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Rajoy reivindica la recuperación económica y la oposición le reprocha no ver la España real

  • Rajoy vende el "cambio de tendencia", "resultados" y bajadas de impuestos
  • Rubalcaba: "Con la crisis como coartada, ha hecho políticas de derechas"
  • CiU insta al Gobierno a dialogar si no quiere una España "amputada"

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Rajoy reivindica la recuperación económica y la oposición le reprocha no ver la España real

La España reflejada en la primera jornada del debate sobre el estado de la nación ha presentado dos caras antagónicas sobre las que no han alcanzado un acuerdo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, y que no han aclarado las sucesivas réplicas y contrarréplicas a cargo del resto de los grupos parlamentarios tras siete horas y media de debate .

La visión defendida por el presidente del Gobierno de resume en una metáfora para navegantes , la del "cabo de Hornos", el singular obstáculo salvado tras dos años de singladura -o lo que es lo mismo, media legislatura- y que ha evitado el naufragio, de modo que el país ha pasado de ser "un lastre para Europa y ahora se le percibe como parte del motor", y que empieza a corresponder a los esfuerzos de los españoles con promesas de bajadas de impuestos para salir a flote.

Merced al viento a favor de la macroeconomía, el presidente prevé un "cambio de tendencia" y ha avanzado una perspectiva al alza del crecimiento económico, una reforma fiscal que dará combustible a 12 millones de contribuyentes en forma de una "tarifa plana" que incentive la contratación de trabajadores indefinidos y una exención del impuesto de la renta a quienes ganen menos de 12.000 euros al año para dar aliento a un millón y medio de familias, según los cálculos del Gobierno.

Con este y otros ejemplos ha querido probar que la reforma fiscal que se definirá este año para aplicarse en 2015 buscará "estimular el crecimiento económico y favorecer la cohesión social" y que con ese fin pretende seguir en la misma dirección, "que es la buena".

En el reverso, la oposición niega la epopeya y denuncia que el Gobierno ha dejado atrás a los ciudadanos, ha profundizado en la desigualdad entre los españoles y ofrece a cambio un relato "triunfalista" y "alejado de la realidad" del país, apoyado en la macroeconomía y no "pensando en las personas". "Gobernó para las elites", acusó Cayo Lara, que sacó a colación la amnistía fiscal, el "expolio" del rescate a la banca y la "violación de derechos humanos" que a juicio de La Izquierda Plural suponen los recortes.

Entretanto, también ha salido a la tribuna la cuestión de la consulta soberanista catalana, sobre el que Rajoy insiste en su voluntad de diálogo con el gobierno de Artur Mas y Duran i Lleida (CiU) le pide fecha para hablar.

Ante estos, otros asuntos más políticos en sentido estricto se han tratado de manera fugaz: sin menciones al fin de ETA y apenas a la reforma de la ley del aborto -que Rajoy solo mencionó al final para afirmar que mantendría-, y a la defensa del papel del Ministerio del Interior ante los intentos de salto en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.

La oposición ve al Gobierno "alejado de la realidad"

En la hora y media que duró su discurso, el presidente no ha querido vestir de triunfalismo su visión de la situación y en todo caso ha atribuido "el triunfo" a los españoles por su "esfuerzo sostenido, sacrificios y su confianza". Sin embargo, eso es lo que le reprocharon uno tras otro los grupos de la oposición, un discurso "autocomplaciente" y "falto de credibilidad".

Rubalcaba: "La recuperación llegará cuando quite a la gente de encima sus recortes y les devuelva sus derechos"

Esa línea la siguió por la tarde el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, hasta el punto de espetarle a Rajoy nada más empezar su intevención: "Señor Rajoy, ¿en qué país vive usted?". Desde ese momento, el hemiciclo se agitó y a los aplausos y vítores de la bancada socialista respondían los abucheos y recriminaciones de la mitad 'popular'.

Con todo, la sangre no llegó al río y el presidente del Congreso, Jesús Posada, solo tuvo que pedir silencio una vez a las señorías presentes, miradas conminatorias aparte, que las hubo y severas.

Un crecido Rubalcaba, que confrontó un discurso recitado casi de memoria en unas pocas páginas a los 44 folios más bien leídos de Rajoy, percutió repetidamente al presidente del Gobierno preguntándole de manera retórica "de qué presume" "con tanto sufrimiento debajo", y acusarle de usar la crisis económica "como coartada" de sus ajustes, según él premeditados, propios de la ideología de la derecha y no de las circunstancias de la economía.

"¿De qué presume usted? ¿De los parados, de ser el presidente que más ha subido los impuestos a las clases medias? Puede presumir de contabilidad, de contabilidad B", le ha lanzado, en referencia directa al caso Bárcenas y a la presunta financiación irregular del PP, ganándose una de las aclamaciones/broncas de la tarde.

En el terreno de las ideas -aunque Rajoy le reprochó no usar "datos ni argumentos", sino "demagogia"-, el líder de la oposición marcó cuál era la meta de la travesía océanica -siguiendo con la metáfora náutica de la jornada-: la recuperación económica solo llegará cuando "quite a la gente de encima sus recortes y les devuelva sus derechos".

Otra andanada sobre la ruta del Gobierno la dirigió Rubalcaba a la tribuna de invitados, donde en presencia de Dolores de Cospedal, calificó de "la mayor cacicada de los últimos 20 años" la reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha, que disminuirá el número de diputados en el Parlamento autonómico. La presidenta autonómica reía irónicamente cuando Rubalcaba pedía "por decencia democrática" que el Congreso rechazara esa reforma.

Reproches mutuos acerca de la desigualdad

"Ha convertido esta legislatura en la apoteosis de la desigualdad. Por eso no ha hablado ni una sola vez de la desigualdad", lanzó Rubalcaba, una idea sobre la que han vuelto repetidamente en el cara a cara posterior, y en el que ha llegado a airear un artículo publicado por Rajoy en El Faro de Vigo en 1983 cuando era diputado de AP en el que afirmaba que "el hombre es esencialmente desigual".

Rajoy: "No le reprocho que tomaran decisiones difíciles, sino la demagogia que hace ahora"

Rajoy, que a medida que avanzaba la tarde ha ido librándose del guión establecido y recurriendo a las cualidades que le acreditan como diestro parlamentario, ha acusado a Rubalcaba de hacer un discurso "apocalíptico", ha sostenido que "el mayor recorte social de la historia de la democracia" fue el incremento de 3,4 millones de parados en la última legislatura, con el Gobierno socialista de Zapatero y del que Rubalcaba era vicepresidente.

"No le reprocho que tomaran decisiones difíciles, sino la demagogia que hace ahora y que no fueran capaces de hacer una política económica que generara riqueza", ha subrayado.

En este tramo, el intercambio de mandobles había enardecido a los diputados, que despidieron las intervenciones de sus líderes de pie y con estruendosos aplausos, para a continuación dar rienda suelta a las interpretaciones y los pronósticos de ganadores en los corrillos con la prensa dejando el hemiciclo medio vacío.

En estos balances apresurados, los 'populares' alababan el discurso "argumentado" de Rajoy y se congratulaban por poder llevar a los españoles mensajes positivos tras un año de malas noticias, mientras que Rubalcaba, en lugar de debatir teniendo a los ciudadanos como referencia, "ha hecho un mitin para los suyos", con una "caricatura repugnante" en la alusión al artículo de prensa aireado por el PSOE.

Los socialistas, en cambio, veían claro ganador a su líder, alabando la "lección de oratoria" de Rubalcaba, su actuación "brutal" y la satisfacción de haber visto un debate que "levanta el ánimo". "Hacía mucho tiempo que no me sentía tan contento con una intervención de Rubalcaba", ha confesado en los pasillos un diputado socialista para quien tanto el secretario general como el PSOE salen hoy sin duda "reforzados".

La consulta en Cataluña, entre la Constitución y el diálogo

La consulta soberanista que ha planteado el Govern de Artur Mas el próximo 9 de noviembre también era una escala obligatoria en el devenir de la jornada. El presidente del Gobierno ha marcado en este sentido la dirección prohibida -el referéndum "no se puede celebrar", porque "no es legal"- y ha ofrecido una ruta alternativa, abriendo la vía del diálogo y recordando que "la Constitución puede ser reformada" si alguien lo plantea; una oferta, eso sí, con peaje: que no se pretenda negociar un derecho que no es propiedad exclusiva de los catalanes.

El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, que por la mañana veía reminiscencias de la "España una, grande y libre" en el discurso de Rajoy, recogió el guante por la tarde y pidió al presidente del Gobierno que apueste por un "diálogo sin líneas rojas" con Cataluña "si no quiere una España amputada" . "¿Está dispuesto al diálogo? Pues ponga fecha y hora", le ha invitado.

Ambos han defendido sus posiciones con convencimiento, pero no con dureza "Hay que moverse", alegaba Duran. "Dejar que el paso de los días solucione el problema supondrá una declaración unilateral de independencia. Esto no es una amenaza, es mi modesta opinión".

A lo cual Rajoy ha replicado: "No soy inmovilista, sino realista. Una  consulta independentista no se puede celebrar, ni en Cataluña ni en ningún lugar de España. Vulneraría la Constitución, pero no es sólo eso. Es que privaría al pueblo español de su derecho a decidir". Y así, fijadas las posiciones, la resolución de la partida sigue abierta a la espera de nuevos movimientos, si bien no ha quedado claro de quién es el próximo turno.

La mención al aborto, al final

El debate a partir de ahí se ha definido por sus contenidos, pero también por sus ausencias. Pese a los intentos reiterados de los portavoces, el presidente del Gobierno no ha hablado del caso Bárcenas -se refirió de manera genérica a que los casos de corrupción están en los tribunales y el Gobierno ha dado pasos en pos de la transparencia en la financiación de los partidos- o de ETA -salvo el apoyo y recuerdo manifiesto a las víctimas tras la mención del tema por UPyD-, y sobre todo, ha mantenido silencio en torno a la reforma de la ley del aborto.

"No voy a cesar al ministro de Interior, vamos a presentar la ley del aborto y vamos a hacer una reforma fiscal"

De hecho, no citó la palabra, convertida en un tabú como otras veces lo fue el nombre del extesorero del PP, hasta el final de la tarde, cuando respondió a La Izquierda Plural, tras insistirle Cayo Lara para que contestara a sus preguntas: "No voy a cesar al ministro de Interior porque es un excelente ministro, vamos a presentar la ley del aborto y vamos a hacer una reforma fiscal", ventilando en una frase las cuestiones que le dirigían.

Lara había pedido la destitución de Jorge Fernández Díaz tras la tragedia de Ceuta, en la que fallecieron 15 inmigrantes al intentar llegar a nado a la costa española el pasado 6 de febrero. "Sus políticas están violando los derechos humanos", ha afirmado en denuncia al "recorte de derechos y el mayor tsunami de desigualdad de la etapa democrática".

Manos tendidas, reproches y despedida

El presidente del Gobierno tuvo un último (des)encuentro con la portavoz de UPyD, Rosa Díez, con quien a costa de un comentario sobre la mano tendida de la formación magenta al presidente, casi terminan echándosela al cuello el uno al otro, retóricamente hablando.

Después de una concienzuda crítica, Díez había tendido "la mano" al presidente porque ha asegurado que "le importa España, que no es otra cosa que los españoles", para "hacer lo posible por que haya progreso". A lo que el Rajoy más irónico de la tarde -ya había contestado con sorna a los portavoces de la Chunta Aragonesista e ICV, que le afearon su tono "chulesco"- le contestó que le hubiera agradecido el gesto de ofrecer la mano si antes no hubiera intentado cortársela.

"Así el hecho de tender la mano tiene muy poca credibilidad", ha replicado Rajoy, quien además ha considerado que la portavoz de UPyD "debería ser algo más modesta" y no denunciar el control político del poder judicial y su falta de independencia.

Le puede la prepotencia y la soberbia. Me he equivocado no por cederle la mano sino por pensar que la iba a aceptar", contestó con tono muy serio Díez al jefe del Ejecutivo, con un final poco digno de los anteriores requiebros.

También discutieron con acidez sobre que UPyD, según recordó Rajoy, fuera el único partido que recomendó explícitamente que España pidiera el rescate europeo para salvar las finanzas públicas.

Llegados a ese punto, Jesús Posada declaró tablas y con el reloj frisando las 22:00 horas, dio por suspendida la sesión hasta las 9:00 horas del miércoles, cuando intervendrán PNV, Grupo Mixto (Amaiur, ERC, BNG, Compromís, Foro Asturias, UPN y Geroa Bai) y PP.

Una vez que concluya esa primera fase del debate, los grupos parlamentarios presentarán sus propuestas de resolución, que serán debatidas y votadas en pleno el jueves a partir de las 10:00 horas de la mañana para poner la rúbrica al debate parlamentario más importante del año.

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