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El hospital de los cuerpos rotos

  • Radio Nacional visita el Hospital de Cirugía Reconstructiva de MSF en Amán
  • Es el único centro dedicado a tratar a heridos de las distintas guerras en Oriente Próximo.

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Una ambulancia espera en el Hospital de Cirujía Reconstructiva de MSF
Una ambulancia espera en el Hospital de Cirujía Reconstructiva de MSF CRISTINA SÁNCHEZ

Un cartel cuelga de uno de los corchos del hospital. En él puede leerse "Juntos logramos más". Es lo primero que atrae la atención nada más cruzar sus puertas, el color. Un artista ha pintado un mural en una de sus paredes y en otras se han colocado los dibujos de los más pequeños. Distintas tonalidades nos van a acompañar a lo largo de nuestra visita por un lugar único, dedicado en cuerpo y alma a atender a víctimas de conflictos armados en Oriente Próximo.

La idea surgió en 2006, tres años después de la invasión estadounidense de Irak, cuando Médicos Sin Fronteras comprobó que los muchos afectados por la guerra no estaban siendo tratados adecuadamente. Heridos por explosiones, por munición, por quemaduras, requerían de intervenciones quirúrgicas específicas y complejas a las que no tenían acceso en su país. Y así nació el Hospital de Cirugía Reconstructiva de MSF en Amán, la capital de Jordania.

Cinco Continentes - Hospital de Cirugía Reconstructiva para Heridos de Guerra de Amán - 26/02/2019

Durante los primeros años, los pacientes eran iraquíes. Pero con la guerra en Gaza en 2008 y con las que siguieron a la llamada 'Primavera Árabe' se ampliaron las nacionalidades admitidas en el hospital. En total, desde su apertura, 11.000 intervenciones ortopédicas, plásticas y maxilofaciales a heridos procedentes de Irak, Siria, Yemen, Libia y Palestina.

Reconstruyendo cuerpos y vidas en un proceso, a veces de años, en el que se abordan no solo traumas físicos, también psicológicos. Los primeros, visibles en los pasillos y en las zonas al aire libre del edificio de ocho plantas al que Médicos Sin Fronteras trasladó su proyecto en 2015.

Miembros amputados, muletas, sillas de ruedas, rostros desfigurados por quemaduras. Podría ser un museo de los horrores de la guerra y, sin embargo, son otras las sensaciones en el ambiente. Camaradería y complicidad entre quienes, pese a sus distintos orígenes, comparten circunstancias y que ahora ya no se sienten solos, extraños, incomprendidos, sabiendo que otros han pasado por lo mismo que ellos.

Meses de cirujía y rehabilitación

El rosa. Es el color favorito de Ikhtiar. Cuando entramos en su habitación lo está usando para tejer una nueva pieza. "¿Qué es?", le preguntamos. "Aún no lo sé. Puede que un gorrito para mi nuevo sobrino que está a punto de nacer".

Sostener con sus manos las agujas es todo un logro que le ha costado meses de cirugías y rehabilitación. En una guerra no son las bombas las únicas que destrozan vidas. Lo hacen también la devastación social, económica y humanitaria que provocan. Es el caso de esta pequeña yemení.

Meses de cirujía y rehabilitación han sido necesarios para que Ikhtiar pueda volver a tejer

Meses de cirujía y rehabilitación han sido necesarios para que Ikhtiar pueda volver a tejer. CRISTINA SÁNCHEZ

Ante la falta de combustible y de recursos, trataba de cocinar en una rudimentaria cocina de gas, obsoleta, cuando estalló. Ikhtiar estaba con su hermana y ambas sufrieron graves quemaduras por todo el cuerpo.

El conflicto en Yemen ha dejado más de la mitad de su sistema de salud inoperativo, los profesionales sanitarios llevan años sin cobrar sus sueldos, bloqueos por tierra, mar y aire dificultan la llegada de ayuda, medicamentos incluidos, productos básicos han disparado sus precios y la mayor parte de la población ni siquiera puede pagar los traslados a los hospitales.

Así que la única opción para Ikhtiar estaba en el exterior. En un proceso complejo, el de abandonar un país cerrado casi a cal y canto para sus habitantes. De ello se encargó Médicos Sin Fronteras. Como hace con todos los pacientes que admite en su hospital de Amán. Desde la tramitación de los visados, pasando por el transporte, terminando por la estancia en Jordania. Para ella y para su madre, Jamila, que contempla a la pequeña con una mezcla de felicidad y amargura en la mirada.

Y es que en Yemen ha dejado a su otra hija, de 18 años, que también sufrió quemaduras en la explosión. Las de Ikhtiar le desfiguraron rostro y manos. Varias operaciones han logrado recuperar en ellas cierta movilidad y volver a dibujar una sonrisa en su cara.

El hospital atiende a heridos por traumas físicos y psicológicos

El hospital atiende a heridos por traumas físicos y psicológicos. CRISTINA SÁNCHEZ

Huida del Estado Islámico

Ikhtiar va a clase en la pequeña escuela situada en uno de los patios del hospital. Otro espacio repleto de tonalidades que comparte con otros alumnos como Mustafá.

El rojo. El color de la flor que este pequeño de 5 años ha plantado con su propias manos y que decora su habitación. Apenas habla y es su padre el que lleva la voz cantante. Nos cuenta que no hay cosa con la que más disfrute su hijo que con el fútbol. Pero una quemadura en la pierna le impide jugar.

Los dolores son tan fuertes que cualquier esfuerzo físico se convierte en una tortura. Por eso están aquí. Porque otro maldito incencio en otra maldita guerra se cruzó en su camino. Un camino que comenzó con una huida, la de toda su familia escapando del avance del autodenominado Estado Islámico. Que continuó en un campo para personas desplazadas. Y que se detuvo el día en el que un fuego arrasó muchas de las tiendas convertidas en improvisado hogar.

Pero Mustafá ha comenzado a volver a caminar y sueña con ese momento en el que de una patada a un balón, en su Irak natal, junto a sus amigos. En el hospital ha hecho otros nuevos. Irrumpen en su habitación mientras la enfermera trata, sin éxito, de mantener el orden. La visita de una periodista rompe su rutina.

El centro atiende a heridos de Irak, Siria, Yemen, Libia y Palestina

El centro atiende a heridos de Irak, Siria, Yemen, Libia y Palestina. CRISTINA SÁNCHEZ

Cuando les digo que soy de España, todos quieren saber el equipo al que sigo. Ellos se dividen entre quienes apoyan al Real Madrid y los que prefieren al Barcelona. Como en todo Oriente Próximo. Finalmente Mustafá pronuncia sus primeras palabras: "Real Madrid", dice muy bajito. Y vuelve a coger su planta, aferrándose a ella, orgulloso, como quien sostiene su bien más preciado.

Herido por las balas del ejército israelí

Para sostenerse en pie, Ylad tiene que apoyarse en sus muletas. Plateadas. Nada más verme me recuerda que ya nos conocemos. Que coincidimos hace unos meses en una de las clínicas de Médicos Sin Fronteras en Gaza. Fue otro de los reportajes para Estado Crítico, la colaboración entre la ONG y Radio Nacional de España. Las secuelas de la conocida como 'Gran Marcha del Retorno'. Casi 7.000 heridos de bala por disparos de soldados israelíes en 12 meses de protestas en la valla de separación.

Él fue uno de ellos, el peor de los días. Ese 14 de mayo de 2018 en el que el ejército de Israel mató a más de 60 palestinos. A Ylad le alcanzaron tres veces. Tres impactos. Tres balas. Una de ellas, explosiva, le destrozó la pierna. Tejido, vasos y hueso. De los pocos que han recibido el permiso de las autoridades israelíes para recibir tratamiento fuera de la Franja.

Fachada del hospital de MSF en Amán

Fachada del hospital de MSF en Amán. CRISTINA SÁNCHEZ

Acaba de llegar al hospital y se lamenta de que su flauta ha sido confiscada en el puesto de control fronterizo. Y es que Ylad es músico. Pero ha encontrado la forma de pintar su habitación con una paleta de notas. Ha convertido su muleta en instrumento musical y lo demuestra tocando una canción tradicional palestina. Pasarán meses, si no años, hasta que recobre por completo la movilidad de su pierna. Y para ello necesitará de varias intervenciones quirúrgicas.

Ylad está solo. El bloqueo ha impedido que ningún familiar haya podido acompañarle en este proceso de recuperación. Así que sus muletas son ahora sus compañeras inseparables. Pronto descubrirá que lo son también el personal del hospital y el resto de pacientes. Una pequeña familia de Oriente Próximo reunida en un edificio a las afueras de Amán. El hospital que reconstruye cuerpos rotos por la guerra y que demuestra la voluntad inquebrantable del ser humano de seguir hacia delante. Venga de donde venga.

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