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EL PORQUÉ DE LA CIENCIA

¿Por qué cambiamos la hora? ¿Afecta al organismo?

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Este domiingo ha comenzado el horario de verano

Aunque el ser humano ya no dependa de la luz natural para organizarse el día, más de 70 países industrializados de todo el mundo –a excepción de Japón– cambian el horario dos veces al año para “reducir el consumo energético global”, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

La medida se adoptó por primera vez durante la primera guerra mundial para ahorrar carbón y se reintrodujo en la década de los 70 para amortiguar las consecuencias económicas de la crisis del petróleo.

En España funciona desde 1974. Así, el reloj se adelanta el último domingo de marzo para alargar el día y, al contrario, se retrasa el último domingo de octubre para ganar luz por la mañana.


Esta madrugada hemos adelantado los relojes una hora. Lo hacemos para aprovechar al máximo las horas de luz solar ya que los días son cada vez más largos a medida que dejamos atrás el solsticio de invierno (diciembre) y avanzamos hacia el de verano (junio).

¿Afecta este pequeño cambio horario a nuestro ritmo biológico? No hay una respuesta contundente porque hay pocas evidencias científicas al respecto y ligeras discrepancias entre los expertos sobre la incidencia en la vida doméstica. 

“Nuestro organismo es una compleja caja de ritmos”, comenta a RTVE.es Xurxo Mariño, neurocientífico de la Universidad de A Coruña. Cada proceso fisiológico depende de una serie de patrones oscilatorios que se producen en el ambiente, como el ciclo de luz y oscuridad que se derivan de la rotación de la Tierra.

“El cuerpo humano detecta ese ritmo y ajusta varios aspectos de su funcionamiento a él, como por ejemplo el ciclo de sueño-vigilia o la secreción de algunas hormonas”, explica el científico gallego. “En condiciones naturales este ritmo estaría marcado por la luz del Sol, sin embargo en nuestra sociedad actual los ciclos vienen marcados por otras costumbres. Tenemos luz artificial y la capacidad de mantenernos activos mucho después de que se haya puesto el Sol”.

Por eso, hoy en día el cambio de horario “probablemente no afecte gran cosa si lo comparamos con la perturbación permanente que supone nuestro ritmo de vida actual”, señala. A modo de ejemplo dice que “quedarse una noche viendo la tele dos horas más de lo normal ya supone un cambio mayor”.

Nos afecta igual que la primavera

Según Ricardo Martínez Murillo, neurobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el cambio horario nos afecta de la misma manera que la primavera, pero de una manera más brusca. En primavera los días se hacen más largos, hay más horas de exposición a la luz, nuestra retina lo registra, envía la información a nuestro cerebro, en concreto al hipotálamo, que regula la secreción de algunas hormonas, como la melatonina, relacionada con el sueño.

Nuestro organismo se adapta paulatinamente a este cambio de luz y con el cambio horario lo que hacemos es dar un brusco acelerón a este proceso. “Algunos tendrán somnolencia un par de días o tendrán cambios en el estado de ánimo. A los más sensibles les recomiendo que pasen un fin de semana tranquilo, sin cambios en la rutina y sin cometer excesos”, señala a este medio Murillo.

La neurocientífica de la Universidad Autónoma de Madrid, Isabel de Andrés, apunta que el cambio horario supone un leve trastorno: “Pasamos de tener un día de 24 horas a tenerlo de 23. Hasta que no nos adaptemos al nuevo horario, nuestro reloj interno nos pedirá ir a dormir una hora después que la hora que marca el reloj externo”, afirma a la agencia de noticias científicas SINC.

Pasamos de tener un día de 24 horas a tenerlo de 23

Por su parte, Juan Antonio Madrid, del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia asegura que dormimos menos y peor: “Tras este cambio horario la duración del sueño disminuye entre 30 minutos y una hora y la reducción en la eficiencia del sueño es de aproximadamente un 10%”.

En definitiva, el cambio de horario nos afecta ligeramente. Como cada uno de nosotros somos un mundo lleno de particularidades, unos lo llevarán mejor y otros peor. Pero no nos sucederá nada que no se solucione en un par de días.

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