Anterior Rajoy anuncia que las elecciones generales serán en diciembre "alrededor" del día 20 Siguiente La policía húngara intenta trasladar a la fuerza a cientos de refugiados a centros de acogida Arriba
 Fotografías de dos copos de nieve reales
Fotografías de dos copos de nieve reales captadas con una cámara microscópica

¿Por qué no hay dos copos de nieve iguales?

|

Efecto relajante

Para aquellos que viven en la ciudad los días nevados son especialmente calmados. El ambiente se vuelve silencioso. No es porque los coches vayan más despacio o haya menos gente paseando. Lo que ocurre es que la nieve amortigua el sonido. Los copos alojan aire en su interior y la nieve cuajada y abundante esconde innumerables cavidades que esconden mucho más aire todavía. El resultado es un efecto relajante.

PREGUNTA: ¿Es cierto que no existen dos copos de nieve iguales?

La primera nevada del año nos emociona, al menos en los climas templados, donde nieva en contadas ocasiones. La ilusión por la novedad nos empuja a salir a la calle a jugar y caminar sobre esa espuma sólida en la que nos hundimos con suavidad. Sentimos con agrado su textura crujiente y esponjosa, cogemos montones con las manos y los aplastamos e incluso comemos.

Este juguete que nos lanza la naturaleza cada estación fría está compuesto por un solo compuesto químico, el agua. Alrededor de un quintillón de moléculas forman cada copo.

El copo es resultado de la congelación de una gotita de agua alrededor de una mota de polvo hasta formar un cristal similar a una esquirla. Si el ambiente alcanza los 12 ó 13 grados bajo cero y el cristal tiene aire atrapado en su interior, adquiere forma de prisma hexagonal. Si se siguen agregando cristales la mayoría desarrolla un aspecto similar al de una estrella de seis brazos.

La primera referencia a la forma de un copo aparece escrita en la obra, de 1611, Strena seu de nive sexángula (El copo de nieve de seis ángulos) del astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler. Descubrió que todos los copos de nieve son hexagonales y observó que cada cristal tenía una forma única.

Diversos factores hacen improbable que se repita la estructura

Más adelante, en 1885 el granjero y naturalista estadounidense Wilson Bentley, más conocido como ‘El hombre copo de nieve’ fotografió más de 5.000 copos de nieve y nunca encontró dos de estas minúsculas esculturas iguales.

Hoy sabemos gracias a los actuales estudios del físico Kenneth Libbrecht en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) los detalles más íntimos de la formación de los copos de nieve. Ha averiguado que es muy poco probable que existan dos copos de nieve iguales, aunque no imposible.

El crecimiento de un cristal de nieve hasta formar un copo depende de tantos factores y tan irregulares que es extremadamente improbable que se repitan. Estos factores son, entre otros, la temperatura, la presión, la cantidad de agua o la velocidad de anexión.

Hace un par de años científicos de la Universidad de Wisconsin- Madison (Estados Unidos) presentaron un modelo matemático para reproducir virtualmente los posibles copos de nieves que se pueden formar en función de las muchísimas variables que influyen en su formación. En este vídeo podéis ver unas cuantas posibilidades.

En España, las precipitaciones en forma de nieve son lo más común por encima de los 2.500 metros. En enero y febrero se registran la mayor parte de las nevadas. Son una reserva muy importante para los ríos y algo esencial para la agricultura.

Sólo podemos encontrar nieves perpetuas, por encima de los 3.000 metros, en Pirineos, donde se alojan los únicos glaciares de la península, que estos últimas décadas están en regresión, es decir, cada día son más pequeños, probablemente como consecuencia del calentamiento global.

Más contenidos de Noticias

anterior siguiente