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Propuestas de la casa Issey Miyake. AFP

París, poesía para vestir el cuerpo

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Hasta hace muy poco la moda para hombre se limitaba a presentar variaciones de prendas básicas y los diseñadores se esforzaban por versionar los armarios de los iconos de la masculinidad: la sensualidad de Marlon Brando, la rebeldía de James Dean, el estilo deportivo de Steve McQueen, la elegancia de Gary Grant y más tarde la ambigüedad de David Bowie.

 Dries Van Noten propone una estética limpia de colores refrescantes. AFP

Hoy es distinto. Ahora los creadores están enfrascados en derribar barreras y romper con tabúes, pero los más sensatos se esmeran en controlar esta desatada euforia y hacer colecciones que gusten a un mayor número de personas, independientemente de su orientación sexual, de su género, de su cuerpo.

París es el gran laboratorio de ideas, un centro de experimentación más real que Londres y el termómetro real para la aceptación de las tendencias que, a veces, salen de los lugares más insospechados, o de los talleres más osados. O de la calle.

 Propuestas de la casa Dior. AFP

Después de cinco días de desfiles podemos decir con rotundidad que la moda masculina está conquistando nuevos territorios pero, a la vez, mantiene a salvo sus armarios más tradicionales o clásicos. ¿Cómo? Reinventando las piezas icónicas de la historia del vestir y utilizando tejidos técnicos que sirven para rejuvenecer algunas de esas prendas.

Las colecciones se fijan en los diferentes momentos del día y saben cómo seducir a distintas generaciones. La funcionalidad marca las prendas de día y los trajes para los más maduros, dejando la osadía y la vanguardia para la noche y para un cliente – o público, ya que muchos desfiles son meros escaparates- más joven.

 Kenzo propone prendas de fuerte carga estética. AFP

Kenzo ha cerrado el calendario de París mezclando las colecciones de hombre y mujer , igual que Paul Smith, con una clara apuesta por el estilo deportivo urbano. Los colores llamativos tiñen las prendas y los estampados, de flores, rayas o letreros que parecen vallas publicitarias.

Sarah Burton, creativa de la casa Alexander McQueen, combina la sastrería tradicional masculina con elementos de la lencería tradicional femenina, como corsés o puntillas que decoran camisas. Además, reinterpreta prendas atemporales como las cazadoras moteras, las biker jacket, y otras más de moda, como los pijamas, poniendo cuellos mao a las camisas. El punto, con un ‘punto’ retro pone la nota nostálgica a la colección. Una de las mejores de esta semana.

 Lanvin une la estética militar con las culturas urbanas. AFP

Casi en la misma onda está Tom Browne que traslada el armario de la mujer a una colección para hombres que no tienen miedo a dar rienda suelta a su lado femenino, una colección que masculiniza lo femenino y lo hace con la ayuda del color (blanco, negro y gris) y los tejidos. Sus modelos llevan zapatos de tacón, vestidos, capas y faldas. Destaca un traje que por delante es un esmoquin negro de ceremonia y por detrás un vestido blanco de novia. Las dos caras de la misma moneda, las dos partes de un todo.

 Paul Smith lanza una explosicón de optimismo y color. AFP

Paul Smith, El grande, navega a contracorriente y propone vestir a mujeres y hombres con llamativas prendas marcadas por los estampados tropicales y los colores vibrantes. Valentino y Louis Vuitton hacen la enésima reinterpretación de los códigos deportivos. La casa italiana con más acierto que la francesa. Balmain viaja a los ochenta y se divierte cortando las chaquetas, jugando con el largo o metiendo la tijera en la cadera.

 Hermés logra unir con éxito pasado y presente. AFP

Hermés es una de las pocas casas de moda que saborea el éxito porque logra colecciones reales mezclando pasado y presente, mezclando su adn con las tendencias del momento, utilizando tejidos nobles y patrones tradicionales que luego confecciona con tejidos de nueva generación. La paleta de color, tranquila y amable, lleva blancos, negros, gris y granate, como tono conductor, y destacan las pinceladas en verde 'digital' que rejuvenece algunos estampados.

Lo importante es vender y para ello es preciso que las colecciones tengas piezas fáciles de llevar. Los diseñadores más inteligentes saben que, a la vez, es necesario llamar la atención y epatar, y para ello presentan las prendas con atrevidos ejercicios de estilismo. La fórmula ahora es deconstruir el look, no el patrón.

 Lanvin une la estética militar con las culturas urbanas. AFP

Lanvin juega con la estetica militar y las culturas urbanas en una colección sensual marcada por las mezclas arriesgadas. "El caos reina en nuestra época y en vez de combatirlo he decidido aceptarlo", decía el diseñador de la casa Lucas Ossendrijver, un creador de tendencias, un voyeur del asfalto: "Nuestro trabajo es salir a la calle a encontrar poesía, a pesar de la dificultad". 

Las temporadas pasadas están marcadas por la renovación del traje y ahora es el pantalón la estrella de los desfiles. El denim desaparece de las pasarelas y también el modelo ajustado, el pitillo. Los nuevos pantalones son anchos y amplios, la cintura vuelve a su sitio y el talle cada vez es más alto. Los rotos se han cambiado por las pinzas, y los calcetines desaparecen porque el bajo vuelve a rozar el suelo.

 Valentino rejuvenece el armario con colores tranquilos y prendas cómodas. AFP

Las camisas se desprenden del cuerpo aportando comodidad y las superposiciones permiten jugar con las prendas para obtener distintos looks. Los tonos lisos ganan la batalla a los estampados, aunque las rayas y las flores se resisten a abandonar nuestros armarios y se imponen a los cuadros.

Podríamos hablar de un nuevo minimalismo, menos sobrio que en los noventa. No se trata de reducir la prenda a la mínima expresión artística, más bien se trata de dar protagonismo a la estructura y no al artificio. Es casi una experiencia religiosa, es el misticismo de moda.

El poder de una camisa blanca, de un pantalón gris de corte perfecto y de un trench de tejido técnico. Básicos con detalles de autor o guiños al deporte, básicos que admiten códigos femeninos o aires historicistas. La moda es arma potente, un excelente medio de expresión. Y lo mejor es que ahora ha ampliado su vocabulario para ofrecer enriquecer su lenguaje y lanzar mejor su mensaje de tolerancia y diversidad.

 Balmain revisa la estética ochentera y recupera la torera. AFP

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