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Los accionistas de Fortis aprueban la venta de la mayor parte del grupo a BNP

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La junta de accionistas de Fortis ha aprobado, con el 72,99% de los votos a favor, la venta del grueso de la entidad al banco francés BNP Paribas, en lo que constituye el penúltimo paso del que fuera gigante de las finanzas hacia su desmantelamiento, por la crisis financiera que estalló en 2008.

Tras una tensa asamblea, que ha sido suspendida en dos ocasiones, los accionistas de Fortis han respaldado el último acuerdo entre el Estado belga y BNP, que prevé la venta a éste último del 75% de Fortis Banca y del 25% del negocio de seguros en Bélgica. Con todo, el acuerdo aún debe ser ratificado por los accionistas holandeses de Fortis, que se reúnen este miércoles en Utrecht.

La reunión de los accionistas belgas, celebrada en Gante, ha estado marcada por las protestas de quienes se oponían a la operación, que han insistido en que había que suspender el derecho de voto de 170 millones de títulos controlados por la dirección del grupo.

En la asamblea han estado representados 658 millones de acciones, equivalentes al 26,15% del capital de Fortis. Si, como es previsible, la asamblea de Utrecht también se cierra con un voto favorable, podrá darse por concluida la crisis de Fortis, que ha pasado de ser uno de los grandes grupos financieros europeos a ser nacionalizado, troceado y vendido.

A la segunda

La entidad, muy afectada por la crisis financiera, tuvo que ser intervenida a finales de septiembre por los gobiernos del Benelux; Holanda nacionalizó las actividades en su territorio por 16.800 millones de euros, mientras que Bélgica también nacionalizó el banco con vistas a su desmantelamiento.

Sin embargo, la operación ha causado considerables problemas al Ejecutivo belga e incluso provocó la caída del ex primer ministro Yves Leterme, acusado de presionar a la justicia para que no pusiera trabas a la venta. Finalmente, el tribunal de apelación de Bruselas obligó a someter la venta de Fortis Bélgica a BNP al voto de los accionistas.

El 11 de febrero, la junta de accionistas rechazó la venta, obligando al Gobierno a replantear el acuerdo con el banco francés en los términos que se ha aprobado este martes. El primer ministro belga, Hermann van Rompuy, advirtió a los accionistas que no había "ninguna alternativa", por lo que, o aprobaban el acuerdo, o Fortis seguiría en manos del estado.

Protestas

Las quejas contra la venta han estado encabezadas por un abogado, Mischaël Modrikamen, que representa a más de 2.000 accionistas, y por las asociaciones de minoritarios Deminor y Test-Achats.

Modrikamen y las dos asociaciones intentaron el lunes, con la presentación de un recurso de urgencia ante los tribunales, suspender el derecho de voto de 170 millones de títulos en manos del grupo Fortis. Pero el Tribunal de Comercio de Bruselas, en una decisión hecha pública por la mañana, poco antes del inicio de la junta, ha decidido no admitir el recurso.

Durante la asamblea, el equipo directivo se ha enfrentado a las peticiones de dimisión y a las acusaciones de "vendidos", e incluso ha tenido que ser protegido por los servicios de seguridad, porque algunos asistentes han llegado a arrojarles objetos.

De hecho, la junta ha sido suspendida en dos ocasiones y Modrikamen ha abandonado la sala junto a algunos de sus partidarios antes de la votación definitiva, sin haber podido bloquear la venta del que fuera primer banco belga a su antiguo rival francés.

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