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RTVE.es os ofrece una escena de 'Orígenes', en primicia

'Orígenes', ciencia ficción tan inteligente como emocionante

  • Una película dirigida por Mike Cahill que triunfó en el Festival de Sitges

  • Está protagonizada por Michael Pitt, Brit Marling y Astrid Bergès-Frisbey

  • Narra un descubrimiento científico que podría cambiar a la humanidad

  • Os ofrecemos una secuencia en primicia, de la película, que se estrena el 14

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Séneca dijo que "Los ojos son el reflejo del alma", y ese podría ser el punto de partida de Orígenes, una interesante película de ciencia ficción dirigida por Mike Cahill (Another Earth) que nos propone una reflexión sobre el orígen y el destino de la humanidad, sobre el eterno dilema razón-espiritualidad y sobre la reencarnación.

Una historia que también supone una inteligente vuelta de tuerca al mito de Frankenstentein o el moderno Prometeo, el científico empeñado en crear vida para negar la existencia de Dios.Y todo contado a través de la fascinación de una mirada, la de la actriz Astrid Bergés-Frisbey. Porque la película también es una intensa y emocionante historia de amor, o dos.

Un interesante trabajo que nos invita a la reflexión, como las grandes historias de ciencia ficción, y que le valió a Cahill el premio a la mejor película en el pasado Festival de Cine de Sitges (donde hace tres años ya consiguió el Méliès de Oro a la mejor película fantástica por su anterior trabajo, Another Earth) y que ya se anuncia como una de las posibles sorpresas en candidaturas a premios más renombrados.

Encabezando esta noticia tenéis una interesante secuencia de la película que os ofrecemos en primicia.

La fascinación de una mirada

El protagonista de Orígenes es un estudiante de biología molecular, especializado en la evolución del ojo humano, interpretado por Michael Pitt, que conoce a una chica, Sofi, cuyo iris ocular tiene la capacidad de cambiar de color. Un amor a primera vista entre una persona cuyo único dios es la ciencia y otra que cree en la espiritualidad, en la intuición. Lo curioso es que, al final, ambos llegarán a la misma conclusión, por caminos muy diferentes, el científico y el espiritual.

Cahill asegura que la idea de la película surgió hace 12 años cuando empezó a investigar sobre la biométrica del iris y leyó que todos los ojos son únicos como las huellas dactilares, se forman en el útero y se mantienen invariables durante el resto de nuestras vidas. El último elemento inspirador fue la frase de Séneca que encabeza este artículo. "Por eso era interesante demostrarle a un científico que gracias a los ojos tenemos todos un alma" -afirma el director-.

El director también se inspiró en la famosa historia de Sharbat Gula, la joven afgana que fue portada de National Geographic en 1985 y que fue encontrada años después gracias a sus espectaculares ojos (una fotografía que aparece brevemente en un momento de la película).

Y es que, esos ojos, esas miradas de los actores, son los mejores efectos especiales de esta película que, como cualquier investigación científica, avanza despacio, pero con continúos y sorprendentes giros de guion, hasta el intrigante desenlace que nos hará reflexionar.

Grandes actores

En el reparto destacan los tres actores principales. Para empezar, el siempre sorprendente Michael Pitt (Soñadores, Funny Games, Boardwalk Empire), que transmite pasión, tanto la científica como la amorosa, con las dos estupendas actrices que lo acompañan, y que demuestran -según el director- "que detrás de cada gran hombre hay una mujer, o dos".

Con Sofi la bella actriz francoespañola, Astrid Bergés-Frisbey (Piratas del Caribe), su relación es completamente pasional, casi como una montaña rusa. Mientras que con la becaria del laboratorio (Brit Marling) ese amor es más sólido, como una montaña. Ambas actrices están estupendas en sus papeles, pero quizá deberíamos destacar a Marling, que lleva camino deconvertirse en una auténtica estrella ya que destaca no sólo como actriz, sino que también es directora y guionista (de hecho coescribió el anterior éxito de Cahill, Another Earth).

Como curiosidad, en la película también tiene un papel destacado el actor surcoreano Steven Yeun, famoso por su papel de Glenn en la serie The Walking Dead.

Resumiendo, una película sorprendente, que demuestra que para hacer buenas historias de ciencia ficción no hacen falta grandes presupuestos sino buenas ideas.

Por cierto, quedaos hasta el final de los títulos de crédito porque veréis una secuencia de 30 segundos que aporta nuevos matices a la historia.

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