Enlaces accesibilidad

Hacerse mayor conviviendo con la Camorra

  • El milanés Valerio Spada expone por primera vez en España
  • Gomorrah Girl es un documental fotográfico sobre la adolescencia en Nápoles

Por
Scampia, Nápoles. 'La Vela Rossa', 9º Piso. Anna, nueve años. 2010. Valerio Spada

Gomorrah Girl se puede ver en Galería Cero (Fuenterrabía, 13) hasta el 28 de marzo.

Hace 20 años conseguía su primer empleo aquí, en Madrid, como vendedor en unos grandes almacenes. Ahora, Valerio Spada (Milán, 1972) vuelve para inaugurar su última exposición fotográfica, Gomorrah Girl, que ha cosechado las mejores críticas en EE.UU.

Spada nos cuenta su relación con España una mañana fría y soleada en el lugar donde acaba de abrirse al público su último trabajo, la Galería Cero. Mientras hablamos con él, maneja sin dar explicaciones una cámara diminuta que nos enfoca. No lo puede evitar, está contento. Contento y sorprendido, porque acaba de recibir un ramo de rosas. Parece despistado.

“Sinceramente, no sé quién me las ha enviado”, confiesa en un inglés italianizado pero correcto. “¡Es que nunca me había pasado! ¡Llevo toda la mañana preguntando a mis amigos que quién fue, pero nadie sabe nada!”.

Con la intriga clavada en sus ojos, Spada nos explica el porqué de esta exposición que ha viajado a Holanda, Francia, Italia e EE.UU. antes de llegar a Madrid. “La idea de la exposición surgió del éxito que tuvo el libro que lleva el mismo nombre, Gomorrah Girl. La revista Time habló sobre él y, además, ganó el premio Photography Book Now 2011, lo que provocó que me llamaran desde museos y galerías pidiéndome montar exposiciones con esas fotos que salían en el libro. El director de esta galería madrileña, de hecho, compró el libro, le gustó y me escribió. Y aquí estoy”, detalla colocándose su melena rizada.

"Siempre me ha gustado fotografiar a adolescentes"

Habrá que formular entonces la pregunta de nuevo. ¿Y por qué retrataste a adolescentes que viven en Nápoles rodeadas de la Camorra y la droga? “A mí siempre me ha gustado fotografiar a adolescentes, y más si están en las periferias de las ciudades. Cuando fui a Nápoles a ver lo que encontraba, conocí a Giovanni Durante, un señor cuya hija fue asesinada con 14 años enfrente de su tienda. Me contó la terrible historia de la chica, y yo me quedé impresionado. Al principio, no entendía por qué aquel hombre se había empeñado después en vivir en el mismo lugar donde ella había sido asesinada”, narra Spada.

“A partir de esa historia comencé a documentarme sobre los jóvenes que vivían en aquella zona de la ciudad. Paseando por la calle intentaba acercarme a ellas con cuidado”, describe. Spada fue metiéndose poco a poco en sus vidas, manteniendo el margen necesario, hasta que logró retratarlas. “Hubo un momento en que pasé mucho miedo, y fue cuando un chico me dijo que me iba a matar mientras me apuntaba con una jeringuilla. En ese momento supe que me tenía que marchar a casa”, reconoce.

"La gente de Nápoles no se queja, pero quiere irse"

De vuelta a París, donde el fotógrafo residía cuando fue a Nápoles a hacer retratos, surgió la idea de hacer el libro. Daba así por concluida una etapa de casi tres años en los que iba a Nápoles y volvía. “Lo que más me sorprendió es que la mayoría de la gente que vive allí no se queja. Viven allí y ya está. Y las madres de esas jóvenes, por ejemplo, ven que llevas una cámara y se abalanzan sobre ti, porque quieren convertir a sus hijas en estrellas de televisión para que se vayan de la ciudad”, cuenta.

Las fotografías -46 conforman la muestra- denotan la amargura de crecer en un ambiente que destroza familias y que impide que los jóvenes vivan la adolescencia como en el resto de Italia. Y es que las napolitanas sienten cada día el temor de poder salir un día a la calle y morir a balazos en medio de un ajuste de cuentas como le ocurrió a Annalisa Durante. Y eso, pese a la inocencia propia de la edad, se nota en sus miradas.

Noticias

anterior siguiente