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Un experimento demuestra que se pueden formar moléculas orgánicas complejas en el espacio

  • Son moléculas que relacionamos con la vida en la Tierra
  • Es un resultado similar al del experimento de Miller y Urey
  • Demostraron algo similar para la atmósfera de la Tierra primitiva
  • En ningún caso permite afirmar que la vida en nuestro planeta tenga su origen en el espacio

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El núcleo del cometa Hartley 2
El núcleo del cometa Hartley 2 soltando partículas en el espacio fotografiado por la misión EPOXi de la NASA

Una de las grandes dudas de la ciencia es cómo se originó la vida en la Tierra; un experimento reciente indica que las moléculas que asociamos con ella podrían haberse creado en una nube de polvo interplanetario y haber sido traídas a nuestro planeta por un cometa o asteroide.

Sin embargo, nada permite afirmar que esto haya sido así y que la vida en nuestro planeta tenga un origen extraterrestre.

Este resultado es fruto de un experimento llevado a cabo por científicos de las universidades de California en Berkley y de Hawaii en Manoa en el que en una cámara al vacío enfriada hasta 10 grados absolutos, -263 celsius, simularon una bola helada formada por dióxido de carbono, amoníaco y varios hidrocarburos como metano, etano y propano, compuestos cuya existencia en el espacio ya ha sido comprobada en repetidas ocasiones.

Tras bombardear esa bola con electrones de alta energía para simular el efecto de los rayos cósmicos, los compuestos de esta reaccionaron para formar compuestos orgánicos más complejos, entre ellos aminoácidos y dipéptidos, que son fundamentales para la vida tal y como la conocemos, tal y como cuentan en el estudio titulado On the Formation of Dipeptides in Interstellar Model Ices.

Si estos compuestos se pueden formar en el espacio no es descabellado pensar que podrían haber sido transportados por un cometa o asteroide hasta la Tierra, donde una vez depositados podrían haber puesto en marcha el proceso de creación de vida en la Tierra. Pero, de nuevo, no hay ninguna prueba de que esto haya sido así.

Miller y Urey

De hecho, ya en 1952, Stanley Miller y Harold Clayton Urey, de la Universidad de Chicago, consiguieron hacer algo similar a partir de sustancias inorgánicas que por todo lo que sabemos estaban presentes en la Tierra primitiva.

Lo que hicieron Miller y Urey en su experimento fue someter a descargas eléctricas de 60.000 voltios una mezcla de metano, amoníaco, hidrógeno, dióxido de carbono, nitrógeno y agua cuya temperatura subían y bajaban cíclicamente, simulando la que creemos que era la composición de la atmósfera primitiva de la Tierra.

Con ello consiguieron obtener una serie de moléculas orgánicas que en la actualidad relacionamos con la vida como ácido acético, glucosa, y varios aminoácidos, estos últimos fundamentales para que las células puedan sintetizar proteínas.

Así, vinieron a dar validez una hipótesis ya formulada por Alexander Oparin y J. B. S. Haldane en 1935 que afirmaba precisamente que en condiciones de la Tierra primitiva se habrían producido reacciones químicas que habrían conducido a la formación de compuestos orgánicos a partir de inorgánicos; no es descabellado suponer que luego estos puedan haber dado origen a la vida.

En cualquier caso hoy por hoy no tenemos forma de saber si en efecto las primeras moléculas orgánicas presentes en nuestro planeta vinieron del espacio o si se originaron directamente en él, pero si nos fiamos de Guillermo de Ockham y su navaja, deberíamos quedarnos con la explicación más sencilla, que suele ser la correcta, con lo que parece más probable que seamos fruto de un proceso ocurrido en nuestro propio planeta.

De todas formas, el universo es enorme, así que tampoco podemos descartar que en algún sitio, e insisto que quizás incluso en la Tierra, la vida haya podido llegar desde el espacio.