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EL PORQUÉ DE LA CIENCIA

¿Por qué se nos seca la boca con el estrés?

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PREGUNTA: ¿Por qué se nos seca la boca en situaciones de estrés? ALBERTO TURÁN.

Cuando estamos en una situación incómoda, que nos pone nerviosos, se nos seca la boca. No es agradable y además pone en evidencia nuestro estado de intranquilidad y vulnerabilidad.

Sucede porque cuando estamos tensos nuestro sistema nervioso prepara a nuestro organismo para enfrentarse a una posible agresión. Nos convertimos en animales al borde la huida, como antílopes acechados por leones en la sabana.

"La secreción salivar disminuye porque la producción de saliva se relaciona con el acto de la ingesta de alimentos, una acción que no puede ser compatibilizada con la huida", explica a RTVE.es la médico Mariam Carreño, del Centro de Salud Mar Báltico de Madrid. "Se contraen los vasos que inervan a las glándulas salivares y así disminuye el riego a éstas y por tanto su producción de saliva, que se hace más mucosa y espesa".

La saliva se hace mucho más mucosa y espesa

Pero ahí no queda la cosa. Nuestros ojos se secan un poco para no dificultar la visión, se eleva el párpado superior para que entre más luz y podamos ver con detalle, aumenta el ritmo cardíaco para elevar la sangre que afluye a los órganos y así tener disponible la energía necesaria en caso de tener que huir repentinamente.

También disminuyen los movimientos intestinales para evitar las perdidas de energía y concentrarlas en la escapada y se contraen los esfínteres para impedir la defecación o hacer pis en momentos de estrés.

La parte del sistema nervioso encargada de que nos suceda todo esto es el sistema simpático. "Hay funciones de nuestro organismo que están reguladas de forma involuntaria, como respirar, por ejemplo. Las controla una parte del sistema nervioso llamada autónoma o vegetativa que, a su vez,  tiene dos componentes, el sistema nervioso simpático y el parasimpático", ilustra Javier Cudeiro, catedrático en fisiología de la Universidad de A Coruña.

El sistema simpático se encarga de controlar aquellas situaciones que tienen que ver con momentos de tensión, de urgencia o de estrés. Así, cuando estamos nerviosos toma 'sin nuestro consentimiento' las riendas nuestro organismo, con la consecuente sequedad de boca, entre otras cosas.

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