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Grecia, un país entre el drama humano y la utopía de la recuperación económica

  • Jóvenes, clase media y pensionistas, los más golpeados por los recortes
  • La condición de la troika de rebajar la deuda vaticina una ola de privatizaciones

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Una persona pasea por la antigua Ágora de Atenas
Una persona pasea por la antigua Ágora de Atenas.

Como si del mito de Sísifo se tratara, que empujando una enorme roca ladera arriba siempre vuelve a caer cuando roza la cima, el pueblo griego intenta sobreponerse a la ristra de recortes que impone la troika: cuando parece que la última tanda de ajustes llega a su fin,  un nuevo paquete de rescate amenaza con traer más austeridad a Grecia.

El país que fue cuna de la democracia y del proyecto europeo,  hoy, dos rescates y 240.000 millones de euros después, todavía se encuentra en la picota, al abismo de un tercer paquete de ayuda financiera. Encadena cinco años en una profunda recesión económica, mientras que cada día casi 500 negocios echan el cierre y más de 300 personas pierden su puesto de trabajo.

Desde la firma del primer rescate el 2 de mayo de 2010, Grecia ha sufrido una profunda transformación. “Entre el 60% y el 70% de la población tiene dificultades cubrir sus necesidades básicas”, denuncia un activista griego y analista del lobby Corporate Europe Observatory, Yiorgos Vassalos. “La clase media y la élite de la clase trabajadora ha quedado demolida, con el estrato social medio económicamente destruido y la clase trabajadora tremendamente empobrecida”, resume Vassalos.

“La transformación ha sido particularmente radical en los últimos dos años, afectando principalmente a los pensionistas y a los asalariados tanto del sector público como del privado”, afirma el analista y director de los Estudios Bursátiles Euroxx Securities, Manos Giakoumis.

Retazos de cinco años de recesión

La tasa de desempleo ha escalado por encima del 27% y el paro juvenil ha rebasado el 60%. Entretanto, el panorama laboral se precariza. Según los últimos datos de la Seguridad Social helena, solo 700.000 de los 1,8 millones de trabajadores del sector privado recibe su salario a final de mes. Los retrasos llegan a oscilar entre los tres y los doce meses.  Con los recortes salariales aplicados por el Gobierno griego, en casos extremos, un profesor puede llegar a cobrar 550 euros mensuales y un médico principiante unos 600 euros.

El varapalo más fuerte ha sido cuando se han dado cuenta que aquello que ya daban por descontado empezaba a ser incierto

“Para la mayoría de los griegos, el varapalo más fuerte ha sido cuando se han dado cuenta que aquello que ya daban por descontado empezaba a ser incierto, como los puestos de trabajo de los funcionarios, las subidas anuales en los salarios, las pensiones, sin importar la situación fiscal del país”, explica Giakoumis. Los analistas coinciden en que salarios y pensiones han concentrado los principales recortes aplicados por el Gobierno del primer ministro, Andonis Samarás.

“Una gran parte de los griegos y, en especial, aquellos que se han visto golpeados más seriamente, han alcanzado su pico máximo de indignación”, añade Giakoumis. Por esa razón, apunta Vassalos, en los últimos años se ha registrado los mayores niveles de emigración en el país desde la década de 1950, máxime entre los más jóvenes.

Otro dato alarmante es el incremento de los suicidios. Alrededor de 4.000 personas se han quitado la vida en los últimos dos años y, de acuerdo con las estadísticas del primer trimestre de este año, el aumento respecto al mismo periodo de 2012 ronda el 25%. “La población se ha visto ahogada por las deudas con los bancos. Los mercados han desaparecido, todos los días se cierran negocios, encontrar un trabajo es misión imposible y si lo encuentras, el salario será vergonzoso”, señala Vasiliki Michopoulou, experiodista de la desaparecida cadena pública ERT, ahora en el paro.

Encontrar un trabajo es misión imposible y si lo encuentras, el salario será vergonzoso

En este sentido, Giakoumis critica la inacción del Gobierno para buscar una alternativa a “las medidas de austeridad, recortes salariales y subidas de impuestos que se tendrán que imponer”. “El control sobre el gasto, además, es ahora más estricto que antes, lo que ha derivado en el impago a proveedores y en un incremento de los retrasos”, apostilla. Desde el primer rescate, Grecia ha sido escenario de más de una veintena de huelgas generales.

A su juicio, las autoridades locales tienen parte de culpa de que la situación haya llegado hasta la fase actual. “La troika ha establecido algunos objetivos claros en líneas generales como el incremento de los ingresos fiscales y el recorte del gasto público. Lograr estos objetivos no ha de resultar de medidas impuestas desde fuera, sino también de las autoridades locales que deben realizar un esfuerzo extra y acometer las acciones necesarias”, incide Giakoumis.

El círculo vicioso: recortes, privatizaciones, deuda

La sanidad y la educación son las que más están sufriendo la ola de recortes del Gobierno. Como consecuencia, escasean las medicinas en numerosos centros médicos y hospitales, algunos departamentos sanitarios y numerosos laboratorios han tenido que echar el cierre por falta de recursos. Asimismo, unos 2.500 profesores de colegios públicos han sido despedidos en la última ronda de ajustes.

Todo ello en un proceso de privatizaciones decretadas por la troika -Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional-, que en Grecia han calificado de “Gran expoliación”.

Unos 2.500 profesores de colegios públicos han sido despedidos en la última ronda de ajustes

Entre otras, la compra de varios importantes puertos helenos por parte de empresas chinas, la adquisición de seis islas por la monarquía catarí y la más criticada, la venta de la operadora estatal de gas a su homóloga de Azerbaiyán, cuando se enfila la construcción del gasoducto transadriático Nabucco, que podría revertir en unos ingresos de 1.134 millones de euros. En el punto de mira de varias empresas europeas y asiáticas se encuentra la Corporación Pública de Electricidad y la empresa que administra los recursos acuíferos de Atenas.

La Unión Europea ha insistido al Gobierno griego que lleve las privatizaciones hasta el final con el propósito de achicar la deuda, que crece a un ritmo rampante. Para el ejercicio de 2014-2015, Atenas tiene que afrontar el pago de más 40.000 millones de euros en intereses de la deuda (el equivalente al 21% del PIB de Grecia) sin que todavía la troika y el Ejecutivo heleno sepan de dónde van a sacar dichos fondos.

Pese al rosario de medidas de presión fiscal y privatizaciones, analistas y funcionarios griegos descartan que basten para sufragar el pago de los intereses de la deuda para los próximos años. Está previsto que, para el siguiente ejercicio (2015-2016) la cantidad descienda hasta los 20.000 millones de euros.  A esto se suma el objetivo impuesto por la troika a las autoridades griegas de generar un superávit fiscal para 2016 del 4,5% del Producto Interior Bruto (PIB).

Habrá un tercer rescate

En este contexto, el ministro de Finanzas, Yanis Stournaras, ha reconocido que Grecia necesitará financiación adicional, algo que ya vaticinó el FMI en su informe del año pasado y que cifró en alrededor de 10.000 millones de euros para el próximo año.

Al debate han entrado todos los actores políticos que tienen voz y voto en la cuestión griega: desde la canciller alemana, Angela Merkel, pasando por el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, hasta el BCE. Todos ellos aplazan cualquier decisión para mediados de 2014, pero atisban la posibilidad de un tercer rescate, algo que ya han confirmado el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y el jefe del Eurogrupo,

El tercer rescate es inevitable

“El tercer rescate es inevitable”, asegura Vassalos, que propugna, inclusive, una salida del euro en frío: “No queda otra opción más que caer en la bancarrota por el impago unilateral de la deuda y la negativa a negociar más préstamos. Emitir una nueva divisa nacional bajo un control democrático, nacionalizar el sistema bancario y las grandes infraestructuras e introducir controles de capital”.

“Con la posibilidad de una quita sobre la deuda perdiendo fuelle, otras medidas para relajar el peso de la deuda como una bajada de los tipos de interés o una prórroga del vencimiento (de la deuda) parecen ser, en términos políticos, más fáciles de aprobar y más proclives a ser aplicados”, arguye Giakoumis.

"Un Estado dentro del Estado"

Más allá de la coyuntura económica, ha sido la corrupción la que también ha lastrado la credibilidad de las autoridades helenas. “Es un problema perenne en el país, donde la corrupción es enorme a todos los niveles y en todos los campos”, nos cuenta la periodista Michopoulou.

Según ella, la corrupción se enraizó en la década de 1980, bajo el mandato de Andreas Papandreu, padre del presidente griego que firmó el primero de los rescates, Giorgios Papandreu. Con la connivencia de la clase política, los sindicatos acumularon cada vez un mayor poder, creándose lo que en Grecia se conoce como “un Estado dentro del Estado”. “Los sindicatos ganaron tanto poder que podrían influir en todas las cuestiones, llegando a obstaculizar el trabajo de los sucesivos gobiernos”, explica Michopoulou.

Solo puedes encontrar un trabajo si perteneces o eres acérrimo seguidor de un partido

El ‘enchufismo’ o ‘rousfeti’ -favor especial griego-  se convirtió en el modus operandi en las Administraciones Públicas griegas. “Solo puedes encontrar un trabajo si perteneces o eres acérrimo seguidor de un partido o de un político. No hay meritocracia”, deplora Michopoulou, que trabajó durante trece años en ERT.

La cadena pública griega era un microcosmos que conjugaba todos los elementos preponderantes en las Administraciones Públicas griegas: corrupción en grandes dosis, enchufismo, galopante déficit presupuestario y sindicatos engordados por el poder. Una situación que el Ejecutivo de Samarás esgrimió como argumento para clausurar ERT. “Los sindicatos dictaminaban el destino de todos los trabajadores y se hicieron ricos coqueteando con cada uno de los partidos políticos para los que trabajaban”, vitupera Michopoulou.

Su contrato expiró cinco meses antes de que el Gobierno decretara por urgencia el cierre de la televisión pública y dejara a más de 2.000 empleados en el paro. Pero su vida, desde mucho antes, empezó a cambiar.

El drama griego

“La situación económica ha repercutido negativamente en mi vida y, como a muchos, está siendo difícil hacer frente a todo. Afortunadamente no tengo deudas con los bancos, pero no puedo pagar las facturas y los niveles inaguantables de impuestos. Ya no utilizo el coche. Me muevo en metro y autobús. No salgo a tomar una caña o a tomar algo con mis amigos. No me voy de vacaciones desde hace dos veranos, como la mayoría de los griegos. Nos hemos gastado todos los ahorros que teníamos”.

Los griegos nos hemos gastado todos los ahorros que teníamos

Este caldo de cultivo ha propiciado el ascenso de SYRIZA y Amanecer Dorado, dos partidos pertenecientes a polos políticos radicalmente opuestos pero, curiosamente, con la doctrina antirrescate en común. SYRIZA, de izquierda, es la segunda fuerza política del país al rentabilizar la popularidad de su líder, Alexis Tsipras, y su discurso crítico con la gestión de la crisis desempeñada por Bruselas.

Por su parte, Amanecer Dorado, una formación ultraderechista y nazi, ha irrumpido en el Parlamento como quinta fuerza. Entre otras medidas, aboga por llevar a cabo redadas en guarderías, escuelas y hospitales para echar a los inmigrantes a las calles y obligarles a que vuelvan a sus países con el propósito de evitar que consuman recursos públicos. La última: segregar los centros de transfusión de sangre entre inmigrantes y ciudadanos griegos para no mezclar la sangre de unos y otros.

Esto es resultado de la ausencia de una acción política certera en la actualidad. Me gustaría decir que a la población helena todavía le gusta Samarás, pero la cuestión es que no podemos aguantar más”, enfatiza Michopoulou. “Mientras el sistema sanitario se derrumba, la inseguridad ciudadana aumenta constantemente (…), la deuda se incrementa y todos los días emergen nuevos escándalos que salpican a políticos por malversación de fondos públicos”.

Para Michopoulou, “lo peor está todavía por venir”. “Sin embargo, a veces quiero pensar que esta situación es peor que la que tuvimos con la dictadura en Grecia (entre 1967 y 1974). Pero aún así hay una gran diferencia. Entonces, teníamos planes, sueños y perspectiva de futuro. Ahora no, no tenemos esperanza”.