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11-S, una década en reconstrucción

  • Pese a la muerte de Bin Laden, las heridas siguen abiertas en Nueva York
  • A la euforia por su caída han sucedido una serie de interrogantes sobre el futuro
  • Consulta nuestro especial multimedia sobre los atentados del 11-S

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24 Horas - 11-S, una década en reconstrucción

“Se ha hecho justicia”. Esa fue la gran afirmación que lanzó al mundo el presidente Barack Obama aquella noche del pasado mes de mayo en la que anunció la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden: “Podemos decir a las familias que han perdido a sus seres queridos a manos del terror de Al Qaeda: se ha hecho justicia. El mundo es un lugar más seguro tras la muerte de Bin Laden”.

Aquellas primeras horas tras el anuncio de la Casa Blanca, cientos de personas se acercaron a la Zona Cero de Nueva York para celebrar la noticia.

Hablaban de victoria, patriotismo y del cierre de un capítulo amargo de la historia de EE.UU., pero también empezamos a escuchar aquellas tímidas voces que pedían cautela.

Y poco a poco algunas familias de las víctimas y supervivientes de los atentados del 11-S, elevando el volumen, pidieron que no se celebrara ninguna muerte más, en nombre de nadie.

La muerte no mitiga el dolor

Porque el final de Bin Laden no significaba el fin del terrorismo internacional. Y porque esa muerte no mitigaba el dolor, ni terminaba con el duelo al que todas esas familias se han estado enfrentando en esta última década.

Diez años después de los atentados del 11-S en EE.UU., cuando preguntamos en las calles, hablamos con las familias de las víctimas, con los supervivientes, con los ciudadanos… cuando miramos las encuestas de este país, nos damos cuenta de que hay capítulos que es imposible cerrar, mientras aún se esté escribiendo la historia. La eterna delgada línea entre el perdón y el olvido.

Tres de cada cinco estadounidenses decía entonces no sentirse más seguro tras la muerte del líder de Al Qaeda. La mitad de los neoyorkinos dice ahora sentir preocupación por un posible nuevo atentado en la ciudad. Y las referencias a la década de guerras abiertas en Irak y Afganistán son constantes.

Como también lo son las menciones sobre el continuo aumento medidas de seguridad en un país que siempre está en alerta antiterrorista y que aún tiene la Ley Patriota vigente, promulgada en tiempos de guerra contra el terror y conservada a lo largo de esta década de recortes de derechos individuales en nombre de la seguridad global.

Estos días, en los medios de comunicación estadounidenses llueven un millón de interrogantes, sobre el paraguas del décimo aniversario: si “EE.UU. aprendió algo del 11S”, si “Nueva York es la misma diez años después”, si “el mundo ha cambiado”… Sólo hace falta darse una vuelta por la Zona Cero para ver cómo la reconstrucción continúa.

La herida abierta

Un enorme hueco al sur de Manhattan, cubierto de polvo y grúas. Diez años después esa herida sigue en obras. Acumula retrasos por la concesión de las obras, por la altura de las nuevas construcciones, por el nombre de la Torre de la Libertad, o World Trade Center 1.

También acumula polémica, porque en esta ceremonia del décimo aniversario de los atentados del 11-S no todas las familias de víctimas, supervivientes o voluntarios estarán presentes.

Algunos no han sido invitados, por cuestión de espacio. Otros no están de acuerdo con el carácter laico de la ceremonia, que ha impuesto el alcalde Michael Bloomberg. Otros sencillamente están cansados de recordar, de no poder olvidar, del dolor, de la política, de la guerra, de los medios y del dibujo de un mal sueño.

“Nunca olvidaremos” ha dicho el ex presidente George W. Bush en la única entrevista que ha concedido por el décimo aniversario del 11-S. “Nunca olvidaremos” dijo al mundo el presidente Barack Obama el pasado mes de mayo.

Estarán juntos este domingo por primera vez en la ceremonia de homenaje a las víctimas del 11-S, diez años después, en la Zona Cero de Nueva York.