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'Marsella', la lucha de dos mujeres por el amor de una niña

  • Belén Macías dirige a María León y Goya Toledo
  • Visitamos el rodaje de la película en un piso madrileño
  • "Es una historia sobre dos mujeres de bandera", asegura María

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La niña Noa Fontanals y María León
La niña Noa Fontanals y María León ®JulioVergne

Nos hemos colado en uno de los pocos rodajes de este mes de agosto en el cine español, el de Marsella, una película dirigida y protagonizada por mujeres sobre una joven ex toxicómana (Sara) que recupera a su hija, que ha vivido desde que era un bebe con Virginia, su madre adoptiva. El lugar, un piso al lado del Retiro madrileño donde, entre toma y toma, hablamos con la directora y coguionista de la película, Belén Macías (El patio de mi cárcel, 14 de abril. La República) , y las dos protagonistas principales: María León (La voz dormida, Carmina o revienta) y Goya Toledo (Maktub, Amores perros). Marsella cuenta con la participación de TVE.

“Es la historia de dos mujeres, la madre biológica y la de acogida, que luchan por el cariño de una niña –asegura Belén-. Ambas emprenderán un viaje en busca del padre de la pequeña, un francés que vive en Marsella. Por lo que también es una Road movie y una historia de superación por parte de ambas protagonistas. Es una historia sobre la búsqueda de la libertad, y a la vez de lo que eres capaz de sacrificar para ser madre, que es todo”.

“Si –apunta Goya Toledo- porque las dos madres emprenden un viaje emocional y físico, brutal, en el que ambas se dan cuenta de cosas a través de la otra y también de lo que son capaces por el amor de esa niña: cosas que jamás se habrían imaginado. Es una historia de situaciones límite sobre las cosas realmente importantes de la vida”.

“Sara y Virginia tienen una hija en común: Claire, pero no tienen nada que ver una con otra –comenta María León-. Comparten un objetivo en la vida: amar a la misma niña. Y como madres, el amor de ambas no se puede diferenciar: La aman por igual. La diferencia es que vienen de dos mundos muy diferentes”.

Ambas son mujeres de bandera –resalta María-. Aunque no tienen nada que ver, una es blanca y otra es negra. Y lo largo de la película tendrán que medirse y comprobarán que, a pesar de ser tan diferentes, pueden mimetizarse y llegar a tener un mismo tono de color”

El enfrentamiento de dos madres

“Es una historia que me interesaba mucho como madre –asegura Belén, que tiene un niño de la misma edad que Claire-. Quería reflexionar acerca de la maternidad desde dos perspectivas; primero desde la de Sara, una mujer que ha perdido su oportunidad de ser madre y la recupera. Una joven ex-toxicómana que no tiene otra cosa a la que agarrarse en la vida. Y después desde la de Virginia, una mujer que acomodada que no ha podido tener hijos y se ha refugiado en esa niña que da sentido a su vida. Y la película empieza el día que se la quitan, con lo que va a luchar por recuperarla”.

Va a ser un enfrentamiento terrible -continúa la directora-. Imagínate que te quitan a tu hijo para dárselo a otra mujer. Nosotros partimos de la base de que Virginia es la madre de la niña, porque la ha criado, pero Sara tiene todo el derecho a recuperarla porque es su madre biológica. El dilema está servido desde el primer minuto, porque ¿Quién tiene más derecho a quedarse con esa niña? Es una historia que me interesaba muchísimo como madre”.

“Virginia es una mujer de clase media que tiene una vida estable y una niña que, aunque la tenga en pre-adopción, lleva muchos años con ella y la considera como su propia hija -afirma Goya-. Y de repente aparece la madre biológica y se la quitan. Y como lleva tantos años amándola le cuesta comprender que tiene que desprenderse de ella, no por la otra madre sino por la propia niña, para que esté bien”.

“Sara –nos comenta María- es una madre joven con problemas de drogas, que se ha rehabilitado y ha conseguido rehacer su vida y quiere empezar desde cero recuperando a su hija. Al principio la niña no quiere ni verme, no me conoce, ya que la he parido pero no ha tenido trato conmigo. La niña sabe que soy familiar suyo pero no sabe quién soy. La relación de la niña y Sara es muy complicada, hasta que empiecen a conocerse y a hacerse amigas”.

“Sara se merece oportunidades porque es muy joven, se ha equivocado y no ha tenido una vida fácil pero es una mujer con mucha vida dentro. Y que quiere vivir” –puntualiza María-.

El rodaje

La escena que ruedan es justo el comienzo de la película, cuando Virginia tiene que entregar la niña a Sara en el centro de menores: “Es una escena que me he planteado como una despedida que no quieres hacer, de algo que amas con todo tu ser y eres capaz de dar la vida por ella, hasta el punto de que tu existencia no tiene sentido sin ella” –asegura Goya Toledo”.

“Es una película muy complicada que se hace con muy poco dinero y muy poco tiempo, pero con muchísimas ganas –asegura María-. Las tres le ponemos fuerza y muchísimos “cojones”. Actualmente es muy difícil hacer cine y me siento muy orgullosa de ver cómo una mujer, Belén Macías, lleva un equipo de tanta gente y puede rodar una película con tan poco tiempo, tan poco dinero… pero tanto cariño”.

“Me gusta el cine de Ken Loach y creo que Marsella va a tener muchas cosas suyas –comenta Belén- sobre todo de su forma de rodar y de cómo se mete en los personajes, pero también de otras películas como Solas (Benito Zambrano), Precious (Lee Daniels),  Monster’s Ball (Marc Forster)….”

Los otros protagonistas

La joven actriz Noa Fontanals, de 10 años, debuta en el cine con este papel: “La cogimos en un casting de Barcelona después de ver a 700 niñas –comenta Belén- . Nunca había trabajado en el cine pero es sorprendente. Los niños son la esencia, la base de la interpretación, que es interpretarse a uno mismo. Eue es como se comienza a actuar. Luego le vas añadiendo capas y capas. El problema es que muchos actores tienen tantas capas que se olvidan de interpretar”.

“Noa se interpreta a sí misma y nos esta dando una gran lección. Los actores tienden a hacer demasiado y tienes que retenerlos. Pero Noa no hace demasiado nunca, está en su justa medida”.

“Los camioneros con los que se encontrarán en su viaje, interpretados por Eduard Fernández y el joven Alex Moner (REC: Génesis) son un contrapunto para las protagonistas –asegura Belén-. Les dan un toque de comedia, les acompañan, les apoyan. Son como una especie de ángeles que suavizan el tono dramático de la historia, porque las dos mujeres se enfrentan como leonas. Y el padre de la niña tendrá una importancia clave en el final”.

El equipo acaba de superar el Ecuador del rodaje y afronta la cuarta de las seis semanas previstas. "Ahora nos vamos a Girona, a rodar ese viaje en automóvil, por la zona de la Junquera” -nos avanza Belén.

Sin duda una película que promete emociones.

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