El Real Madrid firma con récords un cambio de ciclo en la Liga

Estocada mortal del Real Madrid a la Liga tras su victoria ante el Barça (1-2) en el Camp Nou. Los de Mourinho lograron romper la hegemonía culé en los enfrentamientos directos combinando perfección defensiva, ataque letal y una pizca de suerte de campeón, la que hace que las cosas salgan de cara en el momento más oportuno. La motivación de tener la Liga a la vista, esa relajante idea de no tener nada que perder y todo por ganar, desencadenó un estado de confianza y seguridad creciente, reforzado tras el gol de Khedira, que impidió al Barça hacer su fútbol. Los de Guardiola dominaron el balón, pero no el partido. El desgaste de Londres, con un día menos de descanso que el Madrid, y la presión dibujada por Mourinho, minimizaron la creatividad blaugrana a tres ocasiones de gol. El Madrid hizo un partido casi sin errores. Su único pecado fue echarse de nuevo atrás para proteger la ventaja y lo pagó con el gol de Alexis. Pero esta vez supo reaccionar y tuvo la fortuna de hacerlo en el momento justo. La inspiración de Özil y Cristiano Ronaldo cortó en dos minutos la euforia culé, un jarro de agua fría que rompió el partido y el título

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Karanka: "Muchos no confiaban"

El asistente técnico del Real Madrid, Aitor Karanka, alaba a sus jugadores por la victoria.

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0-1 - Khedira adelanta al Madrid

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1-1 - Alexis empata el encuentro

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1-2 - Cristiano sentencia a la contra

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"Les felicito por la victoria y la Liga"

El entrenador del FC Barcelona, Pep Guardiola, da por perdida la Liga tras caer en el Camp Nou.

prueba david

El Barça pagó caro el esfuerzo de Stamford Bridge el pasado miércoles. Jugarse la Liga a un partido contra el Real Madrid es de una exigencia máxima y Guardiola, entre lesiones y el escaso descanso, llegaba con un grupo con el depósito justo. Las novedades en el once no ocultan que su plantilla es tan genial como corta. Tello y Thiago solo disimularon los síntomas de agotamiento que dio la columna vertebral del equipo. No tuvo frescura para hacer esa superioridad numérica plagada de apoyos en el centro del campo que le hace intratable. El Barça del 'toca y vete' no existió, sucumbió ante un equipo extramotivado en las ayudas defensivas y en la anticipación. Llevó siempre la iniciativa y la derrota es un cestigo excesivo (a los puntos, el partido fue de empate), pero le faltó chispa. La agresión de Alves a Cristiano Ronaldo, que debió suponerle la expulsión, fue la muestra más clara de impotencia.

Paso de gigante hacia el Balón de Oro. Cristiano cumplió con lo que le exigía el Bernabéu desde que llegó a Chamartín. El año pasado se sacó la espina ante el Barça en la final de Copa, pero la sensación era que seguía sin estar en los grandes partidos. Este año el portugués ha revertido la situación y ha mutado de grandísimo goleador a delantero estratosférico. Es la mejor temporada de su vida, y no solo por sus 'indecentes' 42 goles en Liga, sino porque trabaja más, protesta menos y marca goles realmente decisivos con regularidad. Atlético, Sporting y ahora el Barcelona. Sin dar tiempo a que llegaran los nervios tras el gol de Alexis, el 7 aprovechó un genial servicio de Özil para superar a Valdés en el mano a mano e instaló el silencio definitivo en el Camp Nou. Este era el gol que soñaba el madridismo.

El Madrid dio un recital sin balón. No perdió la concentración en los 90 minutos y realizó un ejercicio de contención espectacular. La presión a la salida del balón culé propició imágenes insólitas en el Barcelona de Guardiola. Ver a Víctor Valdés despejar de puerta o a Mascherano conduciendo la pelota 30 metros son sinónimos de éxito. Al contrario que en otras ocasiones, el equipo no se partió en la primera presión, sino que se multiplicó en las ayudas y adelantó la defensa varios metros para achicar espacios con menos desgaste. El orden, la concentración y la anticipación hicieron el resto. Xabi y Khedira, junto a Pepe y Ramos (espectacular), hicieron invisible a Messi. Hasta los laterales, los que más sufren en el Camp Nou, cumplieron. Coentrao aprendió de Múnich y supo contener a Alves, aguantando sin embestidas a destiempo, mientras que Arbeloa, que sí sufrió con un rapidísimo Tello, cerró bien a Iniesta. 

Guardiola cambió de esquema y le salió mal. Sobre el papel parecía que Iniesta y Tello acompañarían a Messi en el tridente de ataque cayendo a cada uno de los extremos, pero no fue así. Tello, incisivo pero desafortunado, ocupó el extremo izquierdo, mientras que Iniesta se quedó en el centro del campo, cambiando el 3-4-3 por un 3-5-2 un tanto desordenado que dejaba toda la banda derecha para Dani Alves y concentraba gente en la izquierda. De esta forma el equipo acumulaba efectivos en la medular, pero era incapaz de abrir el campo, formando un atasco que favorecía el planteamiento defensivo del Madrid. El equipo perdía así una de sus mejores armas: las diagonales. Con Tello en la izquierda, un jugador vertical que no se mete hacia dentro, la banda derecha despoblada y Messi por el centro, imposibilitado para hacer la jugada que más le gusta, el equipo se quedó sin capacidad de sorpresa. El peligro se redujo a un mano a mano de Xavi que salva Casillas, otro que Tello mandó a las nubes y el gol. 

Resulta curioso que la alineación más ofensiva del Real Madrid en el Camp Nou sea la que mejor haya defendido. Mourinho dio su brazo a torcer y renunció a su adorado y quién sabe si difunto trivote. El fútbol demostró al entrenador portugués que no por plagar el césped de bregadores se defiende mejor. Su propuesta conservadora no cambia, el Madrid ni brilló ni quiso la pelota en muchos momentos. Defendió con orden y criterio, pero la diferencia estuvo en que cuando recuperaba tenía jugadores para armar contras con peligro, algo mucho más difícil cuando partes al equipo en dos, dejando solo tres hombre de talento como islotes arriba. La vuelta de la Copa le mostró el camino. 

El defensor sevillano se consagró como central en una gran cita y culminó el que probablemente haya sido su mejor partido con la camiseta del Real Madrid. Ni un solo error, siempre bien colocado y acertado en todas las anticipaciones. Asumió el papel de líder.

prueba david

Los más grandes también tienen un mal día. El capitán culé, el que nunca falla en los grandes duelos, estuvo torpe en el 0-1. Tras una gran parada de Valdés a remate de Pepe, regaló el 0-1 a Khedira por no despejar a tiempo. Fue su único error, pero lo condicionó todo.

Se mueve como pez en el agua en el Camp Nou. Se decía que no iba a jugar, que llegaba agotado... pero cuando aparece te mata. Avisó con dos buenas contras en las que se metió hasta el fondo y sentenció con su pase milimétrico a Cristiano Ronaldo en el 1-2. Fue medio gol.

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