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El consejero delegado de Volkswagen reconoce las irregularidades: "La manipulación no puede suceder de nuevo"

  • Reconoce no tener ahora "todas las respuestas a todas las preguntas"
  • Promete una aclaración "tan rápida, exhaustiva y transparente como sea posible"
  • Se disculpa de nuevo por el comportamiento incorrecto de la compañía

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El consejero delegado de Volkswagen, Martin Winterkorn
El consejero delegado de Volkswagen, Martin Winterkorn. AFP PHOTO JOHANNES EISELE

El consejero delegado de Volkswagen, Martin Winterkorn, ha reconocido las irregularidades en las emisiones de gases contaminantes en miles de vehículos diésel vendidos en Estados Unidos, se ha disculpado por el escándalo y ha prometido "una explicación transparente y rápida". "Para que quede muy claro: la manipulación en Volkswagen no puede suceder de nuevo", ha subrayado Winterkorn en una declaración realizada por vídeo este martes.

"Las irregularidades en los motores diésel de nuestro consorcio contradicen todo lo que apoya Volkswagen", ha asegurado el consejero delegado del mayor fabricante automovilístico del mundo, quien ha reconocido no tener "este momento todas las respuestas a todas las preguntas". Por ello ha prometido una aclaración "tan rápida, exhaustiva y transparente como sea posible".

"Lamento infinitamente que hayamos decepcionado esa confianza. Me disculpo de todas las formas ante nuestros clientes, las autoridades y la opinión pública por este comportamiento incorrecto", ha añadido Winterkorn, quien ha defendido a la plantilla del grupo: "Sería un error poner el trabajo duro y honesto de 600.000 empleados bajo sospecha a causa de los terribles errores de unas pocas personas. Nuestro equipo no se merece eso".

"Nuestro equipo no se merece esto y os pido vuestra confianza mientras avanzamos y trabajamos duro en las soluciones técnicas necesarias. Haremos todo lo posible para solucionar el daño contra los clientes y los empleados. Os doy mi palabra de que haremos todo esto con la mayor apertura y transparencia", ha destacado.

Horas antes de la declaración del consejero delegado, la compañía confirmaba en un comunicado que 11 millones de sus vehículos de todo el mundo tienen instalado el motor diésel en el que se han observado divergencias en EE.UU. entre las emisiones en un test de medición y las provocadas por su uso en carretera.

Cómo se descubrió el escándalo

El Consejo Internacional para el Transporte Limpio (ICCT por sus siglas en inglés) encargó a investigadores de la Universidad de Virginia Occidental que hicieran pruebas a las emisiones de automóviles a diésel hace dos años. Entonces, el grupo esperaba encontrar que los modelos vendidos en Estados Unidos contaminaban menos que los de otros mercados debido a las mayores exigencias.

En cambio, según han señalado funcionarios del ICCT a la agencia Reuters, las pruebas realizadas a los modelos de Volkswagen Jetta (de 2012) y Passat (de 2013) sorprendieron por todo lo contrario: los dos modelos emitían más óxido de nitrógeno del permitido por la ley, mientras que un tercer modelo, el BMW X5, estaba en general en los límites de lo permitido.

"Nuestra hipótesis era que todos estos autos pasarían las pruebas", aseguraba Drew Kodjak, director ejecutivo de ICCT, una organización no gubernamental con oficinas en Washington, San Francisco y Berlín. En mayo de 2014, el ICCT alertó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y a los reguladores de California (CARB) sobre sus hallazgos, momento en el que estos organismos comenzaron sus investigaciones y entablaron un diálogo con la compañía alemana. Volkswagen acordó llevar adelante sus propias pruebas.

En un principio, la compañía atribuyó el exceso de emisiones a "varios temas técnicos" y a condiciones "inesperadas" en el uso. Cuando las autoridades estadounidenses amenazaron con retener la certificación para los modelos diésel de 2016, Volkswagen cambió sus explicaciones.

"Solo entonces admitió que había diseñado e instalado un dispositivo de anulación en los vehículos en la forma de un sofisticado algoritmo de programación que detectaba cuándo un vehículo estaba siendo sometido a pruebas de emisiones", según la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de EE.UU., que lanzó la acusación formal el pasado viernes. La multa a la que podría enfrentarse Volkswagen en EE.UU. por este hecho asciende a 18.000 millones de dólares.

Además, el mayor fabricante automovilístico del mundo, ha dejado de vender automóviles con motor diésel TDI de cuatro cilindros en EE.UU., tanto nuevos como usados. Y ha anunciado que este trimestre destinará a provisiones 6.500 millones de euros -y revisará en consecuencia el objetivo de beneficio para 2015-, dinero que dedicará a atender las medidas de servicio necesarias (revisiones en taller, atención al cliente, etc.) y recuperar la confianza de sus clientes tras el escándalo.

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