Camilla ha llegado a la Abadía en carroza, un privilegio que no tuvo en su boda con el Príncipe Carlos. Ellos se casaron en el Ayuntamiento de Windsor de manera no secreta, pero sí muy silenciada.
Hoy, la duquesa de Cornualles se ha resarcido apareciendo como debe hacerlo la esposa del heredero al trono, entre dorados y por la puerta grande. Incluso una nieta suya ha sido una de las damas de honor del cortejo de los novios.
La duquesa de Cornualles se ha decantado, como tantas invitadas, por colores discretos. Ha llevado un modelo de abrigo y vestido de Anne Valentine, su diseñadora de cabecera; iba calzada por Jimmy Choo y tocada por Philip Treacy. Camilla ha demostrado que es mucho más cool de lo que parece.