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Encuesta de Población Activa

España cierra el primer trimestre con 49.900 parados más, el peor arranque de año desde 2013

  • El número de desempleados sube entre enero y marzo hasta los 3.354.200, lo que sitúa la tasa de paro en el 14,7%
  • Pese a todo, durante los últimos doce meses se han creado 596.900 empleos, la mayor cifra desde el año 2007

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El paro subió en 49.900 personas durante el primer trimestre, según la EPA

A la par que el resto de la economía, el mercado laboral sigue perdiendo impulso en España: el primer trimestre de 2019 se cierra con 49.900 parados más, la peor cifra desde 2013, según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística, lo que eleva el número de desempleados hasta los 3.354.200 y sitúa la tasa de paro en el 14,7%.

La ocupación, por su parte, no sufre tanto e incluso mejora los datos de hace un año: en los tres primeros meses del año se destruyeron 93.400 empleos, frente a los 124.100 del primer trimestre de 2018 -que si se benefició del impulso de la Semana Santa- lo que deja la cifra total de trabajadores en 19.471.100, por debajo de la cota simbólica de 19,5 millones de empleados, un umbral que no se superaba desde 2006 y que se logró rebasar a mediados de 2018.

Pese a todo, si se amplía el foco y se consideran los últimos doce meses, el mercado laboral español sigue exhibiendo solidez, aprovechando la inercia: el empleo ha aumentado en 596.600 personas durante el último año, lo que representa la mayor creación de puestos de trabajo desde 2007, mientras que el paro ha caído en ese mismo período en 441.900 personas.

Esa inercia del impulso reciente se deja ver en otros indicadores, como la población activa, que disminuyó en 43.500 personas al cierre del primer trimestre, de forma que se contabilizan 22.825.400 personas que trabajan o buscan trabajo en España, una cifra que, respecto al mismo trimestre de 2018, registra una subida de 155.100 personas.

El paro se ceba con las mujeres

En un mercado laboral tan estacional como el español, la EPA refleja un deterioro del empleo tradicional en los tres primeros meses del año, que acusan el final de la campaña navideña; este año, además, se da la circunstancia de que la Semana Santa ha caído fuera del primer trimestre. Es el cuarto año consecutivo en el que el número de parados aumenta en el primer trimestre, si bien ese aumento del paro es cada vez mayor: si en 2016 hubo 11.900 desempleados más, en 2017 la cifra creció hasta los 17.200 y hace un año alcanzaba los 29.400. 

Este año, el incremento del número de parados es aún más acusado y, además, se ceba con las mujeres: mientras el número de hombres en paro disminuye en 3.700, situándose en 1.570.500, las mujeres que buscan un empleo aumentan en 53.600, hasta sumar 1.783.800; eso deja la tasa de paro femenina en el 16,74%, frente al 12,9% de paro entre los hombres. Por edad, los más castigados siguen siendo los jóvenes, con 60.000 ocupados menos entre los menores de 29 años, y la franja entre 35 y 44 años, con una caída de 69.400 empleados en el primer trimestre.

La estacionalidad del mercado laboral también trasluce en el análisis por sectores, ya que los servicios, que incluyen desde el comercio hasta la hostelería, son el ámbito más castigado, con 109.200 ocupados menos que en el trimestre anterior, mientras que la agricultura registra 14.100 trabajadores más.

Asimismo, los vaivenes ligados al calendario se dejan ver en los tipos de contrato: entre enero y marzo, los contratados temporales fueron 185.800 menos que en el trimestre anterior, mientras que los trabajadores con contratos indefinidos subieron en 89.900. De este modo, hay ya 12.124.000 personas con un contrato indefinido, lo que supone el máximo de la serie histórica, y la temporalidad se reduce casi un punto, al 25,88%.

El empleo público repunta, el privado baja

También se registra un máximo en el empleo a tiempo parcial, que aumentó en 6.000 personas hasta los 2,9 millones, el mayor número contabilizado nunca de personas que trabajan por debajo de la jornada habitual, que son ya el 14,9 % de los trabajadores. El empleo a tiempo completo, por su parte, disminuyó en 99.400 personas.

Pese al aumento del paro, el empleo en el sector público crece en los tres primeros meses del año, con 2.600 trabajadores más, lo que resulta en un total 3.213.600 empleados públicos, la cifra más elevada desde el último trimestre de 2011; en el último año, el empleo público ha subido en 107.900 personas, un 3,47%.

Por el contrario, el sector privado vuelve a perder trabajadores en el primer trimestre, con 96.100 menos, aunque en el último año suma 489.100 más, un incremento del 3,1%, hasta dejar el total en 16.257.500 trabajadores.

En cuanto al número de autónomos, creció en 1.600 personas, debido al aumento de las ayudas familiares y miembros de cooperativas, que compensaron el descenso de 9.300 empleadores.

Más hogares en los que no trabaja nadie

Por regiones, destaca la mejoría en el empleo de Andalucía, que registra 15.900 ocupados más, País Vasco (con 5.300 más) y Extremadura (5.100). El paro, sin embargo, se reduce sobre todo en la Comunidad Valenciana, con 6.800 solicitantes de empleo menos, además de Murcia y Navarra, con 6.300 menos cada una.

En el otro extremo se sitúan Baleares, que perdió 40.000 trabajadores y fue la comunidad autónoma con mayor incremento de parados, 38.100 más, así como Castilla y León, con 26.200 ocupados menos y 11.600 parados más.

La situación de los hogares españoles también refleja el relativo deterioro del mercado laboral en el primer trimestre: repuntan en 35.900 los que tienen a todos sus miembros activos en paro, hasta sumar 1.089.400, es decir, el 5,84% del total, mientras que disminuyen en 43.700 los hogares en los que todos trabajan, que son 10.526.800, uno de cada dos.

De nuevo, si se analiza la situación en los últimos doce meses, se observa que los hogares con todos los miembros en paro han caído en 152.500, mientras que aquellos en los que todos trabajan han subido en 357.500. Otro dato que refleja que el mercado laboral español pierde impulso, aunque conserva la inercia

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