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Las víctimas ante el primer juicio de bebés robados: "Esperamos que abra la puerta a más casos"

  • Su lucha ha llevado al banquillo al doctor Vela, de 85 años, acusado del robo de un bébé en 1969
  • El archivo de los casos o la muerte de los testigos frena la investigación sobre la trama

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Las víctimas de los bebés robados piden "justicia" ante el primer juicio sobre estos casos

Las víctimas de bebés robados se sienten "esperanzadas" ante un hecho que llevan esperando años: la celebración del primer juicio sobre estos casos en España. Su lucha ha llevado al banquillo al doctor Eduardo Vela, de 85 años, acusado del robo de un bebé, Inés Madrigal, en 1969. El ginecólogo y la fallecida religiosa conocida como sor María manejaron supuestamente el destino de decenas de recién nacidos en la Clínica San Ramón de Madrid, epicentro de este drama.

Han transcurrido casi siete años desde que la denuncia contra la monja arrancara las primeras investigaciones judiciales y muchas de la reclamaciones de las familias fueron archivadas y cayeron en el olvido, por eso, la celebración de este juicio, por el que el fiscal pide para Vela 11 años de prisión, es un gran paso para que "se abran las puertas a otros muchos casos", han señalado las familias que se han concentrado este martes en la puerta de la Audiencia de Madrid en apoyo a Inés Madrigal.

Así lo ha manifestado la presidenta de Sos Bebés Robados Madrid, Mari Cruz Rodrigo, para quien este juicio "significa muchísimo". Decenas de miembros de varias asociaciones de afectados por el robo de bebés de distintas partes de España como Aragón, Cádiz y Murcia y algunos otros particulares han acudido en apoyo a Madrigal, víctima en la que hoy han visto personalizada su lucha: "Estamos con Inés a muerte", es el mensaje que ha transmitido Mari Cruz para ella.

Inés Madrigal: "Mi caso no solo es mío"

La concentración se ha reunido en la puerta de la Audiencia con decenas de pancartas en las que se podía leer "derechos humanos para bebés robados" o "Justicia" y han esperado el comienzo de la vista con cánticos como "robo en la cuna", "queremos justicia" o "Vela, cabrón, tu no eres Dios".

Además, como parte de su apoyo, Sos Bebés Robados Madrid ha convocado cinco minutos de silencio en los que los afectados que se han reunido levantarán sus manos en alto vistiendo los guantes amarillos que caracteriza su lucha.

Segun Mari Cruz, se trata de una muestra de respeto a las tres magistradas que se han atrevido a "dar a este señor lo suyo", en referencia a las tres miembros del tribunal de la Sección Séptima de la Audiencia, presidida por la magistrada María Luisa Aparicio.

La víctima de este caso, Inés Madrigal, también ha alabado la labor de la Audiencia de Madrid, pues según ella, esta es una de las pocas de España que "han tirado para adelante", incluso reabriendo casos que ya se habían archivado.

Inés ha recordado también que su caso ya no es "solo suyo", y que no representa una excepción, pues ella, que es presidenta de la asociación Bebés Robados en Murcia, ha manifestado conocer 130 casos sólo en esa región y otros 300 o 400 en Cádiz.

Una lucha enfrentada al paso del tiempo

El paso del tiempo y los problemas para hallar a testigos vivos o que recuerden lo que ocurrió, así como la dificultad para acceder a los archivos de la administración y de los hospitales, son los principales escollos a los que se han enfrentado las víctimas.

Plataformas y asociaciones trabajan incansablemente para identificar a los responsables e, incluso, esta cuestión lleva años en la agenda parlamentaria de los partidos, a quienes los afectados reclaman que actúen para que esta tragedia humana no quede impune.

En 2012, la causa de los "niños robados" llegó a los juzgados a instancias de la denuncia presentada por María Luisa Torres por el robo de su hija recién nacida, en 1982. Torres acusó a la monja María Gómez Valbuena, conocida como sor María, de haberle arrebatado a la hija que tuvo en la clínica madrileña Santa Cristina. Se convirtió así en la primera persona a la que un juez abría diligencias por un caso de "niños robados".

Su historia acaparó las portadas de la prensa y otorgó una mayor visibilidad social a la causa. Pero cuando la instrucción avanzaba e iban apareciendo nuevos casos relacionados con la religiosa, sor María falleció. Antes de ello, se había negado a declarar.

La muerte de la religiosa supuso un jarro de agua fría para los afectados, que confiaban en que el proceso contra sor María marcara un antes y un después en la investigación de los niños robados. Se agarraban a este caso para impulsar otros más en los tribunales.

¿Cómo actuaba la trama?

Los recién nacidos eran sustraídos en diversas clínicas y a los padres se les decía que habían muerto al nacer o a las pocas horas, víctimas de alguna infección y aceleraban los trámites de enterramiento, sin la participación de la familia.

Los bebés eran entregados a otras parejas previa falsificación de los documentos, tanto el certificado de defunción, como la nueva inscripción como nacidos con otra identidad y otros padres, que pagaban por ello. Muchos con destino a otros países. Estaban implicados médicos, sanitarios, abogados, funcionarios y religiosos.

En el caso de Vela, la Fiscalía pide 11 años de prisión por participar en el robo de Inés Madrigal, que nació en 1969 en la Clínica San Ramón de Madrid y fue sustraída de su madre biológica y entregada a una mujer estéril, a quien Vela le había recomendado fingir un embarazo con cojines, mientras que la acusación particular solicita trece años de cárcel.