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El Tíbet, manantial del sureste asiático

  • El Tíbet es la región con mayor altitud media del planeta

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El Tíbet, territorio administrado por China, es un vasto territorio entre las montañas más altas de La Tierra poco poblado pero de gran valor estratégico por sus riquezas naturales, especialmente el agua.

En 1959, diez años después de la llegada de los comunistas al poder, los tibetanos se rebelaron contra el poder de Pekín, que había enviado tropas a esa región  desde 1951 para desalojar a los señores feudales. Pero fueron aplastados (hubo decenas de miles de muertos) y China disolvió su gobierno local.

El que durante siglos fue un reino teocrático, liderado por un jefe espiritual budista (el Dalai Lama), tiene desde 1965 estatuto de región autónoma, en la que hoy unos 2,8 millones de personas.

Pekín afirma que este territorio de 1,2 millones de kilómetros cuadrados (más del doble que España y una octava parte del país) le pertenece desde el siglo XIII. Está situado en el extremo occidental del país y limita con Nepal e India.

Denominado el "techo del mundo" --de hecho es la región con mayor altitud media, por encima de los 3.500 metros--, en este altiplano adosado a la cordillera del Himalaya tienen su cabecera los principales ríos de Asia, lo que le confiere mucho valor geoestratégico para una región que concentra casi la mitad de la población mundial.

Por allí transcurre el curso alto del Mekong (que luego fluye por todo el sureste asiático), el Indo (principal río de Pakistán), el Yangtzé y el Amarillo (los grandes ríos chinos) o el Brahmaputra.

Además, el Tíbet también dispone de yacimientos minerales, aunque su explotación será muy difícil por su situación geográfica. Su capital Lhasa está situada a 3.700 metros sobre el nivel del mar.

Para impedir el aislamiento de la región y favorecer su desarrollo, las autoridades chinas construyeron una costosísima línea ferroviaria, la más alta del mundo, que desde el 2006 permite ir desde Lhasa hasta Pekín (4.000 kilómetros en dos días de viaje).

Muchos tibetanos criticaron el proyecto por temor a que su cultura sucumba a la influencia china. Oficialmente, sólo 100.000 hans --la etnia mayoritaria en China-- viven en la región, aunque los tibetanos dicen que la estimación se queda muy corta.

Miles de turistas se acercan cada año al Tíbet para escalar por allí el Everest, la montaña más alta del mundo (8.850 metros).

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