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Grecia se la juega en otra votación de infarto

  • Papandréu trata de convencer a sus diputados para sacar adelante los ajustes
  • De esa votación depende la llegada de la 'troika' y el nuevo tramo de ayuda
  • Sin ese dinero el país no podría pagar sueldos y pensiones en octubre

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El gobernante partido socialista griego Pasok, del primer ministro, Yorgos Papandréu, afronta el próximo martes una prueba de fuego en la prevista votación parlamentaria de nuevas medidas de austeridad, incluido un polémico impuesto extraordinario sobre la propiedad que los sindicatos han llamado a boicotear y que sus prestamistas ven como condición necesaria para aprobar el nuevo tramo de ayudas al país.

A pesar de que esa nueva tasa encuentra reticencias incluso en el seno del grupo parlamentario del Pasok, Papandréu confía en obtener el apoyo completo de su formación, si bien ésta cuenta sólo con una estrecha mayoría, de 154 de los 300 escaños de la Cámara, según ha informado el diario ateniense City Press.

La 'troika', a la expectativa

El jefe del Gobierno espera que los socialistas tengan en cuenta que de la aprobación de las impopulares medidas depende que los prestamistas extranjeros (FMI, BCE y UE) reciban el mensaje de que Grecia está dispuesta a "hacer todo lo necesario" para poner en orden su déficit presupuestario.

La misión de la llamada "troika" -los expertos del Fondo Monetario  Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión  Europea (CE)-, que se espera vuelva esta semana a Atenas, tiene aún  pendiente dar su eventual luz verde para el próximo tramo de 8.000  millones de euros.

En este sentido, los miembros de la 'troika' han pospuesto su viaje a Atenas hasta después de la votación, siguiendo el mismo guión de lo ocurrido hace apenas tres meses, cuando el Gobierno de Papandréu recibió el quinto tramo de ayuda -valorado en 12.000 millones de euros- tras una votación de infarto del anterior plan de austeridad.

En este caso la situación es más límite aún, porque si Grecia no recibe esta parte del primer rescate por 110.000 millones de euros, otorgado  en mayo de 2010 por el FMI y los socios de Grecia en la zona euro, no podrá pagar sueldos y pensiones en octubre.

El ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, declaró el domingo desde Washington que es necesario ese impuesto, junto a otras medidas extraordinarias, para recaudar fondos adicionales equivalentes al 3 % del producto interno bruto (PIB).

¿Voto de confianza?

La votación abierta y nominal prevista para el martes en la asamblea plenaria del Parlamento heleno a las 19.00 hora local (18.00 hora peninsular española) sobre la ratificación de la modificación de una ley existente sobre impuestos fue ya pospuesta el pasado viernes debido a la resistencia que encontró entre los diputados de todos los partidos.

De aprobarse, la nueva imposición, válida para todos los griegos, incluidos desempleados y minusválidos, deberá permitir recaudar un equivalente del 1,1 % del PIB al año.

El mismo martes, Papandréu tiene prevista una reunión en Berlín con la canciller alemana, Angela Merkel, para tratar sobre la crisis, cuando se habla en el seno del grupo del euro sobre la necesidad de modificar un acuerdo alcanzado el 21 de julio sobre un nuevo rescate de 160.000 millones de euros para Grecia.

Los medios griegos apuntan que si la modificación de la ley no es aprobada el martes entonces el Gobierno baraja el escenario de pedir un voto de confianza.

"El Gobierno se encuentra en la cuerda floja durante los próximos dos meses y los acontecimientos son determinantes incluso si Papandréu recibe el apoyo de sus parlamentarios mañana", señala el periódico Kathimerini.

Añade que "el Gobierno baraja celebrar un referendo como una herramienta para la legitimación de las políticas gubernamentales, mientras que en el interior del partido se habla de gobierno de coalición o de elecciones adelantadas".