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¿Por qué se forma la niebla?

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 La niebla es muy frecuente en los lagos, sobre todo en otoño, cuando el agua de las superficie aún mantiene el calor del verano. Sobre este agua se desliza una masa de aire más frío, que condensa el vapor de agua presente en la zona y forma la niebl
La niebla es muy frecuente en los lagos, sobre todo en otoño, cuando el agua de las superficie aún mantiene el calor del verano. Getty Images Mike Powell / Getty Images

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Hay zonas del planeta donde no llueve nunca, pero hay humedad en el ambiente y los bancos de niebla son muy frecuentes. Se llaman desiertos brumosos y están presentes en algunas zonas de Chile, Canarias, Namibia o Yemen. Allí algunas pequeñas comunidades, de poco más de 300 habitantes, han instalado unas mallas para atrapar el agua de la niebla. Las gotas condensan en la malla y el agua cae a unos recipientes situados debajo. Hay muchos tipos de mallas. Están hechas de distintos materiales –acero inoxidable, teflón, hilo, entre otros- y los dibujos también son de lo más variado. Pueden recoger más de 10 litros al día. Así estas comunidades se abastecen de agua.

PREGUNTA: ¿Qué es la niebla? ¿Por qué se forma? ALBERTO MESAS.

Estos días es muy frecuente que la niebla nos sorprenda por las mañanas. Nos despertamos, miramos por la ventana y nos recibe un ambiente opaco. El aire circundante no es transparente como habitualmente, está teñido de blanco y nos impide ver más allá de unos cientos de metros. Parece que estamos dentro de una nube. Y es que lo estamos.

La niebla son nubes bajas, situadas a ras de suelo. Son diminutas gotas de agua suspendidas en el aire condensadas tras entrar en contacto súbitamente con una superficie o una corriente de aire fría. Para formar las gotas el vapor de agua se condensa sobre pequeñas partículas sólidas. Por ejemplo, en la sal si la niebla se produce cerca del mar o en las partículas en suspensión como motas de polvo o hollín si se produce en una ciudad.

Los mecanismos de formación de la niebla dependen de la región geográfica y de las condiciones ambientales. El tipo de niebla más común en los países de clima templado, como España, suele formarse en otoño por la noche cuando el cielo está despejado o muy poco cubierto. En esas condiciones la superficie de la Tierra se enfría (pierde calor que no queda retenido porque no hay nubes) y el agua presente en el aire más cálido cercano al suelo se condensa. A medida que avanza la mañana, los rayos de sol calientan la superficie del suelo y la niebla se disipa.

La niebla también es muy frecuente en los lagos o el mar, sobre todo en otoño

También es muy frecuente la niebla en los lagos o el mar, sobre todo en otoño, cuando el agua de las superficie aún mantiene el calor del verano. Sobre este agua se desliza una masa de aire más frío, que condensa el vapor de agua presente en la zona y forma la niebla.

Otras veces se desliza una masa de aire húmedo y cálido sobre una superficie de mar fría y condensa. Es común en las aguas del Atlántico y el Cantábrico durante los meses de verano. Es el mismo efecto que se produce cuando exhalamos aire en un entorno frío.

La típica niebla de los valles se forma porque el aire frío de la cima de las montañas adyacentes baja hasta el fondo del valle y condensa la humedad. Los densísimos bancos de niebla de los puertos de montaña se producen porque el aire húmedo asciende por la ladera de la montaña hasta enfriarse y condensar.

Son muchos los tipos de niebla y variados los entornos en los que se forma, pero siempre provocan ese efecto onírico y romántico que solo los fenómenos naturales son capaces de fabricar.

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