrecieron dos de los conciertos más multitudinarios en esta edición del festival burgalés. El Guincho subió al escenario Ribera cerca de las cuatro de la mañana para hacer bailar con los ritmos de Pop negro.

La sección internacional

Los franceses Rinocerose repitieron su fórmula en directo de conjugar escandalosas guitarras con electrónica de bases que se agarran a los estómagos mientras un enloquecido cantante de voz femenina pasea y contonea las caderas sobre un escenario desde el que se exige mucha entrega al público.

No es para menos, ya que la banda ofrece una hora de pulsaciones aceleradas y se se viste a juego: ellos de blanco, ella de negro en un ceñidísimo mono de cuero.

Shout Out Louds se trajeron al Sonorama hasta su propia decoración de escenario. Pasada la medianoche, el quinteto sueco entretuvo con su pop vitalista en su último concierto "en mucho tiempo".

Este domingo, último día del Sonorama 2011, otros internacionales de renombre tomarán el mando: los escoceses Teenage Fanclub. También tocaran Hidden Cameras, La Bien Querida o Ellos, pero toda la atención estará puesta en el concierto de Amaral, que presentarán las canciones de su próximo disco Hacia lo salvaje.