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Moebius: "Me veo como un ángel o un sabio, pero en realidad soy normal y feo"

  • Aparece el tercer volumen de 'Inside Moebius'
  • La obra funciona a modo de catarsis, una pugna entre autor y personajes

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Acostumbrado al elogio continuo desde hace 60 años, Jean Giraud, más conocido como Moebius, bien podría haberse convertido en un ególatra pretencioso, pero el dibujante francés ha evitado cualquier atisbo de autocomplacencia en la trilogía autobiográfica "Inside Moebius", un viaje asombroso por su mente.

"Conozco muy bien a mi personaje: me veo como un ángel o un sabio, pero en realidad soy normal y feo. Al igual que todo el mundo, yo también tengo esas dos caras,  soy un genio y un estúpido, y viajo constantemente entre ambas posiciones. Es la historia de mi vida", explica el autor.

Habla Giraud de su rol personal y no lo hace de forma gratuita, ya que "Inside Moebius" (Norma) ha sido su puesta de largo como protagonista de cómic. "Supuso todo un cambio, porque normalmente actuamos en el teatro de la vida, donde desarrollamos el papel que nos da la sociedad, la historia o los padres", afirma.

Tras los dos primeros ejemplares, la saga se completa ahora con el lanzamiento del tercer volumen, colofón de una aventura que el ilustrador define como "muy natural". "Es el reflejo de mi vida en aquel momento y una mirada de la relación que se establece entre el artista de cómics y sus personajes", detalla.

Intenté hacer humor de manera espontánea y sistemática

"Por primera vez, intenté hacer humor de manera espontánea y sistemática. Es muy agradable, pero también muy difícil, porque no es mi técnica habitual. Fue como ponerse un traje especial a la hora de escribir y dibujar", recuerda.

A fin de ser lo más honesto posible, Giraud trató de guardar "una línea de sinceridad y autocrítica". "La sinceridad no es una llave absoluta, pero abre la puerta de la verdad. Estos libros han tenido algunos momentos de verdad útil, y tengo la esperanza de que mi experiencia pueda servirle a los lectores", anhela.

La obra enfrenta al ilustrador con sus personajes

La obra funciona a modo de catarsis,  una pugna intelectual que enfrenta al ilustrador con sus personajes más destacados, caso del teniente Blueberry, Arzak o el mayor Hubert. Por si fuera poco, Giraud también ajusta cuentas con sus 'yos' del pasado, el niño y el adulto.

"Este tipo de historia es interesante cuando no se explota de manera comercial, porque si no se convierte en una pérdida de tiempo.  Hay algo de nostalgia en las páginas, pero no demasiada, porque mi 'yo' joven no es mejor que mi 'yo' viejo: son igual de tontos. La diferencia es que uno es más joven", apunta.

Los dos primeros libros se caracterizaron por su espontaneidad, por un dibujo menos cuidado del que acostumbra a realizar el autor.  El cambio se aprecia de forma radical en el título que culmina la serie, donde se vuelve a manifestar la exhuberancia de formas y colores que ha determinado la carrera de Giraud.

"Quise hacer mejor los dibujos mediante el uso de la paleta gráfica. Los ordenadores han cambiado nuestra forma de trabajar. Había hecho las páginas anteriores de manera tradicional, muy rápido y con lápiz, pero en el tercer libro opté por una línea más detallista", ha señalado.

Quise hacer mejor los dibujos mediante el uso de la paleta gráfica

Las historias del autor escapan de la razón y se sumergen en un universo irreal, fantástico se podría decir. "El acto de dibujar es algo mágico. La magia está a nuestro alrededor, y con el tiempo se convierte en una técnica de comunicación. La busco en todo momento, pero es difícil de conseguir", ha asegurado.

El origen de "Inside Moebius" se sitúa en 1990, cuando Giraud dejó la marihuana como elemento de inspiración. "Descubrí que mi facultad de imaginar mundos y formas seguía intacta, que no había relación entre la marihuana y la imaginación. En un momento de mi vida fue muy importante, pero es importante escapar a tiempo, tomar la experiencia y que no destruya tu vida", advierte.

Descubrí que mi racultad de imaginar mundos y formas seguía intacta tras dejar la marihuana

Cálido y parlanchín, Giraud habla el castellano con fluidez, resultado de sus dos etapas en México. "La primera vez fue en 1957, y estuve nueve meses; la segunda en 1964, cuando me quedé otros seis. El español siempre me ha parecido un idioma maravilloso", confiesa.

Restan unas semanas para que celebre su 73 cumpleaños, pero el autor no contempla una próxima jubilación. "En 2010 recuperé a Arzak tras cuarenta años de espera. El primer libro fue mudo y el personaje no hablaba, pero el segundo cómic, que ya estoy preparando, será una historia normal", anuncia.