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De noche y de fiesta, los tocamientos no les parecen acoso a los jóvenes

  • Tocamientos e insultos no se ven como acoso en ambientes de ocio nocturno
  • Insistir en besar a una chica se minimiza cuando median el alcohol o la droga
  • Son resultados de un informe de Sanidad y la Fundación Salud y Comunidad

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Los tocamientos e insultos no son percibidos como acoso sexual por los jóvenes en ambientes de ocio nocturno

Coger de la cintura a una desonocida u otros tocamientos, insistir en besar a una chica o acorralarla o insultar a una mujer no son percibidos como acoso sexual por los jóvenes en ambientes de ocio nocturno. Existen ciertos comportamientos incluidos dentro de lo que se entiende por acoso sexual que chicos y chicas no identifican como tal por el hecho de producirse en contextos de ocio nocturno, y más si hay consumo de drogas de por medio.

Eso es lo que dice el último informe de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) y el Ministerio de Sanidad, un estudio que recoge más de 200 relatos de jóvenes entre 18 y 35 años, más actividades de 'focus group' en las que se proponen distintas situaciones, entrevistas en profundidad a líderes de opinión que conocen los ambientes de ocio nocturnos y recopilación de informaciones obtenidas de internet.

Se han detectado varios tipos de comportamientos propios del acoso sexual y se han dividido en el informe en un termómetro con cinco niveles.

En el primer nivel está la cosificación de mujeres (publicidad, vestimenta de las camareras), los comentarios sexuales incómodos, los insultos y los tocamientos no consentidos.

Le siguen en el segundo nivel los acorralamientos, creer que se tiene derecho sobre la mujer, el hecho de invitar a copas con el objetivo de conseguir fines sexuales e insistir frente a reiteradas negativas. En el tercer nivel están las prácticas no consentidas dentro de relaciones sexuales sí consentidas.

En el cuarto, se encuentran las agresiones a chicas que han consumido drogas y no controlan sus actos, y, por último, en el quinto y último nivel está la violación.

Pues bien, según los resultados del informe, los comportamientos de los tres primeros niveles no están percibidos como acoso por los jóvenes, "algo muy preocupante", considera la psicóloga Gemma Altell, que ha participado en el trabajo y presentado sus conclusiones. "Este termómetro pertenece al Informe 2013/2014, pero según los resultados del último Informe 2014-2015 no ha cambiado la situación", ha explicado la experta.

El consumo de drogas despierta el "sexismo latente"

Revela este informe que "las drogas despiertan el sexismo latente, tal como se aprecia en las distintas voces de alarma emergentes en distintos países sobre el aumento de mujeres agredidas sexualmente mediante el uso de sustancias".

En el caso español, explica Altell, se ha apreciado que la gran mayoría de casos de 'sumisión química' obedece a patrones oportunistas y no premeditados (agresiones sexuales que se producen con una persona prácticamente inconsciente debido al consumo voluntario de sustancias, entre las que destaca el alcohol en España).

Gemma Altell ha explicado que tras realizar la investigación se ha observado que "existe una tendencia a situar la responsabilidad de las agresiones sexuales en el consumo previo de sustancias, como si el detonante de la violencia fuera la sustancia, dejando de lado completamente la responsabilidad de los agresores. Esta tipo de violencia encuentra sus raíces en el sexismo, en la cultura sexual de hombres y mujeres".

Agravante para la mujer, atenuante para el hombre

En este sentido, Altell ha explicado que el consumo de drogas se percibe como un "agravante de la culpa de la víctima de violencia sexual, y no del agresor".

"Existen percepciones distintas según el género, ya que en el caso de acoso sexual a la mujer se le preguntan cosas como '¿ibas muy borracha? ¿seguro que no querías?', y en cambio al hombre que acosa se le justifica con que por estar bajo el efecto de las drogas no se pudo controlar. Este discurso está muy interiorizado, pero debemos aprender a verlo desde otra posición, y por ello es importante realizar acciones preventivas y cambiar la mentalidad".

Hasta el momento, como explican desde FSC, "las campañas de medidas preventivas desarrolladas hasta el momento van dirigidas a las chicas jóvenes, para que se controlen y limiten sus comportamientos. Pocas experiencias van destinadas a los chicos para que incorporen a sus formas de 'flirteo' una postura ética y no sexista, y esto debe cambiar".

El informe se ha presentado en la jornada 'Retos en la intervención frente a violencias sexuales en contexto de ocio y consumo de drogas', celebrado en la sede del Plan Nacional Sobre Drogas, institución que financia este proyecto.

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