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ENTREVISTA A PETER MAY
El escritor escocés Peter May, ataviado con un "kilt", durante la entrevista concedida hoy a EFE en Barcelona para presentar su nueva obra "La isla de los cazadores de pájaros", en la que, según el autor, ha utilizado la novela negra para "contar una bonita historia de amor". EFE EFE/Alberto Estevez

Peter May presenta su libro 'La isla de los cazadores de pájaros'

  • Una trilogía con descripciones crudas de autopsias

  • El autor conoce bien el territorio que detalla la novela

  • En el archipiélago e las Hébridas filmó en los noventa

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La ocasión debe ser especial, porque el escritor escocés Peter May concede sus entrevistas en Barcelona para presentar su nuevo título, La isla de los cazadores de pájaros, ataviado con un "kilt". Lo primero que comenta es que ha utilizado la novela negra para "contar una bonita historia de amor".

Después, cuando ya se ha creado un ambiente de confianza, reconoce en un encuentro que la tradicional falda escocesa no la utiliza a diario, pero igual que el 90% de los hombres de su país, la saca del armario "cuando lo requiere el momento".

Reputado y prolífico guionista, productor y realizador de la televisión de Escocia, Peter May ha viajado estos días hasta la capital catalana para participar en BCNegra y dar a conocer su última obra y primera de una trilogía protagonizada por el policía Finlay Macleod.

El autor británico envía a su criatura literaria a investigar el asesinato de un antiguo compañero de colegio a la isla de Lewis, del archipiélago de las Hébridas y el territorio en el que el detective, ahora miembro del cuerpo de Glasgow, pasó su infancia y vivió su primer amor con una joven llamada Marsaili.

May asegura que con esta trilogía, aunque haya crímenes y minuciosas descripciones de crudas autopsias, lo que quiere es narrar una historia de amor entre un hombre y una mujer y mostrar la psicología de un personaje con varias sombras en su vida.

Se irá revelando el propio pasado de Fin Macleod

Y es que a medida que Fin Macleod vaya implicándose en las pesquisas para descubrir al asesino de su antiguo compañero de colegio, junto con el lector, "irá revelándose su propio pasado y será muy duro y difícil afrontar lo que tenía oculto en la memoria".

La trama discurre en la isla de Lewis

Originario de Glasgow, el novelista indica que ha ubicado la trama en la isla de Lewis, porque es un lugar que conoce muy bien de filmar allí una serie de televisión en los noventa durante seis años, con estancias de seis meses.

Se trata de una isla con una vida muy distinta de la que se vive en el resto de Escocia -en todas las Hébridas apenas hay 20.000 habitantes- con unas sectas protestantes que tienen una gran fuerza, una vida dominical inexistente y que, hace unos años, todavía comportaba que se encadenaran los columpios para que los niños no pudieran jugar en ellos durante ese día o que no hubiera ningún bar abierto.

La gente nos veía como los que íbamos a hacer el trabajo del diablo

"Cuando estábamos allí con el equipo de televisión, la gente nos veía como los que íbamos a hacer el trabajo del diablo", apostilla.

Este ambiente cerrado queda reflejado en La isla de los cazadores de pájaros, lo que también permite a Peter May que todos los fantasmas de la infancia de Fin Macleod vuelvan a aparecer e incluso que todos los posibles sospechosos del crimen sean viejos amigos a los que deberá interrogar.

Aunque advierte que nada de lo que le ocurre a Macleod le ha pasado a él, May sí confiesa que tiene rasgos de su carácter, aunque también ha intentado que "muchos lectores se puedan identificar con él y con decisiones que toma, que luego le llevan a arrepentirse".

Asimismo, no esconde que la historia de amor que el detective vive con Marsaili está basada en hechos reales que vivió de pequeño con una niña de su colegio.

Residente desde hace siete años en la región francesa de Lot, el escritor no rehuye ninguna pregunta relacionada con su relación con Escocia e incluso no duda en mostrar su pasaporte para aseverar que, aunque el documento lo acredite como británico, él se siente principalmente escocés.

Sin embargo, subraya que sólo defendería el independentismo de la región "si fuera amplio de miras y en el contexto europeo".

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