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Mina Loy.
Mina Loy.

Se publican las cartas de amor a Mina Loy que escribió su amado poco antes de desaparecer

  • Cartas de amor a Mina Loy testimonia el hondo sentimiento de Arthur Cravan

  • El sobrino de Oscar Wilde desapareció en el Golfo de México en 1917

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“La vida es atroz”. Con esta frase, el escritor Arthur Cravan, sobrino de Oscar Wilde, daba por finalizada su correspondencia por carta con la persona a la que tanto amaba, Mina Loy, una poetisa poco convencional a la que conoció en Nueva York a principios del siglo XX.

Esta última carta, escrita poco antes de que Cravan desapareciera en algún lugar del Golfo de México sin que su cuerpo fuera encontrado jamás, forma parte de un libro publicado recientemente por la Editorial Periférica cuyo título, Cartas de amor a Mina Loy, abarca un breve compendio de esas cartas de amor que el suizo le dedicó en la distancia, desesperado por no verla.

Cravan, exultante de amor aunque a veces hundido en la más oscura depresión, dedica líneas y líneas a Loy rogándole que le responda.

[“No olvides que no tengo a nadie más en el mundo, que tú eres mi único amor. Escríbeme una carta larga y unas palabras aparte por si uno de los sobres se perdiese. Estaré inconsolable si no tengo nada”.]

Un viaje que emprendió huyendo de la guerra

La primera misiva data de julio de 1917 y la escribe en Nueva York, continuando un viaje que emprendió yéndose de Francia y huyendo de la Primera Guerra Mundial. Cravan se limita en ella a escribir: “Querida amiga: ¿Has dormido bien?”.

Antes de llegar a EE.UU., Cravan pasó por Barcelona, ciudad en la que siguió boxeando –además de escritor, era boxeador profesional– y en la que llegó a combatir con el campeón del mundo, Jack Johnson.

Tras su estancia en EE.UU., Cravan viajó a México, donde escribió buena parte de sus cartas. Hay días en los que llegó a escribirle tres cartas, cada vez más cansado y triste.

[“Tengo tu fotografía toda mojada delante de mí y te adoro como creo que ningún hombre ha adorado jamás a una mujer. Estoy completamente agotado de pensar tanto en ti y no consigo terminar la carta. Me parece que me olvido de lo esencial, algo que queda indefinido, hacerte jurar algo eterno… Hasta mañana, mi sublime amor”.]

"Y ahora me echo a llorar"

Hay despedidas en algunas cartas que de tan trágicas que son pueden llegar a parecer hasta un poco cómicas.

[“Te envío millones y millones de besos y todo, todo lo que no se puede expresar cuando ya no se puede estrechar a alguien entre los brazos. Y ahora me echo a llorar”]

La historia de amor entre Arthur Cravan y Mina Loy –los dos nombres eran seudónimos– era única, excepcional. Y no solo en aquellos tiempos. Cravan lo sabía (“Estoy poseído por uno de esos amores excepcionales, de la misma manera que no se encuentra un gran talento más que cada cincuenta años. Quisiera pasar el resto de mi vida contigo”).

Pero sus deseos no se cumplieron. Tal vez Cravan no pudiera soportar el dolor que le producía estar separado de ella (“Adiós, adiós, adiós. Todo, todo”, escribe justo antes de reconocer que “La vida es atroz”) y se suicidara.

Fuera como fuera, dicho amor fue correspondido por ella. Tanto es así que en mayo de 1929 –doce años después de la desaparición de Cravan– la Revista Liitle Review le preguntaba a Mina Loy:

- ¿Cuál ha sido el momento más feliz de su vida?

- Cada momento que he pasado junto a Arthur Cravan.

- ¿Y el más desgraciado? (Si quiere responder)

- El resto del tiempo.

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