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'Dentro y fuera' (In and Out), 1995. Collection The Easton Foundation. Foto: Christopher Burke©

El canto al dolor de las 'Celdas' de Louise Bourgeois toma el Guggenheim

  • Más de 60 celdas de gran formato se exhiben en la pinacoteca bilbaína

  • Bourgeois es una de las creadoras más influyentes del siglo XX

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A lo que me dedico es al dolor para dar sentido y forma a la frustración y el sufrimiento, (Louise Bourgeois)

Angustia, frustración, ira, miedo, locura, soledad, ansiedad. El viaje al dolor en la obra de Louise Bourgeois (París,1911- Nueva York, 2010) fue el medio, el fin, y el sentido de su existencia.

El arte transmuta en sanación. Un arma vital para ahuyentar los demonios que se esculpen en los traumas del pasado: el padre tiránico y mujeriego enredado con la niñera, la madre amorosa e inteligente que morirá repentinamente impasible al engaño.

Esta oscuridad en el alma moldeó la mente de Bourgeois desembocando en trabajos escultóricos originalísimos y revolucionarios, en los que trabajó con múltiples materiales como vidrio, madera, metal, espejo, tela, goma o hueso, provenientes de objetos que acumulaba sin descanso por temor a la pérdida.

Su visión sobre el feminismo, el psicoanálisis y la figura humana marca punto de inflexión en el arte contemporáneo, la aúpa como una de las creadoras más influyentes del siglo XX. La huella de su mirada única se aprecia en sus impactantes instalaciones ambientales y sus formatos teatrales.

Esta pulsión encarna el adn de la escenografía de Estructura de la existencia: Celdas, la exposición que el Museo Guggenheim de Bilbao dedica a la venerada artista francoamericana (Del 18 de marzo al 4 de septiembre de 2016)

Miedo atávico al abandono

Cada celda (cell) es autobiográfica. Celda en un doble sentido en su acepción en inglés: como cárcel y como célula de un organismo vivo. Contradicción que honra al recuerdo y al olvido como forma de exorcismo.

"Necesito mis recuerdos. Son mis documentos, tienes que contar tu historia, y tienes que olvidarla. Olvidas y perdonas. Eso te libera”, admitía Louise Bourgeois, y lo relacionaba con su miedo atávico a ser abandonada, por el padre, la madre, el marido, los hijos… en una espiral sin fin, en la que el dolor físico, mental y psicológico todo lo invade.

La escultora hurgó en este sufrimiento también con el convencimiento de que las personas en paz no tenían historias que contar.

 Dentro y fuera (In and Out), 1995. Collection The Easton FoundationFoto: Christopher Burke©

Celdas, compuesta por 66 instalaciones de gran formato, es un microcosmos personal en sí mismo. Bourgeois retorna a la traición, la pérdida y la frustración del pasado-intentó suicidarse dos veces- y abunda en las referencias a la infancia.

De esta forma, conviven agujas e hilos que aluden al oficio de sus padres que eran restauradores de tapices, con cabezas de trapos dentro de jaulas, sillas de tortura y guillotinas, muebles o globos de vidrio, que componen creaciones únicas en un canto a la innovación.

El arte como terapia

La frase "El arte es garantía de cordura" aparece de diferentes formas en varias de las celdas. Bourgeois estuvo psicoanalizada "principalmente por su sentimiento de culpabilidad", en opinión de Jerry Gorovoy, el joven que conoció a la artista en 1979 y que se convirtió en su mano derecha durante treinta años, y que constata que usó el arte como terapia, según recoge EFE.

La artista trabajó durante dos décadas en Celdas, que concibió como un espacio arquitectónico real y propio dentro del cual el visitante se podría mover con libertad, para que no tuviera que adaptarse a las dimensiones de un museo. Las Celdas del I al VI se agrupan por primera vez desde 1991 con motivo de la exhibición del Guggenheim.

Tienes que contar tu historia, y tienes que olvidarla. Olvidas y perdonas. Eso te libera

Tres años más tarde, en 1994, la artista pergeñó su primera creación en forma de araña, que se harían célebres por su representación de la madre como protectora y tejedora, y que le valdrían el apodo de “Mujer Araña”. La imponente escultura arácnida de nueve metros "Maman", a la vez vulnerable y aterradora, protege y vigila la entrada de la pinacoteca bilbaína desde 2001.

 La aterradora araña "Mamam" vigila la entrada del Guggenheim desde 2001

Aunque Bourgeois ya superaba los 80 años, murió al alcanzar la centena, cuando arrancó con las grandes arañas, en aquel momento, logró una vez más reinventar sus métodos de trabajo y realizar algunas de sus piezas de mayores dimensiones gracias a la adquisición, en 1980, de su primer gran estudio neoyorquino.

Allí, dio rienda suelta a sus traumas esta artista prolífica, frágil, iracunda y genial, experta en sublimar emociones encarnadas en obras sanadoras que rejuvenecen con el tiempo.

 Habitación Roja (Padres). Colección particular, cortesía Hauser & WirthFoto: Maximilian Geuter©

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