
Proyecto Milgram es uno de los cuatro talleres de creación previstos por el CDN para este añoCDN
LUISA SEGURA ALBERT - MADRID Tres meses después de que Adolf Eichmann fuera sentenciado a muerte por crímenes contra la Humanidad cometidos durante el régimen nazi, el psicólogo estadounidense Stanley Milgram llevó a cabo un experimento con el que pretendía investigar lo que es capaz de hacer el ser humano cuando se somete a la autoridad.
Para ello, convocó a participantes de entre 20 y 50 años de edad con diferentes niveles de educación. El experimento consistía en que un participante, que hacía de profesor, le hiciera preguntas a otro, que hacía de alumno y que debía recordar las respuestas dadas anteriormente por el profesor. Si acertaba, se pasaba a la siguiente pregunta. Si fallaba, se le aplicaba una descarga eléctrica que iba aumentando de potencia conforme iba dando respuestas erróneas.
Los que interpretaban el papel de profesor y de científico –el que incitaba al primero para que siguiera con las preguntas por fuertes que fueran los gritos del que respondía– eran personas reales que, aunque adoptando un rol, estaban participando en la investigación. Los alumnos eran actores.
El estudio concluyó que casi el 70% de las personas que hicieron de profesor llegaron “hasta las últimas conclusiones”.
Proyecto Milgram es la última apuesta del Centro Dramático Nacional, que ha puesto en marcha esta temporada Escritos en la escena, una especie de taller de creación dramática que parte de un texto escrito por un dramaturgo pero que va tomando forma, poco a poco, con la ayuda del director del montaje y de los propios actores.
Así, lo que ven los espectadores en realidad es un semimontaje que va desarrolládose también gracias a las reacciones del público.
La autora del texto escogió este experimento porque le pareció interesante preguntarse por qué las personas obedecen a la autoridad pese a estar sus dictámenes en contra de sus principios. Un tema, sin duda vigente, que se pone a debate en el escenario del Teatro Valle-Inclán de Madrid.
Bajo la batuta de Julián Fuentes, que ha trabajado recientemente con la autora, Lola Blasco, en proyectos como Hijos de las nubes, la obra es sin duda atractiva por el tema que trata, aunque la narración puede parecer un poco confusa y los monólogos del Maestro demasiado densos. Las mezclas entre el experimento y varios pasajes de la Biblia tampoco se entienden bien.
Representada por Delfín Caset (que consigue arrancar varias carcajadas al hacer las preguntas), Pablo Huetos, Isabel Rodes y Rodolfo Sacristán, Proyecto Milgram se puede ver hasta el domingo 15 de julio.
Las próximas obras que formarán parte de Escritos en la escena son La comedia que nunca escribió Mihura, de Carlos Contreras; La ceremonia de la confusión, de María Velasco; y Serena Apocalipsis, de Verónica Fernández.

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