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'Papel estrujado', el sorprendente debut en la novela gráfica de Nadar

  • "Las historias son una parte fundamental de mi vida", asegura Nadar
  • Ha realizado esta novela gráfica gracias a la beca Alhóndigakomik

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Ilustración de 'Papel estrujado', de Nadar
Ilustración de 'Papel estrujado', de Nadar Astiberri

Papel estrujado (Astiberri) es el sorprendente debut en la novela gráfica de Nadar (Pep Domingo), un joven autor que ya había destacado al ganar varios certámenes de cómic (Portugalete, Cornellá, CAM , INJUVE...) y había publicado historias cortas en revistas como Dos Veces Breve. En 2012 consiguió la beca AlhóndigaKomik, gracias al proyecto de Papel Estrujado (Astiberri), que ahora se ha convertido en su primera, y excepcional, novela gráfica. Una historia sobre la soledad, la culpabilidad y el pasado del que es difícil escapar.

"Papel Estrujado es básicamente una obra coral, que entrelaza tres tiempos narrativos no lienales -asegura Nadar-. Es decir, por un lado tenemos a Jorge, un hombre taciturno y triste que acaba de instalarse en la ciudad donde prertende empezar una nueva vida, pero el peso de su culpa le impide de algún modo poder gestionar un nuevo inicio. Por otro lado tenemos a Javi, un chaval de dieciséis años que ha dejado los estudios y se ha convertido en una suerte de sicario adolescente. Un día, le hacen un encargo que sale mal y que le lleva a conocer a varias personas que le cambian la vida o, dicho de otro modo, le devuelven la que había dejado. Todo esto mezclado con escenas de la vida de Jorge diez años antes".

"En cualquier caso, un resumen acertado es, también, el que ofrece Astiberri: "Javi tiene 16 años, ha dejado el instituto y se ha convertido en una suerte de sicario bien remunerado al que le piden todo tipo de trabajos los mismos estudiantes: venganzas, recuperar objetos robados, romper alguna nariz... Pero un día, durante el transcurso de una fiesta, le hacen un encargo diferente. Y la cosa sale mal... Paralelamente, Jorge acaba de llegar a la ciudad y ha empezado a trabajar en una nave de carpintería industrial. Arturo, un compañero, intenta acceder a él, pero sus esfuerzos resultan baldíos: Jorge está rodeado de misterio, es un hombre triste y taciturno que lleva a cuestas la culpabilidad de un hecho que sólo él conoce y con el cual tiene que vivir...".

Una obra sobre la culpabilidad

"En parte es una obra sobre la culpabilidad -asegura Nadar-. Este peso recae principalmente sobre uno de sus personajes. El otro hace de contrapunto. Tenemos a un hombre cincelado desde hace tiempo por la culpa, que lo ha ido consumiendo de un modo íntimo y doloroso; y a un chico joven, que todavía no tiene conciencia absoluta del remordimiento y simplemente trata de seguir adelante, sin cuestionarse damasiado las cosas que hace. Como decía Albert Camus en La caída, "no habá justicia hasta que todos seamos culpables". En algunas ocasiones, nuestra vida consiste en seguir adelante y en gestionar este sentimiento de culpa que de tanto en tanto nos persigue".

"Todos los personajes principales tienen sus cosas, desde luego -continúa Nadar-. Me cuesta horrores contruir a personajes planos y ordinarios, y definitivamente no creo que sea bueno. Todo tiene muchas caras y la contradicción es la bandera humana por excelencia. Pero en fin, estoy bastante satisfecho con los personajes, como han cobrado vida y las cosas que hemos pasado juntos".

"Javi es noble y valiente, un tanto hostil a veces, pero es su manera de sobrevivir. Además es un chico guapísimo y agradable de dibujar. Jorge puede parecer complejo y hermético, pero a la vez es como un libro abierto. Me gustan esta clase de contrastes, donde se plantea la complejidad de un sentimiento. El resto de personajes son igual o más interesantes: Ana, frustrada y entregada a lo imposible, Rafa, el matón incoirregible y leal, Arturo, el enorme y bonachón, Sara, fuerte y optimista... En fin, todos ellos tienen sus cosas, como las tenemos nosotros. Y que no falten, o la vida sería un muermo".

"Impulsos poéticos"

Nadar asegura que "Tanto el título como la portada obedecen a impulsos poéticos. Hace algunos años, cuando leí El hombre aproximativo de Tristán Tazara, un verso me inspiró el título de una posible historia. El fragmento dice así:

atornillándose comprimiéndose aplastándose en nosotros

como el papel estrujado del embalaje deshecho

Tiempo después, cuando estaba escribiendo el guión del álbum y no tenía todavía un título satisfactorio, encontré estos versos transcritos en alguna libreta y decidí que ya tenía un título. Puede tener poco o nada que ver con la historia en forma, pero sí en espíritu, y eso es lo que importa: que estén en concordancia.
Dejé la portada para el último momento, y resultó ser una de las cosas más complejas".

"En la historia había muchos personajes que tenían peso, muchas escenas, y no era capaz de encontrar una imagen que lo representara sin dejar nada importante de lado -continúa Nadar-. La idea del piano cayendo (que es la que desde un inicio separaba cada capítulo, de la misma manera que la sangre empapa el reloj y la página en Watchmen) me parecía sugerente y anecdótica, dos cosas que me encantan, no sé por qué, seguramente porque me encanta lo irresoluto en la ficción (¡aunque Papel Estrujado no sea un ejemplo de ello!). Pero a la vez tenía un poco de miedo de ofrecer una cubierta tan senzilla y misteriosa. Tras un par de encuestas informales con colegas y gracias al ojo clínico de Lucas Varela, me decidí a dejarla como definitiva. Al poco empecé a sentir que, al igual que el título, estaba en sintonía con el contenido, (¡pero quizás sólo lo sienta yo!)".

"Necesito crear historias"

Nadar nos comenta que "Para mí las historias son una parte fundamental de mi vida. Pensarlas y crearlas es una necesidad, a veces absurda e infructuosa. Pero necesito hacerlo, desde que soy pequeño. Me mantiene despierto y me ayudan a entender el mundo, a profundizar en él, a entenderme a mí mismo y también a vivir otras realidades que nunca podré vivir en persona. Son una parte importante de mi identidad. También son buenas para combatir el puntual aburrimiento y la rutina de nuestra vida, de eso no hay duda. Lo que quiero decir que no ha sido un impulso de un momento dado, sino la consecuencia lógica de querer darle vida a una historia que siempre habita en mí. Además, Papel estrujado en principio ¡no era larga! El guión parecía asumible cuando solo eran palabras en línea, pero como buen novato, no supe calibrar bien y se alargó. Me faltó ojo de buen cubero, la verdad".

En cuanto al dibujo lo define como: "Precisamente, poco definido. Todavía me queda mucho por trabajar, pulir y mejorar en este sentido. Pero después de 400 páginas uno aprende cosas que ya nunca olvidará, caminos que ha cerrado y dudas que ha saciado. El dibujo es muy importante, pero lo que me guía son las historias que quiero contar. El dibujo se hace poco a poco, con trabajo".

Lo que Nadar no tiene tan claro son sus influencias: "Esta pregunta es muy difícil. Nunca me he parado a racionalizar mis influencias, simplemente llegan, te dejan algo y se marchan. Un sedimento fino e impreciso. Siempre he estado rodeado por el lenguaje de los cómics y he leído muchos. ¡Confusión postmoderna! Mi base es bastante clásica. El cómic europeo para adultos me imprimió pronto su sello: Moebius, Pratt, Manara, Bilal, etcétera, gracias a las revistas de mi padre (¡totalmente fuera de tono para el niño que yo era!). Después el manga, que concordaba más con el ambiente y el espíritu de mi generación, me sedujo para siempre: Urasawa, Toriyama, Otomo.... Siendo un poco más mayor descubrí el cómic americano underground y la novela gráfica de Eisner, más tarde la nouvelle bande desinée francesa con Blain, Sfar y compañía, paralelamente descubro a autores indis americanos como Clowes, Ware, Burns, Tomine... El cine y, sobretodo, la literatura, son otras grandes ifluencias. Hay gente que hace cómics y que no lee libros, y eso es un grave error. En fin, que no tengo una lista concreta para recitar, cada cosa que te pasa por delante te deja algo".

"El libro no existiría sin la beca Alhóngakomik"

"Lo más probable es que sin la beca Alhóndigakomik (Bilbao), el libro no existiera, en efecto. Yo escribo muchas historias, pero pocas veces tengo el tiempo o la motivación suficiente como para llevarlas a cabo de forma definitiva -asegura Nadar-. Si no puedo ofrecerle la dedicación que merecen, me canso y las abandono. La beca Alhóndiga representó la oportunidad, el desafío y la obligación de tener que desarrollar y finalizar una obra. Y no a tiempo parcial, sino completo. Gracias a la beca pude realizarlo y cumplir un sueño que parecía lejano".

"La beca consistía en pasar un año en la Maison des Auteurs de Angoulême, con una buena ayuda económica y un alojamiento personal. Estar allí es como otro mundo, conoces a gente del mundillo, a novatos como tú y a profesionales que te enseñan un montón de cosas. Los premios y ayudas son fundamentales. No sólo por su labor económica, sino moral. Quizá suene un poco dramático, pero la beca Alhóndiga era casi la única esperanza para un autor novel español que quisiera hacer un cómic sin tardar una década en ello. Aquí, a diferencia de muchos autores franceses, tenemos que trabajar de lo que sea y buscar un hueco para lo nuestro. Es duro y frustrante. Cada vez hay más gente que quiere hacer y leer comics, en España hay un gran nivel, pero a este paso..."

"Mi estancia en Angoulême me permitió meterme a fondo en la creación, aprender de otras personas y vivir en un rico ambiente creativo y personal"-sentencia Nadar-.

Sin embargo haber publicado esta novela gráfica no es el final del camino, sino el principio: "Por desgracia el sueño francés se acabó y ahora no tengo trabajo. Sin embargo estoy trabajando de lo lindo en una nueva historia, más "generacional", que aborda temas propios de la juventud actual cuyo título provisional es El mundo a tus pies y de la que espero buenos resultados. También intento abrirme camino en el difícil mundo de la ilustración. Pero eso es otra historia..."

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