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A bordo del Open Arms

Rabiya, una de las 124 personas rescatadas: "En Libia me han pegado, maltratado y abusado"

  • Detrás de las personas rescatadas por el Open Arms en las últimas 24 horas hay 124 historias de dolor
  • Procedentes de Ghana, Eritrea, Etiopía, Libia o Egipto, narran a RTVE la violencia de la que huyen | A bordo del Open Arms

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Rabiya, una de las migrantes rescatadas por el Open Arms: "En Libia me han pegado, maltratado y abusado"

Detrás de las 124 personas rescatadas por el barco de la ONG Proactiva Open Arms en las últimas 24 horas hay 124 historias de dolor. Vienen de distintos países africanos, desde Ghana, Eritrea o Etiopía hasta Libia o Egipto.

Hayat huyó de Etiopía con sus tres hijas y su nieta hace un año. Incapaz de narrar lo vivido en Libia sin emocionarse, una de sus hijas, Safa nos cuenta que han pasado en el centro de detención de Ben Walid nueve meses y que allí han tenido muchos problemas. "Hemos sufrido abusos sexuales y a mi hija le pegaron en la cabeza”, confiesa con pesar.

Slam, de 12 años, junto a su abuela Hayat

Slam, de 12 años, junto a su abuela Hayat YOLANDA ÁLVAREZ

“Intenté migrar a Europa y de repente los guardacostas libios nos salvaron y nos metieron en el centro de detención. Ahí me dispararon dos balas en los pies”, relata Issiaga, de Guinea-Conakry. Todos los migrantes y refugiados que son rescatados por los guardacostas libios acaban en centros de detención.

Uno de los migrantes rescatados en las últimas horas por el Open Arms es este hombre que ha huido de Guinea Conakry

Uno de los migrantes rescatados en las últimas horas por el Open Arms es este hombre que ha huido de Guinea Conakry Yolanda Álvarez

Godwin es de Nigeria y sufrió la violencia del grupo terrorista Boko Haram. Consiguió escapar a Libia y allí no le esperaba un futuro mejor. “Trabajas en Libia y no te pagan. Ya te puedes sentir feliz si no te venden. Porque mientras te estoy hablando, en Libia todavía existe el comercio de esclavos”, denuncia este nigeriano de 35 años.

En Libia todavía existe el comercio de esclavos

La violencia es aún mayor contra ellas. “En Libia he pasado dos años en prisión y allí me han pegado, maltratado y abusado”, nos cuenta entre lágrimas Rabiya, que asegura que huye a Europa para encontrar un futuro mejor para sus dos gemelos de nueve meses.

El Open Arms sigue navegando a la espera de que las autoridades competentes, ya sean las de Malta o las de Italia, asignen un puerto seguro para desembarcar a las 124 personas rescatadas. El Gobierno italiano ya ha comunicado la prohibición de que la embarcación entre o navegue en aguas territoriales del país bajo la amenaza de multas de entre 10.000 y 50.000 euros. De Malta aún no hemos tenido respuesta.

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