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Antes de Google y Yahoo existió AltaVista

  • Yahoo acaba de cerrar el servicio definitivamente
  • Fue el motor de búsquedas pionero de la World Wide Web
  • Estuvo a punto de salir a bolsa durante el boom de las puntocom

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Portada de Altavista en 1996
Portada de Altavista en 1996 Altavista

Estos días Yahoo ha decidido echar el cierre definitivo a AltaVista. Teclear su dirección simplemente redirige al usuario a la portada de Yahoo, como si el servicio original nunca hubiera existido.

Este es el triste destino de muchos proyectos web, que por muy prometedores, innovadores y técnicamente espectaculares que sean, a veces acaban viéndose sobrepasados por rivales más jóvenes y ágiles, en esa arena salvaje que es la Web. Y buena prueba de ello es que muchos usuarios de hoy en día se preguntarán... "¿Pero, qué era AltaVista?".

Allá a finales de 1995 uno de los laboratorios del gigante informático Digital Research abría un servicio diseñado para "encontrar archivos en una red". En el diseño dividieron el trabajo en dos partes: la primera, un robot que exploraba los documentos de la red en cuestión guardando una copia en los servidores de Digital; la segunda, un software indexador que actuaba como base de datos o índice con el que buscar y encontrar eficientemente cualquier palabra.

Del laboratorio a la Web

Alguien se dio cuenta de que el robot, cariñosamente llamado Scooter, sería capaz de rastrear toda la internet en cuestión de poco tiempo. La World Wide Web era un invento relativamente reciente, que se había puesto en marcha en 1992. Aunque ya se intuía el poderío de la web al ser tan fácil de usar, visualmente atractiva y con todas las ventajas de los enlaces de hipertexto, todavía no se había explorado en profundidad.

Los técnicos 'soltaron' a Scooter y completó el rastreo de la web -por aquel entonces todavía relativamente 'pequeña'- creando el primer índice completo: una especie de copia reducida a su mínima expresión, en modo texto. Los usuarios podían ir con su navegador web a altavista.digital.com y encontrar allí una caja de búsqueda azul, algo que serviría de inspiración posterior a Google. Tecleando cualquier palabra el buscador respondía con los documentos relacionados.

Lo que hoy nos parece trivial en aquella época era un poco arte de magia: nadie conocía muy bien el tamaño de la Web, no estaba claro cuán eficiente sería rastrearla y era difícil imaginar cómo gestionar ingentes cantidades de información desde un servidor que respondiera rápidamente, en cuestión de segundos.

En sus primeros años AltaVista llegó a manejar hasta una veintena de servidores con 20 multiprocesadores Alpha de 64 bits cada uno, equipados con 130 GB de memoria RAM y 500 GB de disco duro. Hoy hay PC caseros que casi podrían tener esa potencia e incluso más capacidad de almacenamiento, pero hay que recordar que hablamos de hace casi 20 años.

Entre otras cosas importantes de la existencia de AltaVista, hubo dos muy relevantes y sobre todo llamativas:

* Darse cuenta de que la web era abarcable con la tecnología existente. Esto hizo que otras iniciativas similares a AltaVista surgieran como competidores, especialmente HotBot, FAST, Excite o WebCrawler (también están en el hoyo). Yahoo, por ejemplo, apostó por la calidad y prefería crear un índice manual de las páginas webs que sugería la gente, aunque finalmente evolucionó y añadió un motor de búsqueda, que inicialmente fue precisamente AltaVista (y luego sería Google). El final de esta 'carrera de los buscadores' es bien conocido: dos chavales en un garaje crearon otro buscador llamado... Google.

* Para los usuarios, saber que todo era 'encontrable' a unos clics de distancia. En la web original solo se podía llegar a los sitios cuya existencia era conocida, que aparecían en listados como los de Yahoo, estaban enlazados desde otras web, llevaban por correo o se publicaban en alguna revista. Desde que surgieron buscadores como AltaVista, una búsqueda como 'oveja merina' proporcionaba documentos sobre las ovejas merinas, estuvieran donde estuvieran. Los primeros resultados eran toscos, un tanto desorganizados y en muchos casos irrelevantes, pero con el tiempo todo eso se mejoró.

Un triste final

AltaVista se independizó y atravesó en los siguientes años las fases típicas de muchas puntocom: un crecimiento espectacular, una reconversión para incluir más servicios (especialmente notable fue su traductor Babel Fish), una metamorfosis al formato 'portal', etc.

Digital compró el dominio AltaVista.com (que era de otra empresa) por una suma millonaria: más de 3 millones de dólares de la época. En sus mejores tiempos, hacia 1997, AltaVista llegó a facturar unos 50 millones de dólares.

Con el tiempo AltaVista entró en una espiral de cambios y adquisiciones a cual peor: Digital pasó a ser propiedad de Compaq, quien vendió AltaVista a otro grupo, pensando en su salida a bolsa. Pero justo en el momento de abrir la oferta pública... ¡plof! Llegó el crack de las puntocom y se quedó en el camino como tantas otras.

Tras pasar por otros intermediarios, AltaVista acabó siendo propiedad de Yahoo, uno de sus más antiguos competidores. El gigante de internet lo deshojó pieza a pieza, reemplazando los servicios viejos por otros propios, más modernos y mejores. AltaVista ya era desde hacía tiempo un juguete roto, viejo e inservible. Cuando no quedó nada del que fuera el mejor buscador de todo internet, Yahoo simplemente echó el cierre: un triste pero inevitable final. ¡Larga vida, AltaVista!

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