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El agridulce adiós de Nacho Duato

  • Nacho Duato se despide de la danza en Moscú
  • El corresponsal de TVE nos describe su último adiós
  • Esta noche en Informe Semanal, un amplio reportaje

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Informe Semanal - El adiós de Duato

El que fuera Director artístico de la Compañía Nacional de Danza durante dos décadas se ha ido y lo ha hecho cerrando un círculo.

Vino a Moscú a mediados de julio para finalizar la temporada de la compañía, (que por primera vez- actuaría en el Bolshoi), demostrando que con él ha llegado definitivamente a lo más alto.

Y lo curioso es que, sin planificarlo como él mismo nos dijo-, el adiós definitivo tuvo lugar en la capital rusa, donde hace 20 años inició, también de gira, su historia de amor confeso.

Además, Duato, aquí en Moscú, desveló el secreto de su futuro. Y su futuro es Rusia. A partir del 2011, dirigirá el ballet del Teatro Mijailovski de San Petersburgo, insignia del clásico y, por tanto, un reto tanto para él como para su nueva "familia", que se va a introducir de su mano- en el lenguaje de la danza moderna.

Dentro de dos días, Nacho Duato pondrá fin a un ciclo de 20 años y dejará definitivamente la dirección de la Compañía Nacional de Danza. Se despedirá en el Teatro Bolshoi de Moscú. Allí, hoy ha confirmado que se va a vivir a Rusia a dirigir el ballet del prestigioso teatro Mijailovski de San Petersburgo.

En Rusia, le adoran. Le consideran un dios de la danza. Le sitúan entre los cinco mejores coreógrafos de ballet contemporáneo del mundo. 

Aquí, la prensa especializada que acudió en tropel a todas sus comparecencias durante esos últimos 15 días al frente de la CND- le preguntó, en numerosas ocasiones, que cómo era posible que, con lo que ha conseguido, le hayan dejado marcharse.

"No es una respuesta fácil". Estoy completamente seguro, aunque Nacho Duato haya sido muy claro afirmando que ya no mira hacia el pasado.

En la entrevista en exclusiva que concedió a Informe Semanal -y que podremos ver esta noche, en el reportaje- no se calló nada. Se fue de la misma forma en la que llegó sustituyendo, hace 20 años, a Plisetskaya: haciendo ruido y levantando polémica.

Pero, al final, yo creo que todo se resume a esa "historia de amor" entre él y la Compañía Nacional de Danza, que como tantas otras- ha caminado sobre terrenos sensibles.

"No vuelvo a España, estoy harto de sentir desprecios"

Duato, con un nombre artístico y una trayectoria que ha pesado más que ninguna otra palabra en los carteles de todos los teatros que han pisado y cansado de negociar con los distintos gobiernos y los diferentes ministros de Cultura, que en 20 años son unos cuantos.

El Ministerio de Cultura, empeñado en darle un nuevo giro a la CND tras la finalización del contrato de Duato quiere ampliar el repertorio hacia lo clásico. Y, además, en plena aplicación de su novedoso Código de Buena Conducta, va a someter en breve el puesto de director artístico de la compañía, como ya ha hecho con otros puestos similares, a un concurso público.

No entremos en detalles porque todas las partes han tenido y tendrían mucho que seguir diciendo.

Nacho Duato dijo "Tengo clarísimo que no vuelvo a España. Nunca más con el Ministerio", "estoy harto de sentir desprecios y de que la gente no sepa de lo que habla y de tratar con ignorantes", "la danza no les importa, incluso creo que la desprecian un poco". Pero, detrás de todas sus declaraciones, de su insistencia en mostrarse dolido en su orgullo, yo creo que se ha ido muy apenado.

Entre otras cosas, porque independientemente de las circunstancias y del backstage de las instituciones culturales públicas- logró que la CND haya sido reconocida, respetada y admirada en todo el mundo.

Y, ahora, su amor, su criatura, se queda sin él. Y eso duele. Y tampoco me creo que nunca jamás vuelva a España. Y no sólo, como comentó un día, para ir de vacaciones y visitar a la familia. Pero, claro, esa es una opinión personal.

Ya sabemos que la línea entre el amor y el odio es muy fina y lo suyo es pura pasión.

La misma que ha demostrado a lo largo de su proceso creativo, desde sus primera obras, repletas de energía y luz, como Na Floresta (que volvieron a reponer en el Teatro Stanislavski de Moscú aprovechando su presencia en Moscú el pasado julio), hasta las más recientes, más maduras, pero también más oscuras, como Jardín Infinito (un personal e íntimo homenaje a Antón Chéjov).

Jardín Infinito y Multiplicidad. Formas de Vacío y Silencio una admiración declarada a Johan Sebastian Bach que puso en escena ya hace 11 años- cerraron el Festival Internacional de Teatro Chéjov de Moscú. Su director, como varios críticos especializados rusos, creen que fue el más perfecto final que podía tener el festival.

Y entre sus ventanas abiertas al mundo y sus puertas cerradas hacia el interior, ahí estuvimos, molestando, preguntando intentando leer entre líneas. Y, al final, creo que hemos conseguido acercarnos algo a la figura de Nacho Duato en el reportaje de Informe Semanal.

Os reproduzco el final del guión

En él, Duato asegura que echará de menos a sus bailarines, el estudio de danza, al conserje y a Ana, que es la que limpia y que es una de las mejores profesionales, a las sastras, a todo el mundo, porque yo, aquí, en la compañía, realmente he formado una familia, una piña y eso lo echaré de menos.

Pero me aseguró que no mira con nostalgia hacia el pasado, que nunca lo hace.

Lo último que vamos a ver de la Compañía Nacional de Danza, dirigida por Nacho Duato, sentencia, es a Nacho Duato yéndose del escenario, en esa última escena de Multiplicidad, en el Bolshoi. De la mano de la muerte, pero también puede ser de la mano del futuro. Y nos diremos adiós. Suerte y hasta siempre

    Baja el telón. Aplausos.