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'The Florida Project': la miseria y la luz que rodea Disney World

  • Se estrena la sensación del cine independiente ignorada en los Oscar
  • Una inmersión en el mundo de la infancia y los moteles baratos habitados por familias
  • RTVE.es entrevista a su director, Sean Baker

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Fotograma de 'The Florida Project', de Sean Baker.
Fotograma de 'The Florida Project', de Sean Baker. noticias

La mayor sorpresa (y decepción) de las nominaciones de los Oscar es The Florida Project. Una de las grandes (o la mejor) película estadounidense del año que solo ha rascado la candidatura de Willem Dafoe al mejor actor secundario. La omisión tal vez se deba a que The Florida Project ilumina lo que nadie quiere mirar: las sombras de un país cuyos niveles de desigualdad se acercan a los del siglo XIX.

Como si fuera un Ken Loach filtrado por el clima semi-tropical de Florida, la cámara de Sean Baker (New Jersey, 1971) desnuda casi a un sistema entero narrando el verano de unos niños de 6 años que viven precariamente en moteles baratos. El 9 de febrero se estrena en España.

Pese a al denuncia explícita, The Florida Project es sobre todo una inmersión absoluta en el mundo de la infancia. Una celebración de todo lo luminoso sin ocultar sus temores. La pequeña Monee (Brooklynn Prince) y sus amigos viven entre travesuras y trapicheos mientras su joven madre (Bria Vinaite) se busca la vida para no ser desalojados. El manager del hotel (Willem Dafoe) es la única presencia paterna entre tanta familia monoparental.

"Uno de los objetivos era presentar un problema importante que creo que no es muy conocido: la crisis de la vivienda y los indigentes ocultos", explica Baker en una entrevista para RTVE.es.

Dice Baker que a través de su coguionista descubrió que los márgenes de la US Highway 192 (una de las arterias que conducen al Walt Disney World Resort) abundan moteles que los turistas evitan, pero están llenos de los desheredados de la crisis iniciada en 2007. Según Baker, hace tres años había unos 5.000 niños viviendo en esas habitaciones. El contraste de la colorida decadencia turística es un acierto fotogénico y, por qué no decirlo, dulcifica el drama.

Sean Baker en la presentación de 'The Florida Project' en Madrid.

Sean Baker en la presentación de 'The Florida Project' en Madrid.EFE vmo

Aunque la película no acusa a Disney, la oposición funciona como un tiro. “Disney es, básicamente, el fenómeno cultural más grande del mundo, está cerca de las religiones organizadas. Y lo usamos para, en cierto modo, hablar sobre aquellos que viven en la oscuridad. Podía suceder en cualquier lugar de EE.UU.: niños viviendo en moteles, pobreza, fuera de lo que consideramos un hogar adecuado. Podría ocurrir en Nueva Jersey, solo que habría menos presencia del ratón”, bromea.

Baker asombró hace tres años con Tangerine, una película de presupuesto cero rodada con smartphones sobre dos mujeres transexuales en Los Ángeles. Su vocación, no lo esconde, es ampliar una realidad cinematográfica poco diversa.

“Durante mucho tiempo, Hollywood solo ha contado las historias de un grupo de gente. Y es fácil entender el porqué: es un arte caro y normalmente los que trabajan en esto son privilegiados. Es triste, pero cierto. En las escuelas de cine te enseñan que escribas de lo que conoces. La mayoría de guionistas son hombres blancos privilegiados que escriben sobre su experiencia y así son la mayoría de las películas. Así funciona el sistema desde hace 100 años”, explica.

Baker ha trabajado con actores no profesionales (a la madre, Bria Vinaite, la encontró por Instagram), pero confió el papel del manager a Willem Dafoe. Un atrapado entre sus compasión ante los dramas que contempla y su obligación de cobrar el alquiler cada semana.

Willem Dafoe en 'The Florida project'

Willem Dafoe en 'The Florida project' noticias

“Está inspirado en los managers reales. Todos eran diferentes, pero todos eran figuras paternas. Querían a los chicos y  se preocupaban por ellos. Pero también sabían que cualquier noche podrían poner en la calle a cualquier familia. Así que mantenían una distancia para protegerse psicológicamente”.

El prodigioso final de la película -sin spoilers- revela el humanismo de Baker, que él mismo expresa con un máxima admirable: "Tienes que escribir tus personajes como te gustaría que escribieran sobre ti".

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