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Raphael reina por una noche en el Real de la mano de la Orquesta Sinfónica de RTVE

  • Las joyas de la corona dinamizan un espectáculo de casi tres horas
  • "En carne viva" y "Escándalo" suplen la ausencia de "Yo soy aquel"
  • El concierto, que podrá verse en TVE, arranca la gira mundial "Sinphonico"

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Raphael ha interpretado en el Real sus grandes clásicos como "En carne viva", "Escándalo", "Ámame" o "Qué sabe nadie".
Raphael ha interpretado en el Real sus grandes clásicos como "En carne viva", "Escándalo", "Ámame" o "Qué sabe nadie". EFE Kiko Huesca

Qué bien le sienta a Raphael el Teatro Real y cómo le calan a este magno recinto los temas del de Linares, que ha vivido allí una noche apoteósica para su carrera, con un completísimo compendio de la misma, gran oropel sinfónico para sus joyas de la corona y todos los aplausos que se pueda uno imaginar.

Encuadrado en el Universal Music Festival, un ciclo que pretende llevar música popular a este escenario, después de hoy parece ésta en realidad una excusa innecesaria para enmarcar un concierto y un encuentro largamente atesorados y hasta inexorables, máxime tras la publicación en otoño de De amor & desamor, un álbum en el que reinterpretó sus temas con la Orquesta Sinfónica de RTVE.

Junto a ella, o más bien al frente de ella, dificílmente habrá otro artista que bajo este formato y en este lugar sea capaz de ocupar el trono del Real con el sentido musical y del melodrama necesarios. Es más, difícilmente el propio Raphael, de 72 años, vivirá otra noche así, otro hito en sus 55 años de experiencia sobre los escenarios haciendo lo que mejor sabe hacer, de él mismo.

"Es un placer estar de nuevo aquí en casa, en Madrid, y nada menos que en el Teatro Real", ha dicho ante las 1.700 personas que han cubierto el aforo completo de este inicio de la gira mundial "Sinphonico", grabado para la posteridad en un DVD que se publicará para Navidad y que podrá verse antes en TVE.

El rey del Real

Puntual a la cita, a las 21 horas, y vestido de negro riguroso, como siempre, los aplausos le preceden. Comienza con un arranque inusual, "Ahora", la canción que le escribió Enrique Bunbury y que cuenta con unos versos definitorios: "De todo lo que en el mundo / yo he amado / es una canción / un teatro / y a ti".

Pronto se hace evidente cuán agradecidas son sus canciones para la ornamentación orquestal, cómo los violines se deslizan y epatan con los rápidos juegos de luces en "Enamorado de la vida", cómo el arpa y el xilófono se hacen presentes en "Provocación", con la que el público ya se suelta a cantar, o cómo la sección de viento hace grande "Mi gran noche" y delicada "Se me va".

En una noche como esta, no podrían faltar las joyas de la corona, bien distribuidas para dinamizar un larguísimo concierto de casi tres horas a gran altura, pese a que en "Digan lo que digan" su voz se haya quedado más bien corta en el único renuncio de la velada.

Y qué más da, por otra parte, si la garganta de Raphael no es la que era, observación imprecisa e injusta cuando se le escucha entonar "Yo soy aquel", "Payaso" o una colosal "En carne viva", ya en los bises.

Raphael durante el concierto en el Teatro Real de Madrid, en el inicio de su nueva gira

Raphael durante el concierto en el Teatro Real de Madrid, en el inicio de su nueva gira "Sinphonico" arropado por la Orquesta Sinfónica de RTVE. EFE Kiko Huesca

Espectáculo e interpretación

Sea como fuere, dispone además de otro gran talento, su aptitud para el espectáculo y la interpretación dramática. En "No puedo arrancarte de mí", con su cabalgata instrumental a lomos de los trombones, se impulsa sobre una silla de oficina, mientras en "Sí pero no" vierte un vaso de agua sobre las tablas y con gesto afectado simula abandonarlas con la chaqueta a la espalda.

Probablemente le sobre algo de minutaje al largo repertorio, sobre todo en la segunda parte sinfónica, después de interpretar solo con el piano de Juan Petranera "Volveré a nacer" y "Gracias a la vida", de Violeta Parra, únicamente a la guitarra de Juan Guevara.

Suerte que entonces, antes de ser arrastrado por la densidad de algunos cortes, aparecen otros más rumbosos y vitales como "Estuve enamorado", la vibrante "Detenedla ya" o un "Maravilloso corazón" bien cargado de swing, en el que por unos instantes ocupa la dirección de la orquesta del maestro Rubén Díez.

Lo mejor, como cabía esperar, llega al final, después de "En carne viva" -desgarradora-, "Escándalo" -una fiesta-, "Ámame" o "Qué sabe nadie".

"Os voy a echar muchísimo de menos, aunque voy a seguir viéndoles siempre que quieran, aunque solo sea para decirnos eso que sabemos muy bien", ha dicho finalmente como introducción a la imprescindible "Como yo te amo", eso sí, después de que le hurtaran la otra gran joya, "Yo soy aquel", que se ha quedado en el tintero pese a figurar en el repertorio previsto.

Al rey Raphael ahora le espera "un largo periplo por muchas orquestas del mundo", como ha anticipado sobre esta gira que seguirá en los próximos días por Almería (28 de agosto), Linares (29 de agosto) y Huelva (3 de septiembre).

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