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Thaksin Shinawatra, el "Berlusconi asiático", la mano detrás de la protestas

  • Está detrás de los 100.000  manifestantes que exigen en Bangkok elecciones
  • Shinawatra combate desde el exilio, por recuperar el poder y salvar su fortuna
  • Hay numerosos procesos judiciales abiertos contra él y su familia

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El depuesto primer ministro Thaksin Shinawatra, a quien en Tailandia llaman el "Berlusconi asiático", "magnate", "populista" o "autócrata", es quien mueve los hilos de los 100.000 manifestantes que exigen en Bangkok elecciones.

El prófugo Shinawatra combate desde el exilio, ya no por recuperar el poder, sino por salvar su fortuna y archivar los numerosos procesos judiciales abiertos contra su familia y él por diferentes delitos de corrupción.

Con su nombramiento como jefe del Gobierno en enero del 2001, coronó aquella meteórica carrera política a la que se lanzó después de que su imperio de telecomunicaciones le convirtiera en uno de los hombres más acaudalados del país.

El multimillonario fundador del partido de corte nacionalista "Thai Rak Thai" (Tailandeses Aman lo Tailandés) nació el 26 julio de 1949 en la norteña provincia de Chiang Mai, en el seno de una rica familia de comerciantes de seda.

Se graduó como policía en 1973 y dos años más tarde se licenció en Criminología por la Universidad de Kentucky (EEUU).

Tras su reincorporación a la Policía, Shinawatra compatibilizó la docencia en la Academia General del cuerpo con diferentes cargos, entre ellos, el de jefe de escoltas de ministros y subdirector del Departamento de Inteligencia.

En 1987, con 33 años y rango de comandante, abandonó la carrera para dirigir, con su esposa Pojaman, un lucrativo negocio de distribución y alquiler de ordenadores a departamentos gubernamentales, entre estos el de la Policía.

Su empresa, Shinawatra Computer Company, creció rápidamente con ayuda de los contratos firmados con el Gobierno y los monopolios de telefonía móvil, televisión por cable y, más tarde, satélites de comunicaciones.

Inició la carrera política en 1994 con la cartera de Asuntos Exteriores, cargo que permutó al año siguiente por el de viceprimer ministro del Gobierno de coalición encabezado por Banharn Silapa-archa.

Ese mismo año recibió su primer revés político al incumplir la promesa hecha a los habitantes de Bangkok de resolver en "seis meses" el caótico tráfico de la capital, lo que supuso para el Palang Dharma (Moral Budista), el partido que entonces lideraba, la pérdida de casi todo el apoyo popular.

En 1997, Shinawatra fue nombrado de nuevo viceprimer ministro del Gobierno de coalición capitaneado por Chavalit Yongchaiyud, a quien un amplio sector de la sociedad culpa de la severa crisis financiera que estalló a mediados de ese mismo año.

El desastre económico forzó la caída del Gobierno y Shinawatra dejó el cargo.

Tras unos años en la oposición, volvió a saborear el poder en enero de 2001, al ganar las elecciones con su nueva formación, "Thai Rak Thai", pese a que unos meses antes fue acusado de corrupción por el Comité Anticorrupción.

Gobernó su primer mandato con fuerte respaldo popular, pese algunas políticas, su campaña contra el tráfico de drogas (2003), que dejó 2.500 muertos en apenas tres meses, y las denuncias de que manejaba el país como si fuese una de sus empresas.

También recibió duras críticas por el resurgimiento del conflicto separatista musulmán en el sur (2004), pero, no obstante, renovó su mandato en 2005.

Desde entonces, Shinawatra trata de recuperar el poder perdido, pero se ha encontrado con una oposición más firme que cuando él gobernaba y tenía aliados en todas las esferas de la Administración.

Sus aliados ganaron las elecciones de 2007 y restablecieron la democracia, pero no duraron un año y los últimos cuatro meses ni siquiera pudieron entrar en la sede del Gobierno porque el recinto exterior estaba tomado por una protesta antigubernamental.

En octubre de 2008, Shinawatra fue condenado en rebeldía a dos años de prisión por un delito de fraude al Estado en la operación de compraventa de una propiedad de su mujer.

Otra división del Supremo le declaró culpable en febrero de usar el cargo para enriquecerse, de ocultar bienes y de causar al Estado daños por valor de 60.000 millones de bat (1.815 millones de dólares o 1.335 millones de euros).

Se ordenó confiscar 1.391 millones de dólares (1.024 millones de euros) de los 2.315 millones de dólares (1.703 millones de euros) del ex mandatario inmovilizados por el Estado.