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El G-8 acuerda aumentar la presión sobre Asad y Gadafi para simbolizar su apoyo a las revueltas

  • Los países más ricos piden al presidente de Yemen que se vaya
  • Tienen previsto aprobar un 'plan Marshall' de fomento de la democracia
  • Sarkozy descarta novedades sobre la candidatura de Lagarde al FMI

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Los países del G-8 simbolizan su apoyo a las revueltas árabes

Los líderes del G-8 han acordado acentuar la presión sobre los líderes de Libia y Siria pese a sus divisiones internas para simbolizar su apoyo a la 'primavera árabe', para la que han aprobado un programa de ayudas económicas destinadas a premiar a los países que opten por las reformas democráticas.

Francia, que preside esta cumbre, ha hecho circular a las delegaciones un proyecto de declaración final que hace un lllamamiento a Muamar Gadafi y a Bachar el Asad a cesar la violencia contra la población civil.

"Es evidente que la cuestión del fortalecimiento de las sanciones contra funcionarios sirios se debe a que la violencia se utiliza en Siria contra los manifestantes es inaceptable", ha declarado el presidente francés, Nicolás Sarkozy, en una conferencia de prensa.

Rusia contra los occidentales

De acuerdo con un proyecto de declaración los líderes del G-8 hacen un llamamiento al régimen del presidente Bashar el Asad para que deje de "usar la fuerza y la intimidación contra el pueblo sirio y entablar un diálogo y reformas fundamentales".

Dentro del G-8, las posiciones son divergentes entre los occidentales, que ya han adoptado sanciones contra el régimen de Damasco, y los rusos, que se oponen a una declaración de las Naciones Unidas para condenar la represión en Siria.

Estas diferentes visiones se enfrentarán en el transcurso de la cena que los jefes de Estado y de Gobierno celebrarán esta noche en el balneario de Deauville, en Francia, donde se celebra el encuentro.

En cuanto al líder libio, Sarkozy se ha mostrado abierto a la "discusión" sobre el destino de Muammar Gaddafi, a condición de que "renuncie" y llame rápidamente a sus soldados a regresar a sus cuarteles.

Abierto al futuro de Gadafi

En el proyecto de declaración, el coronel Gadafi, contra la que los occidentales han comenzado el 19 de marzo una operación militar, se insta "al cese inmediato del uso de la fuerza" y a una "solución política que refleje la voluntad del pueblo".

Los occidentales quieren con estos gestos evitar que descarrile el proceso de democratización en el mundo árabe, iniciado por las revoluciones de Túnez y Egipto, cuyos primeros ministros serán recibidos el próximo viernes.

De acuerdo con el proyecto de declaración, el G-8 se compromete a tener una relación "duradera",  denominada Asociación de Deauville, destinada a satisfacer las necesidades de ambos países que se estima en varias decenas de miles de millones de dólares. 

Sin embargo, el baño de sangre y la batalla campal en Sanáa, la capital de Yemen, ha enturbiado cualquier tipo de felicitación sobre las revueltas y ofrece un duro recordatorio de la violencia que está sufriendo la movilización prodemocrática en otros países del norte de África y Oriente Medio, especialmente Libia y Siria.

Críticas a Yemen

"Rechazamos los combates que han ocurrido esta noche que son un resultado directo de la actual parálisis política, de la cual el presidente Saleh es directamente responsable debido a su negativa a firmar el acuerdo de transición propuesto por los países del golfo", ha declarado el portavoz del Ministerio de exteriores francés.

En la misma línea, Estados Unidos, que hasta ahora había visto a Saleh como socio en su lucha contra Al Qaeda, ha insistido en que apoya la salida de Saleh y ha recordado que había firmado su salida y que luego ha renegado constantemente del acuerdo,

No habrá novedades sobre el FMI

Más allá de la primavera árabe, está la sucesión al frente del FMI del procesado Dominique Strauss-Kahn, puesto para el que las potencias europeas propondrán a la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, que ya ha hecho oficial su candidatura.

"No nos corresponde a nosotros decidir quién es o quién será el  director general del FMI", ha reconocido Sarkozy ante la prensa.  Además, el presidente galo ha señalado que quien ocupe el puesto de  Strauss Kahn no tiene por qué contar con el visto bueno del G-8.

Por otra parte, Sarkozy ha asegurado que la ministra de Finanzas  francesa, Christine Lagarde, es una buena candidata para dirigir el  FMI. "Todo el mundo piensa que Christine Lagarde es una mujer con  grandes cualidades", ha concluido el presidente francés. 

Los miembros europeos del G-8 buscan conseguir el apoyo para Lagarde de EE.UU., Rusia, Canadá y Japón mientras China, que no está presente en la cumbre, ya ha dicho que son necesarias "consultas democráticas" sobre el puesto en el FMI, algo que pone en duda la afirmación de París de que Lagarde tiene el apoyo de Pekín.

En Francia, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, ha subrayado que su país no tiene posición oficial sobre Lagarde aunque ha hecho un guiño a la francesa al decir que su país apoya a las mujeres muy calificadas.

Otro asunto en el orden del día es la seguridad nuclear tras la crisis de Fukushima.

Crisis nuclear

En este sentido, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha avanzado que el G-8 va adoptar una reglamentación internacional para garantizar "un alto nivel de seguridad" en las centrales nucleares con las enseñanzas de la catástrofe de Fukushima en Japón.

Sarkozy, en una breve declaración a la prensa durante la primera jornada de la cumbre ha subrayado que hay que sacar "las consecuencias de la catástrofe que han vivido los japoneses".

Además, ha explicado que el almuerzo con el que se ha abierto la reunión ha servido para que sus socios del G-8 mostraran su "apoyo" tras el "enorme valor mostrado frente a una situación extremadamente delicada".

A continuación, ha anunciado que en la primera sesión de trabajo de la tarde continuarán con "la adopción de una reglamentación internacional" para lograr "un gran nivel de seguridad nuclear".

También se han celebrado a lo largo de la mañana encuentros bilaterales, en el que más destacado es el del presidente de EE.UU. y su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, donde se han comprometido a colaborar para resolver sus diferencias sobre el sistema de defensa antimisiles, aunque admitieron que es algo que tardará tiempo en solventarse.

Al término de su entrevista, el presidente de EE.UU. ha indicado que ambos "estamos comprometidos a colaborar para llegar a un acuerdo y una configuración consistente con las necesidades de seguridad de ambos países... que mantenga un equilibrio estratégico y haga frente a las amenazas potenciales que compartimos".

Por su parte, el presidente ruso ha señalado que la disputa tardará años en resolverse, "por ejemplo para 2020" pero él y Obama pueden colaborar y "sentar las bases para que otros políticos" consigan solucionarla.